Revelaron que los locales vacíos tocaron un pico histórico en CABA

Un relevamiento oficial expone una postal persistente de persianas bajas, con fuertes desigualdades territoriales y un consumo que no despega.

La actividad comercial en la Ciudad de Buenos Aires cerró 2025 con su peor registro desde que volvió a medirse el indicador. Según datos del Instituto de Estadística y Censos porteño (IDECBA), la ocupación de locales en los principales corredores cayó al 90,1% durante el cuarto trimestre, el nivel más bajo desde 2022 y la quinta baja interanual consecutiva. El número desnuda un escenario de debilidad sostenida, incluso en un contexto donde el Gobierno insiste con señales de “recuperación” macroeconómica.

El informe relevó 15.636 locales, de los cuales 1.553 permanecieron desocupados. Dentro de ese universo, la mayoría quedó directamente vacante, mientras que el resto se repartió entre inmuebles en alquiler o venta y espacios en obra o refacción. El dato confirma que el freno del consumo sigue impactando de lleno en la dinámica comercial porteña.

Una Ciudad partida en dos

La radiografía territorial muestra diferencias marcadas. Mientras el promedio general de desocupación llegó al 9,9%, el Oeste presentó el mejor desempeño, con un 8,6%, y el Sur volvió a concentrar los niveles más altos de vacancia, con un 12,2%. A contramano del resto, esa zona sostuvo su nivel de ocupación frente al año anterior, una rareza en un mapa dominado por caídas.

El Norte registró su peor marca histórica, con una suba de 1,4 puntos porcentuales en la desocupación, que trepó al 9,7%. En el Centro, la situación tampoco mejoró: la tasa alcanzó el 9,8% y se combinó con una fuerte rotación comercial, ya que los cierres superaron ampliamente a las aperturas.

Microcentro, el símbolo de la crisis

El Microcentro volvió a encabezar el ranking negativo. Acumuló once cuatrimestres consecutivos como el eje con mayor proporción de locales vacíos. La ocupación apenas llegó al 63,2%, tras una caída interanual de 7,2 puntos porcentuales. Ni la apuesta por el turismo ni el regreso parcial de la presencialidad lograron revertir una crisis que ya luce estructural.

Otros corredores con altos niveles de vacancia fueron Parque Avellaneda, Jujuy, Sáenz, Libertad y Defensa, donde se contaron alrededor de cinco locales cerrados por cuadra, una imagen que refleja el deterioro del comercio barrial.

En el extremo opuesto, el eje Avellaneda lideró nuevamente la ocupación, con un 96,6%, impulsado por su especialización textil y una densidad comercial que duplica el promedio de la Ciudad. Nazca y Caballito también mostraron cifras elevadas, cerca del 96%.

Rubros presionados y cierres que se multiplican

Indumentaria, textiles y calzado siguieron como el rubro predominante, con casi uno de cada cuatro locales ocupados, especialmente en el Oeste. Sin embargo, el propio informe advierte que en varias zonas las bajas superaron a las altas, una señal de saturación en un escenario de ventas flojas.

Alimentos y bebidas y el sector de alojamiento y gastronomía completaron el podio. Bares, restaurantes y cafeterías sostuvieron la actividad en algunos corredores, aunque con alta rotación y márgenes cada vez más estrechos.

La relación entre aperturas y cierres terminó de pintar el clima general: salvo en el Sur, en todas las zonas cerraron más locales de los que abrieron. En el Norte y el Centro, la diferencia llegó a nueve cierres netos cada mil locales, un síntoma claro de contracción.

“Es imposible pagar $5 millones de alquiler y vender remeras a $6.000”, asegura un comerciante.

El dato resume una realidad que se repite detrás de cada persiana baja: costos que suben, ventas que no acompañan y un entramado comercial que sigue sin encontrar piso.

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