No hay trabajo: hasta Vaca Muerta y las finanzas pierden empleo formal

Los nuevos puestos se concentran en actividades informales y trabajos independientes, mientras cae la ocupación formal en ramas clave.

La recuperación económica que el Gobierno de Javier Milei exhibe como uno de sus principales logros todavía no logra traducirse en una mejora del mercado laboral. Incluso los sectores que muestran mayor expansión en actividad comenzaron a reducir sus plantillas de trabajadores registrados, según distintos informes que analizaron la evolución del empleo durante la gestión libertaria.

Los datos recopilados por el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA), el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) y el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA coinciden en un punto central: el crecimiento de algunas ramas productivas no está generando nuevos puestos de trabajo formales.

La tendencia se observa más allá de los sectores golpeados por la caída del consumo interno. Mientras industrias, construcción y comercio atraviesan fuertes dificultades, actividades vinculadas al petróleo, la minería y las finanzas tampoco lograron convertirse en motores de empleo registrado.

Los sectores que crecen pero expulsan trabajadores

Un informe de IDESA marcó que entre noviembre de 2023 y mayo de 2026 la industria, la construcción y el comercio registraron una baja cercana al 9% tanto en producción como en empleo formal. Sin embargo, el fenómeno también alcanzó a sectores que tuvieron una evolución positiva en sus niveles de actividad.

El organismo detalló que la actividad financiera aumentó su producción un 12%, pero redujo un 6% su empleo registrado. En tanto, petróleo, gas y minería crecieron alrededor de un 37%, aunque la cantidad de trabajadores formales cayó un 9%.

Según el análisis, la expansión de Vaca Muerta y otros proyectos extractivos no necesariamente implican una fuerte incorporación de mano de obra debido a los cambios tecnológicos y a los métodos de producción utilizados. Algo similar ocurre en el sistema financiero, donde la digitalización y la automatización reducen la necesidad de empleados.

IDESA resumió esta situación al señalar que «salvo la actividad agropecuaria, que es la única que muestra aumentos en el nivel de actividad y empleos, en el resto de los sectores dinámicos la reconversión y el cambio tecnológico llevan también a que caiga el empleo».

El organismo también advirtió sobre la composición de los nuevos puestos laborales: «el estancamiento económico y sus consecuencias sobre el funcionamiento del mercado de trabajo son los puntos más preocupantes». Además, sostuvo que durante los últimos dos años «prácticamente la totalidad del aumento en el empleo fue de la mano del cuentapropismo no registrado«.

Más de 340 mil empleos registrados perdidos

El relevamiento del CEPA mostró otra dimensión del deterioro laboral. Entre noviembre de 2023 y abril de 2026 desaparecieron 28.262 empleadores registrados, una cifra equivalente a unas 30 empresas menos por día.

El comercio fue la actividad con mayor pérdida de firmas, con 7.567 establecimientos menos durante ese período. También se registraron fuertes retrocesos en otros rubros vinculados a servicios y producción.

La destrucción de puestos formales también fue significativa: el informe contabilizó 341.396 empleos registrados menos en unidades productivas, lo que representa una pérdida promedio de 385 puestos diarios.

La industria manufacturera fue el sector con mayor cantidad de trabajadores despedidos, con 82.173 empleos menos. En términos porcentuales, la construcción volvió a ubicarse entre las ramas más afectadas, con una caída del 15,8% en su dotación formal.

El estudio además señaló que la mayoría de las empresas que cerraron eran pequeñas y medianas. Del total de empleadores desaparecidos, 28.196 correspondían a compañías de hasta 500 trabajadores, aunque las firmas más grandes concentraron la mayor parte de los despidos.

La informalidad gana terreno frente al empleo de calidad

El Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA advirtió que el deterioro del mercado laboral no se refleja solamente en el desempleo, sino también en la pérdida de calidad de las ocupaciones.

El informe definió el proceso como una «absorción laboral regresiva», donde los trabajadores que pierden empleos formales terminan incorporándose a actividades informales, changas o empleos independientes con menor protección.

Los investigadores señalaron que «los movimientos al interior del mercado de trabajo principalmente reflejan estrategias de refugio frente a la insuficiencia de empleos formales» y remarcaron que «se consolida una estructura laboral más fragmentada, donde buena parte del empleo se crea en condiciones más precarias y de menores ingresos».

Para la UCA, la principal dificultad no pasa únicamente por el crecimiento económico, sino por la capacidad de transformar esa expansión en empleos registrados y con mejores condiciones.

«El problema no es solamente el bajo crecimiento económico, sino la dificultad para transformar ese crecimiento en empleo productivo y protegido», planteó el observatorio.

En ese sentido, el informe destacó que desde fines de 2023 la recuperación comenzó a concentrarse en actividades como hidrocarburos, minería, sectores primarios, finanzas y servicios empresariales, mientras perdieron peso ramas históricamente generadoras de empleo como la industria, la construcción y el comercio.

El organismo concluyó que «uno de los rasgos distintivos del período iniciado a fines de 2023 es que la actividad económica comenzó a recuperarse mientras el empleo registrado continuó cayendo», una combinación que «evidencia que el crecimiento dejó de traducirse automáticamente en más empleo formal».