Qué hay detrás del crecimiento de las exportaciones industriales: ¿cambio de tendencia o fenómeno coyuntural?

Euforia mundialista mediante, con el agregado del (quizás) Lionel Messi last dance, la economía parece darle un respiro parcial al gobierno. Si bien existen elementos de alarma, como la caída en la recaudación, la renovada presión sobre el dólar con vencimientos de deuda en el horizonte, el incremento de la morosidad entre el público para gastos de subsistencia (elementos que pueden presagiar un problema mayor), en el corto plazo existe un panorama de relativa tranquilidad, momentánea. A tal punto que el gobierno, en palabras del ministro de Economía, Luis Caputo, se hizo tiempo para destacar logros como el incremento de las exportaciones de origen industrial (MOI), que habrían alcanzado en abril un pico de valor cercano a los guarismos de noviembre de 2012. Curioso fenómeno en un país en el cual su primer mandatario, en declaraciones pocos días después del anuncio del ministro, aseguró que no produce nada, excepto dulce de leche y biromes.

La coyuntura productiva

Como analizamos en números anteriores, para el primer trimestre de este año, mientras el gobierno exalta consumos récords, las compras internas siguen estancadas, lejos de mejores momentos (2018 o 2023), e incluso retrocediendo en relación a la leve recuperación producida en el mismo período de 2025. En supermercados, la compra de alimentos y bebidas en valores reales se contrajo un 5,5%, la de limpieza y perfumería 9%, indumentaria y calzado 8,7%, y electrónica y artículos para el hogar un 27%. En el mismo período, el índice de producción industrial manufacturero fue un 2,3% menor que el de 2025. El empleo registrado no da síntomas de recuperación. Por el contrario, entre los cuartos trimestres de 2023 y 2025, se perdieron 62.500 puestos en la industria, y casi 193.000 en toda la economía.

Aun así, el gobierno se aferra a elementos como la mejora en la construcción (3,9% superior al primer trimestre de 2025, aunque aún un 24% por debajo de los valores de 2023), y, recientemente, a los datos de exportaciones MOI. En mayo de 2026, registraron un incremento interanual de 20,1%.Entre enero y mayo, acumularon casi 11 mil millones de dólares, con un incremento del 26% interanual. En cierta medida, la reducción de retenciones para exportaciones industriales a miles de productos, ya desde 2025, funcionó como estímulo. Con esto pareciera ser que la industria se encamina hacia una recuperación, por el lado de las ventas al exterior. Pero analicemos con más detalle los datos.

El motivo detrás del crecimiento de las exportaciones

Durante los primeros cinco meses de 2026, las exportaciones de MOI alcanzaron un valor inédito para la última década. Pero no están aún al nivel de los primeros momentos de la década de 2010. En valores de mayo de 2026, durante el lapso enero-mayo se llegó a la cifra de 11.408 millones de dólares, casi un quinto más que en 2025 y 10% más que en 2018; aunque todavía un 15% por detrás del trienio 2011-2013. Estos resultados estuvieron traccionados por los rubros “Piedras, metales preciosos y sus manufacturas” (casi un 50% de incremento interanual), “productos químicos” y “metales comunes” (25% de expansión) y “Vehículos y material de transporte” (con un más modesto 3%); mientras que otros como “Papel, cartón y edición” (-10%) y “Maquinaria y equipamiento eléctrico” (-15%) tuvieron un retroceso considerable. Si se compara con años anteriores, como 2022, solo los tres sectores que hoy empujan muestran mejoras, mientras que el resto aún no alcanzó los valores de la inmediata pos-pandemia o se encuentra por debajo (como productos del cuero, que hoy exporta casi 40% menos que en 2022). Esto nos indica, en primera instancia, que el fenómeno no es homogéneo, ya que solo algunas explican el aumento en cuestión.

En segunda instancia, la expansión de las exportaciones MOI no parece estar centrada en un incremento de la productividad o de la competitividad argentina, sino más bien en ciertos elementos coyunturales. En primer lugar, varios rubros se encontraron con excesos de stock por la recesión interna. Un indicio se observa en la utilización de capacidad instalada, que en los sectores con ímpetu exportador está en niveles bajos. Para no parar producción, lo que en sectores con mucho capital fijo puede implicar mayores costos que seguir en funcionamiento, incrementaron la colocación de excedente en el exterior. Se suma a esto elementos específicos, como el ajuste en la obra pública que deprimió la demanda interna de bienes de la siderurgia o aluminio, que debieron buscar desagote en mercados externos. Cabe señalar que los países sudamericanos son los que siguen absorbiendo el grueso de las exportaciones, que da cuenta de la dificultad de penetrar fuera de la región.

Por otra parte, un porcentaje relevante se debe a la maduración de proyectos mineros (en particular de oro y plata), por exportación de minerales con algún nivel de procesamiento, que la estadística, basada en la nomenclatura arancelaria del Mercosur, incluye como MOI. En efecto, piedras y metales preciosos y sus derivados resultaron la actividad con el mayor salto exportador, pasando en el período enero-mayo interanual de 1.780 a 2.637 millones de dólares. Lo mismo ocurre con el carbonato de litio, que se computa como parte de “Productos químicos y conexos”, ya que implica un procesamiento del mineral luego de obtenido. Es decir, buena parte del incremento de las exportaciones de MOI se debe a la expansión de la minería (que consigue mercados por fuera de Sudamérica) y no a las ramas tradicionales de la manufactura local, de la que vive una considerable parte de la población de los aglomerados urbanos, que está en dificultades desde hace años.

Detrás de los anuncios, el fenómeno esconde que la dinámica va hacia la consolidación de una estructura “primario-exportadora”. Bajo el consenso liberal, esto excluye a la industria tradicional, mucho más que dulce de leche y biromes. Es necesario discutir una estrategia exportadora, con un Estado activo bajo otras bases sociales, que potencie también estas actividades, que pueden recolocar a la Argentina en el panorama internacional de productos de valor agregado y generar riqueza para la mejora de las condiciones de vida de la población.


*Damián Bil es doctor con mención en Historia por la Universidad de Buenos Aires, especialista en Historia Económica, investigador del CEICS y militante de Vía Socialista.