“Nada es más contrario a lo bello que lo repugnante,
Immanuel Kant
así como nada cae más por debajo de lo sublime que lo ridículo”
Sobreactuado, casi una machietta de sí mismo, Javier Milei rebusca, desesperado, en su deteriorado arsenal de estupideces y bravatas, alguna que lo reponga en el centro de la escena. Inútil. Es como si se hubiera gastado la capacidad de sorpresa. Como si todo el mundo supiese ya de su impostura, lo que lo convierte en un provocador de papel maché: mala calidad, poca firmeza, caducidad programada. Natural… ¿Qué podés hacer con un fanfarrón armado con engrudo?
No es que no lo supiese… ¡no! Cada tanto se le escapa, en la forma de una añoranza del futuro, esa ensoñación de terminar el mandato e irse al campo, con sus perros… Pura fantasía. Puro anhelo. En el fondo sabe que, en el mejor de los casos, está más cerca de la cárcel (Clarín ya se los advirtió en un comentario sobre la condena de Cristina) que de la gloria. Además, sus mastines no existen.
Así va, imaginando estrategias rimbombantes como reponer el Pacto de Mayo, que no le interesa a nadie: ni a la CGT obesa y resbalosa que lo va a acompañar sólo para mostrar la “distancia” que la cúpula de la central obrera tiene con Cristina, ni a los periodistas y medios que posee en su nómina gracias al extraordinario gasto en publicidad de YPF: $ 32.617 millones en el primer trimestre de 2025 contra los $ 12.505 millones que se gastaron en igual período del año anterior. ¡Y eso que no hay inflación!
Y, encima, el affaire $Libra, que no cede y puede llevar a Karina (esta semana pegó el faltazo) a declarar ante la Comisión Investigadora de la estafa que, aunque a la hora de los bifes tiene un empate técnico en lo que a votos refiere, está coordinada por el secretario parlamentario de la Cámara Baja, Adrián Pagán, un “técnico” con casi 35 años de antigüedad en Diputados (cada vez que aparece un “perfil técnico” en el Congreso, se trata de alguien que viene de la Derecha), que obedece a Menem como Conan obedecía a Milei (o viceversa, no se sabe).
Sobregirado, así en la economía como en la vida, Javier Milei rasca el fondo de la olla de la chabacanería y escala una campaña plagada de insultos, violencia, desatinos, intimidación, vulgaridad, agravios, torpezas… pero cero propuestas: a falta de ideas, malas palabras.

Otra Marioneta
Como conejo al que le golpearon el hocico, Milei anda precipitado, perdido, desencajado. Pero no es el único. Como decía la semana anterior, cada vez que el Poder (el de verdad, no el de cebita) se equivoca, empieza la hora del pase de facturas. Y el error del reposicionamiento de Cristina, su refresh, su revival político, movió el avispero. Tanto que hasta le llegó cierta purga a Mauricio Macri que, por otra parte, no fue del todo ajeno a la movida de la Corte Suprema.
Sotto voce, el Calabrés ha dejado trascender que la política vernácula lo estaría aburriendo. Y que puede que se tome un larrrrgooooo período sabático para probar suerte en la superestructura del fútbol, léase FIFA. Visto en perspectiva, al tipo nunca lo atrajo demasiado la vida partidaria ni la administración pública. Lo que sí lo enloquece es el poder y, por un momento, el control del Estado (con su inmensa gama de posibilidades) le generó alguna excitación. Espió, hizo pingües negocios, jugó de primus inter pares con otros empresarios pesso da novanta de aquí y de más allá y, naturalmente, fue una pieza clave en la nueva entrega de la Argentina a los bríos yankees.
Pero, niño rico al fin, se cansó de esos juguetes y, como ya se la había creído, imaginó una jugada que le transfería poder recortado a Milei mientras él pasaba a jugar en las ligas mayores, léase la derecha internacional y sus jugosos negocios en los rubros energía, comunicaciones y fútbol; este último, la pantalla ideal para lavar el dinero de otros emprendimientos non sanctos que financian el avance de los nuevos fascismos urbi et orbi. Que, al fin y al cabo, no sólo de empresas transparentes vive el hombre.
Se equivocó. Antes y después. Y probablemente también se esté equivocando ahora mismo. Se equivocó cuando, durante su presidencia, se mostró excesivamente angurriento y discrecional, sobre todo a la hora de armar todo el affaire cuadernos y obligar a algunos de los de su “casta” a pasear por los calabozos de Comodoro Py.
Se equivocó cuando le bajó el precio al Papadas que, como está más loco que Van Gogh, es capaz de hacer cosas que el Calabrés ni soñaría. Y eso le viene bárbaro al poder factico cuyo único interés es ganar cada vez más dinero… y “derpo”, of course. Y seguramente se equivoca ahora, un tanto abatido por los últimos fracasos, sin poder entender que un demente y la “tortera” (como llama a Karina en la intimidad) puedan haberlo corrido tanto de la cancha, al punto de que “Pucho” Ritondo le aconseje que se tome un descanso y deje todo en sus manos… que él se lo cuida.
Así, uno de los hombres más poderosos de nuestro país (en todos los terrenos del poder) queda expuesto casi con impudicia en su abrupta caída producto de errores groseros además de ese desprecio por el resto de los jugadores que no sólo no se justifica, sino que, a esta altura, se ha demostrado profundamente pernicioso. Acaso estemos asistiendo al final-final de Mauricio Macri, aunque… aunque… en este negocio, los muertos se cuentan fríos.

