El Gobierno nacional oficializó la adjudicación de la concesión de la Hidrovía Paraná-Paraguay y confirmó que la empresa belga Jan De Nul continuará a cargo de la principal vía fluvial del país durante los próximos 25 años. La compañía, que operó el sistema durante las últimas tres décadas, se presentó en sociedad con la firma argentina Servimagnus y resultó ganadora del proceso licitatorio.
La medida quedó plasmada en la Resolución 36/2026 de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (Anpyn), publicada en el Boletín Oficial, con la que la administración de Javier Milei dio por concluido un proceso iniciado en diciembre de 2025 para seleccionar al nuevo concesionario encargado de operar, mantener y ampliar la Vía Navegable Troncal.
La Hidrovía Paraná-Paraguay constituye una de las infraestructuras más importantes del país. Por ese corredor circula cerca del 80% de las exportaciones argentinas y operan unas 60 terminales portuarias distribuidas a lo largo de su recorrido, lo que la convierte en un punto central para el comercio exterior.
El contrato definitivo deberá firmarse dentro de los próximos 30 días. A partir de entonces comenzará una nueva etapa de la concesión, que contempla trabajos de profundización del canal, dragado y redragado permanentes, renovación del sistema de balizamiento e incorporación de nuevas tecnologías para mejorar la navegación y fortalecer los controles contra el narcotráfico.
La concesión fue estructurada bajo un esquema de obra pública financiada mediante peaje y a riesgo de la empresa adjudicataria, sin aportes directos del Estado nacional. Además, el acuerdo prevé la posibilidad de extender el vínculo por hasta cinco años más.
El negocio detrás de la concesión
Las proyecciones oficiales estiman que la empresa concesionaria podría alcanzar una facturación promedio cercana a los 628 millones de dólares anuales. Si se mantiene ese nivel de ingresos durante la vigencia del contrato, el volumen de negocios superaría los 15.700 millones de dólares.
Los estudios elaborados por la Anpyn prevén además un incremento sostenido de la actividad en la vía navegable. Según esas estimaciones, el transporte internacional crecería un 38,1% durante la concesión, mientras que el cabotaje aumentaría un 28,2%. En el tramo comprendido entre Santa Fe y el norte del país, el crecimiento proyectado asciende al 52,4%.
De acuerdo con el cronograma oficial, la mayor parte de las inversiones se concentrará durante los primeros siete años. Luego comenzará la etapa de recupero de capital y, según las previsiones del organismo, el período de mayor rentabilidad llegará a partir del año 16 de la concesión.
Las críticas por la adjudicación
La adjudicación también volvió a despertar cuestionamientos por el proceso licitatorio y por los vínculos entre empresas que participarían de la ejecución de las obras.
«El Grupo Neuss figura como muy probable subcontratista del trabajo de dragado que va a hacer Jan De Nul, para lo cual necesita muchas empresas que van a florecer aguas abajo. Ahí están los hermanos Neuss, muy influyentes por su amistad con Santiago Caputo, que vienen ya construyendo un emporio eléctrico como no se forjaba en la Argentina desde los años ’90», explicó semanas atrás el periodista Alejandro Bercovich.
Más adelante agregó: «Aparecen como contratistas de este negocio millonario, aparecen con los grupos detrás de (Gustavo) Elías, (Juan) Ondarcuhu, los Román».
Entre los empresarios mencionados figuran Ricardo Román, propietario de Servimagnus; su hijo Leonardo Román y Karina Román, integrante de la familia empresaria que participó del Foro Llao Llao.
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