Promesas incumplidas: Argentina no erradica el trabajo infantil

En Argentina el trabajo de niños, niñas y adolescente menores de 16 años se encuentra prohibido por la ley N° 26.390 sancionada en 2008, y su «aprovechamiento» se castiga con penas de 1 a 4 años de prisión, según lo establecido en la ley N° 26.847/2013. Además se establecen una serie de derechos laborales para los trabajadores y las trabajadoras adolescentes de 16 y 17 años. Esto es lo que se conoce como «trabajo adolescente protegido».

Aunque estas leyes posicionan a Argentina como un país «abolicionista», es decir, que busca erradicar el trabajo infantil, no siempre fue así. El compromiso fue asumido en la década de 1990, cuando el país adhirió a la Convención Internacional de los Derechos del Niño (CIDN) y le dio jerarquía constitucional en la reforma de 1994.

Uno de los primeros obstáculos con que se encontró el Estado fue la falta de estadísticas públicas sobre esta problemática[1]. En otras palabras, no se conocía exactamente la magnitud de lo que buscaba erradicar. Las cifras más confiables provenían de fuentes como la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) y módulos especiales elaborados en 1994 y 1997, y el Censo Nacional Agropecuario de 1988.

No obstante, estos no eran instrumentos de medición específicos por lo que presentaban distintos déficits que tendían a subregistrar la cantidad de niños y niñas que trabajaban en el país. Por eso, podemos referirnos a ellos como estimaciones parciales o aproximadas, pero no realistas. Teniendo en cuenta estas limitaciones, la estimación más “realista” fue publicada en el cuaderno “Los niños que trabajan en Argentina” de UNICEF y presentó el siguiente panorama:

Cantidad estimada de niños de 6 a 14 años que trabajan en la Argentina en 1995, según ámbito rural o urbano (estimación de mínima)
 UrbanoRuralTotal país
Total hasta 13 años118.50043.500162.000
14 años65.00025.00090.000
Total hasta 14 años183.50068.500252.000
Fuente: Feldman, 1997

En el marco de una crisis económica y social sin precedentes, 2002 el congreso nacional de la Central de Trabajadores Autónoma (CTA) se declaró contra el trabajo infantil y denunció que 1.500.000 niños y niñas menores de 14 años trabajaban en todo el país.

Un año más tarde, el propio gobierno kirchnerista daba por válida esta cifraen el Encuentro sobre «Niño, salud y ambiente» organizado de forma conjunta por la Comisión Nacional de Erradicación del Trabajo Infantil (CONAETI) y la Asociación Argentina de Médicos por el Medio Ambiente (AAMMA).

En el mismo, se expuso un cuadro de situación regional en el que el grueso del trabajo infantil se situaba en: CABA y GBA, Córdoba, La Pampa, Entre Ríos y Santa Fe.

Población infantil que trabaja en Argentina. Distribución regional (2003)
Zona geográficaProvinciasNiños/as que trabajan (cantidades absolutas)
Gran Buenos AiresCABA y partidos de GBA480.000
PampeanaCórdoba, La Pampa, Entre Ríos, Santa Fe y GBA465.000
CuyoMendoza, San Juan y San Luis115.000
NoroesteJujuy, Salta, Tucumán, Catamarca, La Rioja y Santiago del Estero194.000
NoresteCorrientes, Misiones, Formosa y Chaco149.000
PatagoniaNeuquén, Rio Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego97.000
Elaboración propia en base a datos del MTEySS (2003, 10 de abril)

Nuevamente, estos datos no surgían de un relevamiento específico. Pero indicaban que el problema del trabajo infantil no hacía más que agudizarse e involucraba, al menos, a 2 de cada 10 niños y niñas del país de entre 5 a 14 años. Hacía falta un relevamiento exhaustivo, nacional y abarcativo que incluyera a las áreas rurales y urbanas.

Levantando un poquito la alfombra

En 2004, se llevó adelante la primera Encuesta de Actividades de Niños Niñas y Adolescentes (EANNA) que relevó a 14 mil viviendas logrando encuestar a 21.579 niños, niñas y adolescentes. A partir de esta muestra, se calculó un universo estimado de 4,6 millones personas, lo que equivalía a alrededor de 50% de la población de entre 5 y 17 años del país en ese momento. En términos territoriales, cubrió áreas rurales y urbanas en cuatro subregiones: la provincia de Mendoza, el Area Metropolitana del Buenos Aires (AMBA), el NOA (Jujuy, Salta y Tucumán) y el NEA (Formosa y Chaco).

Su mayor déficit fue dejar fuera del muestreo a una porción importante del territorio: Misiones,Corrientes, San Juan, San Luis, Chubut, Neuquén, Rio Negro, Santa Cruz, Tierra del Fuego. Así y todo, la EANNA reveló que 995.524 niños, niñas y adolescentes de 5 a 17 años trabajaban en Argentina en 2004 y que los niños y niñas de 5 a 13 años que trabajaban eran 496.288.

