El dirigente de Nuevo Encuentro Martín Sabbatella cuestionó el rumbo de Morón, confirmó que buscará volver a la intendencia en 2027 y sostuvo que las diferencias dentro del oficialismo deben resolverse a través de las PASO. En diálogo con Deuda Prometida, también advirtió sobre el impacto de las políticas de Javier Milei en los municipios.
—Hablemos de Morón. ¿Cómo ves hoy al municipio y cuáles son tus planes hacia adelante?
—Vemos un deterioro muy grande. Creo que el gobierno perdió el rumbo constitutivo de nuestro espacio político, que tiene que ver con un gobierno de cercanía. La democracia de proximidad, que es una de las grandes fortalezas de los gobiernos locales, permite la participación, la rendición de cuentas, el diálogo permanente con los vecinos y vecinas. Y lo que vemos es un gobierno que se fue alejando de esa lógica, que se encerró y perdió capacidad de escucha.
Además, hay una falta de planificación y de conducción que termina impactando en todas las áreas. Nosotros siempre tuvimos una identidad muy ligada a la idea de un Estado eficiente, transparente, sensible socialmente y con capacidad de planificar el desarrollo de la ciudad. Todo eso se fue deteriorando. La gestión se fue achanchando, se frenó en muchas cosas y perdió iniciativa.
Y eso ocurre, además, en un contexto nacional muy complejo. Estamos viviendo una tragedia con el gobierno de Javier Milei. Un gobierno que está generando muchísimo dolor en nuestro pueblo, que está destruyendo la matriz productiva y distributiva de la Argentina y que vino a saquear al país. Ese dolor se vive en nuestros barrios todos los días.
—¿Qué responsabilidad le cabe al municipio en un contexto de ajuste nacional?
—Ningún municipio puede reemplazar la ausencia del Estado nacional. Eso es imposible. Pero sí puede priorizar, ordenar recursos y estar muy cerca de los vecinos para intentar amortiguar el impacto de esas políticas. Cuando hay un gobierno nacional que abandona a la sociedad, el gobierno local tiene que redoblar su presencia.
Por eso insisto tanto con la idea de la cercanía. La democracia de proximidad tiene sentido justamente en estos momentos. Cuando las familias tienen problemas para llegar a fin de mes, cuando los comerciantes venden menos, cuando las pequeñas empresas tienen dificultades, el municipio tiene que estar ahí, acompañando y dando respuestas.
—¿Cómo se traduce ese deterioro que describís en la vida cotidiana de los vecinos?
—Se ve en todos lados. Se ve en el espacio público, en las luminarias, en los asfaltos, en las políticas de seguridad. Se ve en educación, en salud, en deporte. Se ve en las políticas sociocomunitarias. Cuando la gestión pierde planificación y capacidad de respuesta, eso termina impactando en la vida cotidiana.
Lo que vemos es un Estado local que fue perdiendo capacidad de hacer. Y eso es grave porque nosotros construimos durante muchos años una experiencia de gestión que justamente se caracterizaba por recuperar esa capacidad estatal, por demostrar que el Estado podía funcionar bien y podía mejorar la calidad de vida de la comunidad.
—¿Cuándo comenzaron las diferencias con Lucas Ghi?
—No son diferencias nuevas. Hace varios años empezamos a plantear que había cuestiones que corregir, cosas que no estaban funcionando bien y que se podían hacer mucho mejor. Nosotros hicimos observaciones con responsabilidad, pensando en fortalecer el proyecto.
Pero no hubo escucha. No hubo voluntad de debatir esas críticas ni de corregir errores. La respuesta fue otra: sacar a nuestro espacio del gobierno, desplazar a compañeros y compañeras que formaban parte de la gestión y generar una situación de exclusión política.
En lugar de escuchar las observaciones y discutirlas, se decidió echar a quienes las formulaban. Eso obviamente genera un conflicto político además de los problemas de gestión.
—¿Por qué considerás que también es un problema político?
—Porque estamos hablando de la fuerza política más importante de los últimos treinta años en Morón. Nuevo Encuentro ganó la intendencia, solo o en alianza, en seis de las últimas siete elecciones. Somos una parte central de la historia política reciente de la ciudad.
Entonces es difícil comprender que no exista una lógica de coalición. Cuando gobernás una coalición tenés que dialogar, escuchar, sintetizar posiciones distintas y construir consensos. No podés gobernar ignorando a los sectores que forman parte del mismo proyecto político.
Y eso termina debilitando no solamente a la gestión sino también al espacio político que gobierna la ciudad.
—¿Fue esa situación la que te llevó a decidir una candidatura en 2027?
