Nicolás Russo: «Nación da beneficios para los grandes capitales, mientras las PYMES tienen que pagar todo»

La caída del consumo, el cierre de comercios, la pérdida de empleo y un modelo económico que, según denuncia, beneficia a los grandes grupos empresarios por sobre las pequeñas y medianas empresas. Ese es el diagnóstico que traza el presidente del Concejo Deliberante de Lanús, Nicolás Russo, sobre la situación que atraviesa el conurbano bonaerense.

En diálogo con Deuda Prometida, el dirigente del Frente Renovador y presidente del Club Lanús cuestionó las políticas del gobierno de Javier Milei, reclamó una agenda centrada en la producción y el trabajo y también hizo una autocrítica hacia el peronismo, al considerar que el espacio dedica demasiado tiempo a las disputas internas en lugar de discutir los problemas concretos de la sociedad.

—¿Cómo ves hoy la situación de las pymes y del comercio en Lanús y en el conurbano?

—Lo que uno ve es una situación muy preocupante. El hecho de que la gente no tenga consumo tampoco es bueno porque el mercado interno está parado. En el comercio la situación ya es terminal.

El otro día visité una distribuidora de artículos de peluquería. De 35 empleados quedaron 12. Y siguen bajando porque el trabajo cayó muchísimo. Sus clientes, si no cerraron, están trabajando al 50%. Eso es lo que está pasando.

—¿A qué atribuís este escenario?

—Es producto de las decisiones que se están tomando. Yo creo que nosotros, como peronismo, además estamos enfocándonos en una discusión interna que, a mi entender, desgasta y no suma, porque no estamos discutiendo los problemas de la gente.

La realidad es que hay que construir una plataforma política y explicarle claramente a la sociedad que este gobierno toma decisiones para favorecer a los grandes capitales. Hay exenciones para los que más tienen, mientras las pymes tienen que pagar todo. Hay una enorme disparidad económica en las decisiones que se toman. Es muy difícil que las pequeñas empresas puedan salir adelante.

—¿Qué propondrías frente a ese diagnóstico?

—Hay que construir una plataforma clara dentro de nuestro espacio político donde hablemos de esto: que mientras se favorece a los grandes capitales y se les otorgan beneficios impositivos, quienes más necesitan ayuda reciben cada vez más cargas, más impuestos y más servicios para pagar.

Es una situación muy compleja. El peronismo tiene que volver a hablar de producción y trabajo, que es justamente lo que más hace falta en este momento.

—¿Qué medidas económicas considerás necesarias?

—Primero hay que recuperar un tipo de cambio competitivo para poder exportar. Hoy hemos perdido competitividad.

Te doy un ejemplo. Si antes exportabas chupetines, hoy ya no podés hacerlo porque dejaste de ser competitivo. En dos años y pocos meses tuvimos más del 70% de inflación en dólares. Eso no pasa en ninguna parte del mundo.

Al tener costos internos tan altos, aumentan los precios y dejás de ser competitivo para vender al exterior. Eso para mí es fundamental.

Pero además no alcanza solamente con modificar el tipo de cambio. Hay que adecuar toda la economía para que ese tipo de cambio sea realmente competitivo. Son muchas decisiones económicas las que hay que tomar.

—¿También hacen falta políticas específicas para las pymes?

—Por supuesto. Hay que volver a ayudar a quienes producen. Durante la gestión anterior existían los ANR, los Aportes No Reembolsables. Eran fondos que se entregaban a empresas que hacían ampliaciones y generaban puestos de trabajo.

Hoy esa ayuda ya no existe. Si querés invertir tenés que sacar un crédito y las tasas son altísimas.

También hay que pensar en quienes necesitan modernizar sus plantas. Hoy traer una máquina nueva puede tener beneficios, pero el empresario pyme que quiere renovar equipamiento termina pagando una enorme carga impositiva. Así es muy difícil crecer.

—También hablabas de una agenda política para el peronismo. ¿Cómo la imaginás?

—Creo que tenemos que dejar de atacarnos entre nosotros. Estamos fuera de tiempo para seguir discutiendo internas y divisiones.

Hay que proponer ideas. Y las mejores ideas son las que tienen que llevarse adelante.

—¿Creés que el peronismo puede construir una plataforma con esos ejes?

—Sí. Pero además tiene que garantizar que quien trabaja en blanco pueda vivir de su salario. Hoy un trabajador registrado no llega a fin de mes. Muchas veces trabajan dos personas en una familia o una misma persona tiene más de un empleo para poder sostenerse.

Mientras tanto, las pymes hacen un enorme esfuerzo para sostener la mayor cantidad posible de trabajadores. Por eso hay que encontrar la forma de reactivar la economía con ayuda del Estado nacional.

Yo apuntaría claramente a las pymes y no a las grandes empresas. Porque las grandes empresas no generan la mayor parte del empleo. El 80% del trabajo registrado lo generan las pequeñas y medianas empresas.

Sin embargo, las políticas fueron exactamente al revés. Hubo beneficios para los grandes grupos económicos mientras las pymes quedaron completamente relegadas.

—¿Sentís que también hay una tarea política pendiente con el sector empresario?

—Sí. Yo siempre digo algo que puede sonar duro: las pymes ganan plata con gobiernos peronistas y después terminan votando a la derecha. Esa es una realidad.

Los empresarios también tienen que cambiar esa mirada. Está bien que critiquen lo que está mal, pero también deberían acompañar a un gobierno cuando les permite producir más, crecer, tener más empleados y desarrollar su actividad.

—¿El peronismo tiene que reconstruir ese vínculo?

—Sí. Hay que reconstruirlo explicando con claridad qué modelo económico defendemos.

Porque muchas veces escuchás a representantes de distintos sectores que hoy se quejan de que no hay obra pública, de que cayó la industria o de que no venden, pero al mismo tiempo sostienen que este es el camino.

La realidad demuestra que durante los gobiernos peronistas muchos sectores nunca ganaron tanto como ganaron en esos años. Sabemos cuál es el objetivo final de este modelo económico. Puede tardar más o menos tiempo, pero el camino que eligieron no es el correcto.