El Fondo Monetario Internacional (FMI) volvió a dejar en claro que el Gobierno nacional tiene entre sus prioridades avanzar con una reforma del sistema jubilatorio, junto con modificaciones en materia impositiva. La señal llegó en medio de nuevos elogios al rumbo económico, pese a advertencias recientes sobre el programa acordado.
La vocera del organismo, Julie Kozack, se refirió al tema durante una conferencia de prensa y ratificó el compromiso de la administración de Javier Milei con estos cambios. «Respecto a las reformas tributaria y previsional, cabe mencionar que las autoridades (argentinas) mantienen un firme compromiso con su marco fiscal», afirmó.
En esa línea, agregó que el Ejecutivo «planea fortalecer aún más el marco tributario, de pensiones y fiscal», y consideró que «estas son reformas cruciales para Argentina, con beneficios potencialmente muy significativos para la eficiencia, la equidad y el crecimiento del país a largo plazo. Y, en este contexto, es natural que se estén analizando con detenimiento».
Las declaraciones confirmaron que ambas reformas siguen siendo parte central del acuerdo firmado en 2025, aunque todavía no se aplicaron en su totalidad. Desde el FMI remarcaron que ya hubo avances, como cambios en impuestos vinculados al comercio exterior y una nueva fórmula para actualizar haberes previsionales.
En paralelo, el Gobierno avanzó con medidas como la reducción de retenciones —con impacto previsto en los próximos años— en lo que se interpreta como una señal de alineamiento con las recomendaciones del organismo internacional. Dentro de ese esquema también aparecen propuestas para ampliar la base del impuesto a las Ganancias y ajustar el régimen del monotributo, con el objetivo de compensar la baja de otros tributos.
Sin embargo, el capítulo previsional aparece como el más sensible. Aunque el oficialismo evita dar precisiones públicas, el documento técnico del FMI detalla una serie de transformaciones de fondo. Entre ellas, la integración de distintos esquemas como la PUAM con la jubilación básica, la implementación de un sistema proporcional basado en aportes, la ampliación de la base de contribuyentes mediante empleo formal, la simplificación de regímenes existentes y una revisión de la edad jubilatoria.
Según las proyecciones del propio acuerdo, estos cambios recién entrarían en vigencia hacia fines de 2027. El calendario no resulta casual: en la práctica, cualquier intento de avanzar antes quedaría atravesado por el escenario electoral. De este modo, la concreción de la reforma queda atada a la continuidad política del actual gobierno.
Más allá de las tensiones que genera este punto, el FMI optó por sostener un discurso favorable. Kozack destacó la «estabilización de la economía» durante la gestión libertaria, junto con la desaceleración inflacionaria y la reducción del déficit fiscal.
También ponderó la acumulación de reservas y la mejora en indicadores financieros, como el riesgo país, que bajó de los 500 puntos. Según la vocera, ese escenario podría facilitar el acceso al financiamiento en condiciones más favorables.
No obstante, el organismo evitó responder sobre cuestiones sensibles, como la capacidad de afrontar vencimientos próximos o la necesidad de recurrir a financiamiento adicional. Tampoco hubo definiciones sobre el impacto político del programa económico en el mediano plazo.
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