Standalone
Autónomo, independiente… standalone es, como tantos otros, un término proveniente del lenguaje cibernético adoptado y adaptado por el mercado. Dícese del hardware o software de una computadora que es capaz de funcionar independientemente. La traducción más literal sería algo así como “soluciónalo solo” pero en el barrio se diría: “cualquier problema que tengas… arréglate como puedas”. En el barrio y también en las calificadoras de riesgo que, cuando te evalúan de esa manera, te están mandando al tacho. Eso es lo que Morgan Stanley Capital International (MSCI) hizo con los sueños de Caputo de ingresar entre los “mercados de frontera” o, mejor, en los “emergentes”.
Como los economistas se han transformado en expertos a la hora de las metáforas que esconden diagnósticos, es importante explicar, para los pobres mortales como uno (aunque los expertos se orinen de risa), qué significan estas calificaciones. “Standalone”, como dijimos, es malo y se aplica a aquellos países que no cumplen con los requisitos mínimos de accesibilidad, estabilidad y operatividad. En ese escalón, Argentina comparte con Jamaica, Trinidad & Tobago, Nigeria, Palestina y Zimbabwe entre otros.
Luego están los “mercados de frontera” que son países en desarrollo que, sin embargo, son demasiado pequeños para ser considerados emergentes, como, por ejemplo, Estonia, Kuwait, Beréin, Kenia o Vietnam. Y, finalmente, lo que las calificadoras consideran “mercados emergentes” son esas naciones que, según las vigilantes del capitalismo, tienen algunas características de mercado desarrollado, pero no cumplen con los estándares para ser denominado mercado desarrollado cuestión que, si consideramos que se refieren a China, India, Brasil y Rusia, entre otros, queda en evidencia que se trata de una cuestión más de tipo ideológico que de negocios.

De mal en peor
Ahora bien, a la baja calificación que MSCI le otorgó a la Argentina se sumó la observación de Moodys, que advirtió sobre que los recientes incumplimientos de algunas empresas incrementaron los riesgos de refinanciación, y lo atribuyó a una dinámica cambiaria que produce baja rentabilidad. Esto, y la evolución del riesgo país “serán factores clave para que las compañías puedan cumplir sus compromisos”, estimó la calificadora de riesgos agregándole otro motivo de preocupación a Caputo -como si no los tuviera- y un empujoncito más hacia el precipicio de la imposibilidad de conseguir dólares.
Y es que el primer trimestre del año arrancó con un déficit neto de 5.137 millones de dólares: rojo profundo en la balanza de pagos que se agrega deuda a la deuda ya existente que, de acuerdo al informe del INDEC, asciende a U$S 278.073 millones. Se supo, además, que sin contar el mix de instrumentos que el titular del Palacio de Hacienda utilizó para engrosar las reservas y así cumplir la meta con FMI, en lo que va de la gestión Milei / Caputo, el total de la deuda se incrementó en más de 35.463 millones de dólares.
Estas debilidades del programa han hecho que el mercado local, que lo venía sosteniendo, le suelte la mano. La Secretaría de Finanzas apenas consiguió renovar el 59% de los más de 10 billones de pesos que vencieron esta semana. El mercado sólo aceptó un poco más de 6 billones a pesar de que en la licitación se avalaron tasas más elevadas, signo inequívoco de que la bicicleta tiene los engranajes endurecidos.


