Persiana tras persiana: aumenta la cantidad de negocios cerrados en CABA

Un informe privado advierte sobre un deterioro sostenido en las principales zonas comerciales porteñas.

La Ciudad de Buenos Aires atraviesa un nuevo retroceso en su actividad comercial, con un incremento significativo de locales desocupados en los principales ejes de circulación. Un relevamiento reciente de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios encendió las alarmas en el sector al registrar una suba marcada en comparación con el año pasado.

Durante el bimestre marzo-abril de 2026, el estudio contabilizó 277 espacios entre cerrados, en alquiler o en venta en arterias clave del comercio porteño. El dato refleja un aumento del 30,7% en relación con el mismo período de 2025, lo que evidencia el impacto de la retracción económica sobre los negocios.

El análisis incluyó zonas de alta densidad comercial como Florida, Santa Fe, Cabildo, Córdoba, Corrientes, Rivadavia, Pueyrredón y Avellaneda. Aunque en la comparación con los dos meses previos se detecta una leve baja, la cantidad de locales sin actividad se mantiene en niveles elevados.

Entre las causas que explican este escenario aparecen la caída del consumo, el menor movimiento en la actividad y el aumento de los costos que enfrentan los comerciantes. Este combo golpea especialmente al comercio minorista, donde muchos emprendimientos encuentran cada vez más difícil sostenerse.

El comportamiento no es uniforme en toda la Ciudad. Mientras corredores como Florida, Santa Fe, Cabildo, Córdoba y Pueyrredón muestran un incremento en la cantidad de locales vacíos, otros como Rivadavia, Corrientes y Avellaneda registran una mejora relativa, con menos espacios desocupados.

Otro aspecto que sobresale es el crecimiento de la oferta de alquileres comerciales, que lidera el aumento interanual. En contraste, la cantidad de inmuebles en venta exhibe una reducción, lo que podría indicar una menor intención de desprenderse de los activos en un contexto incierto.

El seguimiento de estos indicadores se volvió clave para empresarios e inmobiliarias, ya que permite medir el pulso de la economía urbana y anticipar posibles cambios en la dinámica del consumo y la inversión en la Ciudad.