Tarifazos en la era Milei: los servicios ya cuestan más que antes de su gobierno

Luz, gas, agua y transporte tuvieron fuertes aumentos desde 2023 y el costo relativo de los servicios quedó por encima del registrado en 2019.

Los aumentos aplicados durante el gobierno de Javier Milei modificaron de manera profunda la relación entre las tarifas de los servicios y el resto de los precios de la economía. Después de varios años en los que electricidad, gas, agua y transporte habían quedado rezagados frente a la inflación, la recomposición iniciada en diciembre de 2023 no solo revirtió esa diferencia, sino que llevó al conjunto de los servicios a ubicarse por encima de su nivel relativo de 2019.

De acuerdo con un informe de la consultora Focus Market, entre diciembre de 2019 y agosto de 2026 los servicios acumularon una variación 6,1% superior a la que habría correspondido para conservar su peso relativo frente al Índice de Precios al Consumidor (IPC).

El cambio se produjo después de un período completamente diferente. Durante los cuatro años comprendidos entre diciembre de 2019 y diciembre de 2023, la inflación general avanzó 1.146,5%, mientras que el conjunto de los servicios aumentó 774,3%. En términos reales, eso significó una pérdida cercana al 30% frente al nivel general de precios.

Qué pasó con los servicios antes de 2023

El retraso tampoco fue uniforme entre los distintos componentes de la canasta. El mayor retroceso correspondió al grupo integrado por vivienda, agua, electricidad y gas, que perdió 45,6% de su posición relativa frente a la inflación.

La comunicación registró una caída del 43,6%, mientras que educación retrocedió 32,3%. Transporte tuvo una disminución más moderada, del 9,1%, y salud cayó 2%.

En sentido contrario, hubo rubros que durante ese período evolucionaron por encima de la inflación. Restaurantes y hoteles acumularon una mejora real del 20,5%, mientras que recreación y cultura avanzó 1,8%.

La política tarifaria cambió desde diciembre de 2023

Con el comienzo de la gestión de Milei, la dinámica se modificó. Entre diciembre de 2023 y agosto de 2026, el IPC acumuló un incremento del 247,5%, mientras que el agregado de servicios subió 425,6%.

La diferencia equivale a una recomposición real del 51,3% respecto del nivel que habrían necesitado los servicios para acompañar al resto de los precios.

Los sectores que más habían quedado rezagados fueron, justamente, los que experimentaron las mayores recuperaciones. Vivienda, agua, electricidad y gas avanzó 86,6% en términos reales. Educación lo hizo 53,7% y comunicación 37,4%.

El transporte también recuperó terreno, con una mejora real del 9,3%, mientras que restaurantes y hoteles aumentaron 14,1%. En cambio, recreación y cultura quedó 3,8% por debajo de la inflación y salud retrocedió 1,1% durante esta segunda etapa.

El balance desde 2019

Al tomar todo el período, desde diciembre de 2019 hasta agosto de 2026, la inflación acumulada llegó al 4.231,3%. En ese mismo lapso, el conjunto de los servicios terminó 6,1% por encima de su posición relativa de aquel momento.

El resultado presenta diferencias importantes según el rubro. Restaurantes y hoteles quedaron 37,5% por encima del punto de partida. Educación terminó con una mejora real del 4,1%, mientras que vivienda, agua, electricidad y gas quedó 1,4% arriba.

El transporte prácticamente regresó al mismo nivel relativo, con una variación de -0,6%. La principal excepción fue comunicación, que pese a la fuerte recuperación registrada desde 2023 todavía se ubicó 22,6% por debajo de su nivel de 2019.

En el GBA, la recomposición de luz y gas fue todavía mayor

Los datos regionales del INDEC muestran una evolución más pronunciada para algunos servicios en el Gran Buenos Aires. Allí, el comportamiento de las tarifas respecto del IPC local exhibió diferencias mayores que las observadas en el promedio nacional.

El caso más marcado fue el de electricidad y gas. Hasta diciembre de 2023, estos servicios habían perdido 65,3% frente a la inflación de la región. Desde entonces, recuperaron 168,2% en términos reales.

La evolución de las prepagas también fue significativa: habían retrocedido 37,6% frente al IPC y posteriormente avanzaron 48,1%. En telefonía e internet, la caída previa había alcanzado el 44,7% y luego se registró una recuperación del 43,7%.

En estos tres casos, pese al fuerte aumento posterior a 2023, la recomposición todavía no alcanzó para eliminar completamente la diferencia acumulada desde 2019.

El impacto sobre los hogares

La recomposición tarifaria modificó así el lugar que ocupan los servicios dentro de la estructura de precios. El argumento oficial detrás de los aumentos fue la necesidad de acercar las tarifas al costo de producción y distribución, después de años de atraso frente a la inflación.

El incremento, sin embargo, también plantea la discusión sobre la capacidad de pago de los hogares y el papel de los subsidios. El nivel tarifario y el costo de prestación no representan por sí solos la situación económica de quienes deben afrontar las facturas.

Por eso, la evolución de los últimos tres años muestra dos procesos simultáneos: por un lado, la fuerte recuperación de las tarifas frente al resto de los precios; por otro, la necesidad de analizar cómo ese cambio impacta sobre los ingresos de los hogares y el acceso a los servicios.