Verde ausencia
No habré de meterme en honduras sobre estos temas en los que apenas si toco de cotê. Y en este portal hay gente muy sabia en asuntos de la economía. Sólo un comentario más sobre la cuestión. Y cito a un especialista del palo: “estos instrumentos financieros que pagan intereses al vencimiento le permite al equipo económico dibujar el rojo en el resultado financiero”. Entre los esperpentos del zoo capitalista del Toto de la Champion, éste es el preferido para esconder los intereses debajo de la alfombra y garabatear el superávit fiscal secundario. Lo que no pudo esconder es que el déficit en dólares será 5 veces más que el previsto: según admitió el viceministro de Economía, el chileno José Luis Daza, «alcanzará 2 puntos del PBI«.
Como si algo les faltara, hacia el fin de la semana el JP Morgan también puso el grito en el cielo para dejar flotando dos preguntas que evidencian sus preocupaciones. Primero: ¿Podrá el Gobierno a mantener un enfoque disciplinado sobre el gasto público? y luego, si ese disciplinamiento resultara por demás riguroso, ¿podría poner en riesgo la estabilidad social?”.
Tres advertencias en una semana deberían ser suficientes para que el Gobierno ponga las barbas en remojo. Los que te sostenían, los que te fiaban los dólares (“alquilaban”, dijo Cristina) te avisan que así no va más. Y, sin embargo, Caputo se sienta en la mesa del Banco Central dispuesto a intervenir en el mercado de cambios porque para ellos, lo más importante, es tener un dólar planchado que los ayude a ganar en octubre. Demencial. Mientras los “argentinos de bien” para los que gobiernan los libertarios, siguen vacacionando en el exterior. Dato: el próximo receso de invierno tiene apenas un 30% de reservas para la capacidad hotelera instalada vernácula.

Abstinencia
Pato Bullrich atraviesa un preocupante síndrome de abstinencia (¡no… no, nada de eso!). Me refiero a que, otra vez, el pasado miércoles no pudo pegarle ni a un jubilado y la señora ya se siente desplazada (que un poco lo está). Lilia Lemoine, armada de un celular, se enfrentó a los jubilados, acaso buscando ocupar el lugar de Pato, aunque, en realidad, pareció más un intento de que algún viejo se enojara y la agrediese para victimizarse y, de paso, acusarlos de militantes violentos. La policía, con buen tino (que a la diputada peluquera le falta) la sacó del lugar.
A pesar de sus preocupaciones, Bullrich no faltó a la velada paqueta con la que la Embassy celebró de manera adelantada el 4 de julio. Esta vez no hubo que disfrazarse de cowboy así que Patricia asistió enfundada en un sobrio ambo de corte masculino, modelo mujer policía de serie de Netflix. Allí pudo dialogar amicalmente con su viejo compañero de andanzas Mario Montoto y fotografiarse junto a su cónyuge, ¡que pone cada cara!
La fiesta, con ese inconfundible tono cheap que caracteriza a esas reuniones, juntó a lo más rancio de la derecha vernácula (rancio es la palabra más adecuada para eso en lo que ha devenido nuestra high class) mezclando los jueces de siempre, con los políticos y los figurones de siempre, sumados a los diplomáticos de otros países que son los únicos que, cada tanto, cambian. Un detalle no menor fue la aparición de un sonriente (y por momentos carcajeante) Héctor Magnetto en su rentrée luego de la condena de Cristina Kirchner.
De la Embajada, casi sin escala, el Jefe de Gabinete, Guillermo Francos, viajó al Senado para brindar el Informe que le ordena el art. 101 de la Constitución Nacional, cada mes, alternativamente a cada una de las Cámaras. El tipo ya venía remoloneando, pidiendo que le acortaran el tiempo de exposición y preguntas, etc. etc. etc. No le gusta. Sabe que no puede responder la verdad y las mentiras tienen patas cortas, como el Papadas, así que, cuando una valiente senadora lo trató de mentiroso, se hizo el ofendido, se levantó y se fue. Es evidente que Eduardo Feinmann está haciendo escuela con sus desplantes televisivos.
Francos debería admitir que, en realidad, es un cagón. Y que el “mentiroso” que le espetó la senadora Cristina López de Tierra del Fuego no fue un insulto, fue un diagnóstico. Casi al mismo tiempo, el Presidente, en La Plata, en una actividad que no puede ser definida como un acto de campaña porque fue para 1200 invitados y en un salón de fiestas, decía: “Kicillof es un burro eunuco«; “Vamos a terminar con todos estos parásitos mentales del partido del Estado”; “Estos depravados de la igualdad quieren que todos sean iguales” y otras linduras, adelantando así cuál va a ser el tono de la campaña. Eso sí: nada de ofenderse, vieron.

