La crisis del consumo de carne y el parate económico empujaron al Frigorífico Pico, histórico proveedor de las hamburguesas Paty, a una situación límite. La empresa detuvo su actividad durante enero, suspendió a sus 450 trabajadores y quedó al borde de bajar definitivamente la persiana, con un impacto directo sobre la economía de Trenel y localidades cercanas.
La planta pampeana resolvió frenar la producción luego de un cierre de año marcado por salarios abonados en cuotas y vacaciones forzadas para todo el personal desde fines de diciembre. Durante enero, los operarios reciben un pago de $500.000 y mercadería en carne, una medida de emergencia que no despeja la incertidumbre sobre la continuidad de la firma.

El frigorífico abastece tanto al mercado interno como a la exportación y forma parte del grupo empresario de Ernesto “Tito” Lowenstein, fundador de Paty y del complejo turístico Las Leñas. Se trata de una compañía con décadas de trayectoria y capacidad para procesar unas 14.000 cabezas por mes. Sin embargo, la actividad diaria se desplomó: de faenar alrededor de 600 animales por día pasó a apenas 50, en un escenario de consumo interno en mínimos históricos y precios de la carne que corren muy por encima de la inflación.
El deterioro productivo se refleja en las cuentas. Datos del Banco Central indican que la firma acumula más de mil cheques rechazados y una deuda cercana a los $30.000 millones con entidades financieras. Entre los principales acreedores figura el Banco de La Pampa, con compromisos por unos $9.000 millones. A eso se suman atrasos con productores ganaderos de la región, lo que agrava la tensión en toda la cadena.
La situación del Frigorífico Pico no aparece como un caso aislado. Durante 2025, el sector cárnico atraviesa un proceso de ajuste generalizado, con caída de exportaciones —especialmente hacia China— y reducción de personal en varias plantas. En Santa Fe, el frigorífico Euro se convierte en un símbolo del derrumbe: trabajadores sostienen una toma de la planta en Gobernador Gálvez ante meses de salarios impagos.
El delegado gremial Walter Navarro describió con crudeza el escenario: «Llegamos a ser 750 personas antes de 2025. Después empezaron con los retiros que eran obligados; quedamos primero 400 y ahora somos 150». En la misma línea, agregó: «No cobramos octubre, noviembre, diciembre ni el aguinaldo. Los dueños desaparecieron. Ahora apareció un interesado pero los últimos que aparecieron les pidieron una suma que era superior a la deuda que tienen con nosotros y no quisieron arreglar».
En Trenel, el temor al cierre definitivo del frigorífico crece día a día. Comercios, transportistas y productores sienten el golpe de una crisis que excede a una sola empresa y expone el profundo deterioro del mercado interno en la era del ajuste, con el consumo de carne como uno de los termómetros más claros del retroceso económico.
About Author
Te puede interesar también...
-
Mientras en Europa hablan del desastre de las rutas nacionales, Kicillof finalizó la repavimentación de la RP 31
-
El Gobierno vuelve a congelar el bono a jubilados: sigue en $70.000 pese a la inflación
-
Nuevo streaming del CONICET: cómo ver la vida de los pingüinos de Magallanes
-
La comida se volvió inaccesible: el salario mínimo alcanza para alimentarse solo medio mes
-
A un mes del Presupuesto 2026, Milei impulsa leyes con costo fiscal incierto
