La sesión especial convocada en la Cámara de Diputados para avanzar con una moción de censura contra el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, terminó frustrada por falta de quórum en un clima atravesado por fuertes denuncias de presiones políticas del oficialismo sobre legisladores y gobernadores.
El intento opositor quedó trunco cuando solo 117 diputados ocuparon sus bancas, lejos del número necesario para habilitar el debate. Detrás de ese resultado, distintos sectores señalaron una estrategia deliberada para impedir el tratamiento.
Una de las voces más críticas fue la diputada Marcela Pagano, quien expuso públicamente las supuestas maniobras para desactivar la sesión. “hasta la semana pasada, nosotros teníamos confirmado que de 256 diputados se iban a sentar 190. Había una mayoría absoluta prácticamente que consideraba pertinente que la sesión se realice, después había que ver lo que pasaba con la votación”, aseguró.
Según explicó, el escenario cambió en cuestión de horas por intervenciones del oficialismo. “de gallos a medianoche”, “con arreglos mediantes” y “gobernadores presionados”, denunció, al describir cómo se redujo drásticamente la cantidad de presentes. “Quedamos 110 hasta ayer a la noche lo que implica que no habrá quórum hoy”, afirmó.
La moción de censura, en el centro de la disputa
La iniciativa buscaba interpelar a Adorni y abrir el camino para una eventual censura, en medio de cuestionamientos por su situación patrimonial. Sin embargo, Pagano también apuntó contra la decisión de derivar el tema a comisión, al considerar que se trata de una dilación innecesaria.
“es una maniobra prevista en el artículo 101 en la Constitución Nacional” y “está muy claro lo que hay que hacer: la interpelación y la votación para que el cuerpo voten por si o por no”, sostuvo.
En esa línea, reforzó sus críticas: “Si esto ya está previsto en la votación, nada hay que debatir en la comisión de asuntos constitucionales ni tampoco en el pleno. Son maniobras”.
Acusaciones cruzadas y clima de tensión
Tras la caída de la sesión, los diputados que permanecieron en el recinto realizaron expresiones en minoría y apuntaron contra los bloques que no dieron quórum. Las críticas se centraron en lo que calificaron como un “blindaje” político para proteger al jefe de Gabinete.
Desde distintos espacios opositores insistieron en que existían condiciones para avanzar con la discusión, pero que la intervención del oficialismo alteró ese escenario mediante acuerdos y presiones.
El conflicto deja abierto un nuevo capítulo en Diputados, con la discusión trasladada a comisión y sin plazos definidos, mientras crecen las tensiones por el manejo político del caso Adorni.
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