Unité y Fraternité
En su diatriba estilo diarrea, Milei trató a Axel de “Pichón de Stalin”, y la remató definiéndolo como “un monarca diminuto”, justo él que usa zapatillas que lo elevan casi seis centímetros del suelo y a pesar de eso, se saca fotos subido a un banquito. Claro que, como decía al principio, lo del Papadas es apenas la búsqueda de exacerbar la violencia para conseguir unos centímetros más en los diarios que chorrean morbo y en los canales programados para gorilas viscerales.
Pero también es la certeza de que, frente a él, hay una dirigencia que no termina de reaccionar. Que se muestra aturdida. Como si en el fondo les diese miedo tener que tomar el gobierno del país si esta olla a presión que es la Argentina, terminara estallando. Da la impresión de que nadie quiere agarrar el fierro caliente. Y por eso protagonizan el sainete de las marchas y las contramarchas, sin tomar una decisión definitiva a días del cierre de listas.
Sé que a esta altura algunos pensarán que estoy ciego. Que entre los que disputan está Sergio Massa, que se preparó toda la vida para ser presidente. Y que también está Máximo que no podría evitar la voluntad de su madre de que continúe la saga Kirchner (un reputado periodista octogenario ha dejado de llamarlo por su nombre de pila y lo cita por su apellido, como se lo referenciaba a Néstor). Y que, naturalmente, Kicillof viene armando su propia tropa amplificada con miras a la presidencia en 2027 pero, sólo en Axel aparece clara la posibilidad de hacerse cargo de este país hecho añicos con propuestas y proyectos para tratar de reconstruirlo. El resto, por ahora, apenas son diagnósticos que le avisan al pueblo hambriento que, “la gente no tiene qué comer”.
Uno anhela que eso que declaran sobre que “no sobra nadie” sea, de verdad, una idea arraigada y no un discursito para echarse un poco de blanqueador antes de hacer la cagada. Que el encuentro del viernes a la tarde en el PJ entre representantes de diversos partidos políticos y movimientos sociales se parezca a la unidad electoral que algunos proclamaron al abandonar la reunión. Por el momento, todo parecen ser palabras.
Naturalmente, nadie espera que hagan la Revolución Francesa, aunque yo imagino quién podría operar de Dantón y quién de Robespierre. Y hasta me animo a avizorar un Monsieur Guillotin. Pero un poco de Égalité et Fraternité para alcanzar la Liberté no nos vendría mal.

Voto a voto
Semana de Domingo de Datos y, como siempre, noticias y sorpresas en esta inteligente muestra que mes a mes produce la consultora Zuban & Córdoba. Esta vez con una encuesta sobre los dólares del colchón y un bonus track respecto a por qué son cada vez menos los argentinos que acuden a las urnas para ejercer su derecho, pero también su deber de votar.
El tema dólares mostró, por ejemplo, que el 72% de los argentinos dice carecer de esa moneda extranjera. Y que sólo un 20% admite tener verdes ahorros: un canuto. Hay también un 8% que declara “no saber” o, mejor dicho, prefiere no contestar, lo que mueve un poco a risa. De ese 20% ahorrativo, el 45,7% le da la espalda a Caputo: piensa seguir guardándolos. Casi un 9% declara que los usa para las vacaciones (vea por donde salen dolarines) y casi un 10% admite que los necesita para llegar a fin de mes. Y, aquí, el dato mayor: Sólo un 12,2% dice que los piensa blanquear gracias a las medidas del gobierno. Bien leído, apenas el 2% de la población confía en un blanqueo de este tipo.
Pero más importante es el tema voto. En una charla con Paola Zuban, directora de investigación de la Consultora, la especialista destacaba la importante caída en los porcentajes de votantes desde la recuperación democrática a esta parte. “Del 85% que votó en las elecciones de 1983, hoy estamos estimando que los promedios no superan el 65%”, expresó con preocupación.
Una de las preguntas, acaso la central, refería a “qué factores podrían motivarlo/a a ir a votar”. En los resultados a ese requerimiento podría encontrarse un principio de respuesta a esta cuestión que desvela a la dirigencia toda. Y es que casi la mitad (43,7%) se sentiría motivado si sintiese que su voto “puede generar un cambio”.
Agotamiento. Incredulidad. Desencanto. Fastidio. Falta de confianza. Bronca… ¿cuántos de estos sentimientos, acaso entremezclados, atraviesan a la sociedad? ¿Y qué hace la superestructura partidaria para modificarlos? ¿Reunirse a debatir? ¿Discutir poder? ¿Pelearse por los cargos? Todos coincidimos con los diagnósticos de hambre y de pobreza… Pero se lo contamos a los hombres y las mujeres que de verdad no tienen qué comer, ni dónde caerse muertos. Acaso sea hora de que, además de palabras, los dirigentes en su conjunto, comiencen a llevar soluciones.
Por Carlos Caramello.-

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