Plazo fijo en caída: con Milei ahorrar en pesos implica perder hasta 1% mensual del capital

La tasa que ofrecen los bancos queda por debajo de la inflación y erosiona el valor real del dinero.

El esquema económico impulsado por el Gobierno de Javier Milei genera un efecto directo sobre los ahorros en pesos: quienes optan por un plazo fijo enfrentan una pérdida constante de poder adquisitivo. Las tasas que ofrecen las entidades financieras no alcanzan a cubrir el ritmo inflacionario y eso impacta tanto en familias como en empresas.

Actualmente, los depósitos a plazo fijo dentro del sistema financiero suman alrededor de 63 billones de pesos. Con una caída promedio del 1% mensual en términos reales, ese volumen implica una licuación cercana a los 630.000 millones de pesos por mes.

Tasas que no alcanzan

Las tasas nominales anuales que pagan los bancos se ubican por debajo de la inflación. Por ejemplo, el Banco Nación ofrece una TNA de 17,5%, mientras que otras entidades como el Banco Santander llegan apenas al 15%. En el extremo superior, el Banco Provincia alcanza el 19,5%.

En términos mensuales, esas tasas representan rendimientos de entre 1,25% y 1,63%, cuando la inflación se mantiene por encima del 2%. El resultado es una pérdida real que se refleja de manera inmediata en el bolsillo del ahorrista.

En la práctica, por cada 1.000 pesos invertidos, el deterioro puede oscilar entre 9,7 y 13,5 pesos en un solo mes, dependiendo de la entidad elegida.

No sólo afecta a los pesos

El deterioro del ahorro no se limita a los instrumentos en moneda local. Quienes apostaron al dólar también registran pérdidas en lo que va del año, con caídas estimadas entre el 3% y el 5%. Algo similar ocurre con bonos y acciones: el índice bursátil local muestra retrocesos tanto en pesos como en dólares.

Este escenario se da en paralelo con un costo del crédito elevado. Las tasas para financiamiento personal o saldos de tarjeta superan el 68% nominal anual, lo que marca una fuerte asimetría entre el rendimiento del ahorro y el costo del endeudamiento.

Desconfianza y refugio

Lejos de incentivar el consumo, este contexto refuerza una conducta defensiva. La incertidumbre económica y la expectativa de pérdida de ingresos llevan a muchos a priorizar la liquidez o buscar alternativas fuera del sistema tradicional.

Instrumentos como los plazos fijos UVA o los fondos comunes de inversión aparecen como opciones para intentar preservar valor, aunque su acceso o complejidad los aleja del ahorrista promedio.

Un sistema con pocos ganadores

En este marco, sólo perfiles con mayor capacidad de análisis o acceso a herramientas financieras logran esquivar la pérdida. Estrategias como el “carry trade” o la rotación entre activos permiten sostener o mejorar rendimientos, pero quedan fuera del alcance de la mayoría.

El resultado es un modelo donde el ahorro tradicional deja de cumplir su función histórica y donde cada vez menos actores consiguen mantener el valor de su capital frente a la inflación.