La industria manufacturera volvió a mostrar un retroceso en agosto y encendió nuevas alarmas sobre la economía. De acuerdo con el último informe de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), la producción cayó 1,2% en la comparación interanual y, según los analistas, podría estar ingresando en una nueva fase recesiva.
El estudio de FIEL detalló que la contracción se sintió con fuerza en la producción automotriz, los minerales no metálicos y las autopartes. En el caso del cemento, los despachos mostraron la segunda caída consecutiva en términos interanuales, sobre todo en ventas en bolsa. Incluso los rubros que habían liderado la recuperación industrial redujeron su dinamismo, mientras que alimentos y bebidas apenas sostuvieron un crecimiento menor.
La metalurgia fue otro de los rubros en crisis. Según la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA), el sector retrocedió 6,1% frente a agosto del año pasado y 2,3% respecto de julio, con un acumulado en 2025 de solo 1,6%. El informe advierte que la actividad se encuentra 17% por debajo de sus picos históricos, con bajas más pronunciadas en autopartes (-12,6%), fundición (-14,4%) y bienes de capital (-8,1%).
Camino hacia una nueva recesión
Desde FIEL advirtieron que la industria ingresó desde febrero en su fase recesiva número 12 desde 1980, con una contracción acumulada del 6% en los últimos meses. Si bien esa caída resulta menor al promedio de recesiones anteriores (24,7% en los primeros seis meses), el panorama hacia adelante luce adverso por la debilidad del consumo, la baja inversión privada y las tensiones sobre la macroeconomía.
En este escenario, las probabilidades de que la economía haya entrado en recesión a partir de agosto llegan al 98%, de acuerdo con estimaciones difundidas por la consultora.
Un respiro en la comparación mensual
El relevamiento también mostró un leve repunte del 1% en relación a julio, lo que interrumpió dos meses de bajas consecutivas. Sin embargo, FIEL subrayó que ese rebote no alcanza para revertir la tendencia de estancamiento general.
Otros estudios privados, como el de Orlando Ferreres, ofrecieron una foto menos negativa: registraron una suba de 1,7% interanual en agosto y un incremento del 2,5% en el acumulado anual, además de un 1,1% en términos desestacionalizados. Pese a esas diferencias metodológicas, los economistas coinciden en que la industria sigue débil y sin señales firmes de recuperación en el corto plazo.
El enfriamiento industrial, sumado al ajuste monetario, la incertidumbre política y las tensiones cambiarias, refuerza la perspectiva de que la economía en general podría ingresar en recesión durante la segunda mitad del año.
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