El Frigorífico Pico inició una tanda de despidos que alcanzó a 194 trabajadores, una vez vencido el procedimiento preventivo de crisis que el gremio tramitó ante el Ministerio de Trabajo de La Pampa. La decisión llegó luego de varios meses de suspensiones y con la planta prácticamente paralizada, lo que profundizó la preocupación por la continuidad de una de las empresas más emblemáticas del sector cárnico.
En los últimos días, la firma comenzó a enviar telegramas de cesantía a empleados de General Pico, Trenel y Arata. El recorte se sumó a un proceso de achique que ya llevaba un año y que, en su etapa previa, dejó a casi un centenar de operarios sin trabajo. En enero, sin señales de recuperación, la actividad se frenó por completo y desde el jueves pasado se activaron los despidos.
En las comunicaciones formales dirigidas al personal, la empresa explicó su situación aludiendo a «un contexto mayor de crisis de la industria frigorífica que, por generalizada, se manifiesta en una notable, marcada y ya insostenible disminución de trabajo por reducción de volúmenes de mercadería vendida y proyectada su venta».
Puertas adentro, distintas fuentes señalaron que el cuadro se agravó por la quita de subsidios a la energía eléctrica, la devaluación aplicada por Javier Milei al inicio de su mandato, el derrumbe del consumo interno y la caída de las exportaciones, incluso hacia mercados clave como China. Como consecuencia, la faena diaria pasó de 600 a apenas 50 animales.
«Es un combo letal que conspiró contra el frigorífico. No es nuevo que cuando una empresa está a la baja, aparezca un comprador ofreciendo mantener el laburo a cambio de que el trabajador deje sin efecto su historia y su antigüedad», advirtió el delegado de Relaciones Laborales en General Pico, Javier Thomsen.
El impacto ya se siente con fuerza en la región. En Arata, por ejemplo, la importancia del frigorífico resultó tal que el propio municipio costeó durante meses el traslado de los operarios para sostener los puestos de trabajo. Ahora, ese entramado local quedó en jaque.
«No queda duda de que la cesantía de muchos genera un problema social. El 80% de los despedidos va a tener serias dificultades para reinsertarse; no todos pueden ponerse una carnicería o ser Uber», remarcó Thomsen.
Mientras tanto, crecieron las versiones sobre una posible venta de la planta, entre ellas el interés de algún grupo integrante del Consorcio ABC. Sin definiciones concretas, los trabajadores despedidos mantienen un conflicto abierto con la empresa por deudas salariales de enero y demoras en el pago de indemnizaciones.
Según datos oficiales y bancarios, Frigorífico Pico arrastra un pasivo millonario: adeuda unos 9.000 millones de pesos al Banco de La Pampa, suma más de mil cheques rechazados y un endeudamiento total que ronda los 30 mil millones. Entre los afectados hay empleados con más de 15 años de antigüedad. Del total de despidos, 156 corresponden a General Pico, 30 a Trenel y 8 a Arata.
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