El kirchnerismo no volvió a realizar una EANNA, en tercer trimestre del 2012 llevó adelante un Módulo de Actividades de Niños, Niñas y Adolescentes (MANNyA) que fue un cuestionario adjunto, dirigido a niños, niñas y adolescentes de 5 a 17 años, dentro de la Encuesta Anual de Hogares Urbanos (EAHU). La información recabada correspondió a los aglomerados urbanos de más de 2.000 habitantes de todo el país representando aproximadamente a 8 millones de personas.

Es interesante notar que los resultados de la MANNyA mostraron una disminución del trabajo infantil en los aglomerados urbanos relevados. Algo que fue celebrado con bombos y platillos. Pero esa disminución no era representativa del total nacional sino de las áreas urbanas que sí se habían relevado en 2004. ¿Cuál fue la evolución real en todo el territorio nacional? Bueno, no lo sabemos porque al gobierno no le importó hacer una medición realista.

Levantando más la alfombra

La segunda EANNA se hizo en la gestión del gobierno de cambiemos en el bienio 2016-2017 y sus resultados fueron presentados en 2018. Es decir 12 años después del primer relevamiento. Esta fue más abarcativa porque llegó a las provincias que no fueron incorporadas por la primera.

Esta EANNA reveló que 763.544 niños y niñas realizan al menos una actividad productiva en el país, lo que representa alrededor del 10% de la población infantil del país[2]. Por otra parte, la población de 16 a 17 años de edad que realiza al menos una actividad productiva asciende a 428.581 y representa al 31,9% de la población total de dicha franja etaria.

Si comparamos los datos de ambas ediciones de la EANNA, vemos que la población trabajadora de 5 a 17 años aumentó, pasando de 995.524 en 2004 a 1.192.125 en 2016-2017. O sea, hay 196.601 niños, niñas y adolescentes que trabajan más que en 2004.

El problema es que no se puede concluir que “aumentó el trabajo infantil” abiertamente porque la segunda EANNA implementó un diseño muestral de mayor alcance territorial, o sea esta segunda encuesta vino a mostrar todo lo que la primera no hizo. A pesar de esto, sí podemos concluir que el trabajo infantil y adolescente continúa siendo una problemática de peso en el país.

La necesidad de un nuevo proyecto de país

Diez años después de que se llevó adelante la segunda EANNA no contamos con datos estadísticos precisos y actualizados, a pesar de que algunas encuestas indicarían que el problema se agravó tras la pandemia. La encuesta sobre  el impacto de la pandemia en las familias con niños, niñas y adolescentes de UNICEF (2021), indica que más niños, niñas y adolescentes de 13 a 17 años trabajan pospandemia.

Luego de la segunda EANNA pasaron gobiernos, una pandemia, una crisis económica (que se profundiza) y un gobierno decrépito que avanza contra las condiciones de vida del conjunto de la población obrera.En todo este lío, no tenemos datos precisos sobre un problema que, intuimos, se agravó y que afecta a cientos de miles de niños y niñas en todo el país.

Argentina necesita realizar una nueva edición de un relevamiento sistemático sobre el trabajo infantil de forma urgente. Y no solo eso, porque no se trata de saber por amor a las estadísticas cuantos niños y niñas trabajan. No.Se trata de poder planificar políticas públicas que logren efectivamente erradicar el trabajo infantil, un flagelo que conduce a la deserción escolar, trabajos de baja calificación y, por si fuera poco, atrofia las posibilidades del desarrollo integral de los niños y las niñas al cercenar su tiempo de recreación y juego.

Para cambiar todo esto, necesitamos un proyecto de país que garantice que los niños y las niñas no tengan que salir a cosechar yerba mate, cartonear o vender chucherías en un semáforo para comer hoy (si lo logra) y que ese sea su futuro (si sobrevive). El Estado se tiene que volver un gran empresario para dar trabajo productivo a millones de argentinos que hoy están entre la changa y la desocupación. Solo así, junto al desarrollo de políticas públicas específicas, vamos a erradicar el trabajo infantil.

*Ezequiel Flores es profesor en Historia con orientación en ciencias sociales (Egresado de la FHyCS – UNaM) y becario doctoral del CONICET.


[1] En 1978 se publicó «un primer diagnóstico sobre el trabajo infantil en la República Argentina», publicado como Documento de Trabajo Nro. 6 del Centro de Estudios e Investigaciones Laborales (CEIL – CONICET), si bien es un aporte valioso, no se trata de un informe hecho en base a un instrumento de medición específico.

[2] La encuesta consideró un total absoluto de 7.648.413 niños y niñas de 5 a 15 años.

@zetaorlando

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