Otra mentira de Milei: bajaron impuestos, pero los celulares serán igual de caros

El recorte impositivo no alcanza para compensar la disparada internacional del costo de las memorias digitales.

El Gobierno libertario anunció que desde el 15 de enero el arancel para importar celulares baja del 8% al 0%, pero la idea de que esa medida alivie el bolsillo se diluye rápido. La industria tecnológica local explica que la suba internacional de memorias DRAM y NAND —insumos clave para cualquier smartphone— empuja los costos mucho más arriba que cualquier rebaja impositiva.

Durante semanas se instaló la versión de que los precios podían caer alrededor del 40%. Las marcas derribaron esa expectativa: la caída, en el mejor de los casos, llega al 8% y solo para equipos que entran al país desde mediados de enero. El alivio se vuelve simbólico frente al salto que dan las memorias, que ya se transformaron en el componente más caro del proceso.

El fenómeno nace afuera. La demanda mundial por inteligencia artificial —con gigantes como NVIDIA y fabricantes de infraestructura que acaparan DRAM y 3D NAND— altera toda la cadena. Esa misma memoria es la que usan celulares, notebooks y consolas. El efecto es fulminante: un chip DDR5 de 16 GB pasó de 6,84 dólares en septiembre a 27,2 dólares en diciembre, con picos que trepan hasta 37 dólares. Los principales proveedores globales, Samsung y SK Hynix, avisaron subas de hasta 30% para el último tramo de 2025.

Jean-Pierre Cecillon, director de Kingston Sudamérica, lo sintetizó sin vueltas: “hay una demanda que avanza demasiado rápido contra una oferta sin capacidad de reacción”.

En Argentina, algunas marcas ajustaron listas de precios de manera anticipada por la baja del arancel, aunque el aumento de las memorias vuelve insignificante cualquier descuento. Las plantas de Tierra del Fuego discuten nuevas escalas para modelos de 64, 128 y 256 GB, pero dependen por completo del mercado internacional.

La proyección para 2026 tampoco trae buenas noticias. Fabricantes locales y globales ven continuidad en la presión sobre celulares, notebooks, consolas y SSD. Analistas incluso hablan de la mayor crisis de memoria en tres décadas.

La industria explora caminos alternativos, como recargar más almacenamiento en la nube para usar menos memoria física. Ese esquema, sin embargo, podría generar gastos extras y cambiar hábitos de consumo. El panorama inmediato no ofrece mucho margen: aun con el recorte arancelario, el precio de los celulares en Argentina sigue sin señales de baja real.

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