—Sí. Viendo el deterioro de la gestión, la falta de conducción y la crisis política que se fue generando, tomamos la decisión de que voy a ser candidato a intendente en 2027.
La idea es recuperar el rumbo de un proyecto que transformó Morón y que construyó una nueva cultura política en la ciudad. Un proyecto que recuperó la capacidad de hacer del Estado, que impulsó políticas innovadoras y que logró una fuerte identificación con los vecinos.
Nosotros queremos volver a poner en marcha esa capacidad transformadora.
—Sin embargo, seguís planteando la necesidad de la unidad. ¿Cómo se compatibiliza eso con una disputa interna?
—Porque son dos cosas distintas. Yo siempre digo que la puerta a la derecha se abre cuando estamos separados. Y por eso creo que hay que cuidar la unidad.
Ahora bien, también hay que decir algo que para mí es muy importante: la puerta a la derecha también la abre un mal gobierno. Si la gestión se deteriora, si la sociedad siente que el gobierno no responde, eso también genera condiciones para que avance la derecha.
Por eso nosotros insistimos en mejorar la gestión y en corregir el rumbo. Lo hacemos porque creemos que es la mejor manera de fortalecer un proyecto popular en Morón.
Las diferencias que existan tienen que resolverse democráticamente. Si hay distintas miradas o distintas candidaturas, están las PASO para resolverlas.
—También cuestionaste algunas decisiones recientes en el Concejo Deliberante.
—Sí, porque son difíciles de entender. No es habitual que un intendente rompa su propio bloque. Había un bloque de doce concejales y terminó fragmentándose. Hoy el espacio de Unión por la Patria aparece dividido en distintos sectores dentro del Concejo.
Y además se incorporaron dirigentes provenientes de espacios políticos que representan etapas que Morón dejó atrás hace muchos años.

—¿Te referís a sectores vinculados al rousselotismo?
—Sí. Nosotros construimos una nueva cultura política justamente para dejar atrás esa etapa. Morón dejó atrás hace mucho tiempo esas formas de hacer política.
Por eso resulta extraño que se convoque a dirigentes o funcionarios asociados a experiencias que ya fueron evaluadas negativamente por la sociedad. No se entiende por qué se desplaza a personas con experiencia de gestión comprobada para incorporar sectores que representan un retroceso respecto de lo que la ciudad construyó durante décadas.
—¿Qué aspectos de tus gestiones considerás que siguen siendo una referencia para la ciudad?
—Fueron gobiernos que impulsaron transformaciones muy profundas. Avanzamos con la ampliación del parque industrial, creamos el parque tecnológico, urbanizamos el barrio Carlos Gardel, ampliamos las redes de agua y cloacas, desarrollamos el Hospital de Morón, impulsamos los asfaltos comunitarios.
También fuimos pioneros en políticas contra la violencia de género, en participación ciudadana y en transparencia pública. Recuperamos la Casa de la Memoria y la Vida, que fue el primer centro clandestino de detención recuperado para la memoria en América Latina.
Fueron experiencias reconocidas nacional e internacionalmente porque demostraron que era posible gestionar con innovación, participación y transparencia.
—¿Pensás en una vuelta con la misma agenda o con nuevos objetivos?
—No se trata de volver para hacer exactamente lo mismo. Lo que hicimos ya forma parte de la historia de Morón. Ahora hay nuevos desafíos.
En su momento impulsamos el Plan Estratégico Morón 2020 y cumplimos gran parte de esos objetivos. Lo que necesitamos ahora es pensar la ciudad que viene.
Por eso estamos trabajando en una nueva planificación estratégica. La idea es que a partir del 10 de diciembre de 2027 podamos poner en marcha el Plan Estratégico Morón 2040, con una mirada de largo plazo que incorpore las necesidades actuales y los desafíos futuros de la ciudad.
—¿Qué es lo que está en juego de cara a los próximos años?
—Está en juego recuperar un proyecto de transformación para Morón. Volver a tener un gobierno cercano, participativo, eficiente y con capacidad de respuesta. Un gobierno que escuche, que planifique y que tenga sensibilidad social.
Y también está en juego la posibilidad de construir una alternativa frente a las políticas de Javier Milei, defendiendo desde el territorio a los vecinos y vecinas que están sufriendo las consecuencias de este modelo económico.
Te puede interesar también...
-
No sabe, no contesta
-
La previa más tensa: el Gobierno cruzó a la Selección antes de la final del Mundial
-
Se le viene la noche: un informe clave podría complicar la situación judicial de Adorni
-
Milei cuestionó la bandera de Malvinas: «Personas intrascendentes»
-
La peor señal para Milei: ya tiene menos apoyo que Macri en este punto del gobierno
