Una familia tipo necesitó en abril ingresos por al menos $1.469.768 para no caer por debajo de la línea de pobreza, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos. El dato refleja un incremento mensual del 2,5% y una suba interanual del 32,4%, en un contexto donde los salarios siguen sin acompañar el ritmo de los precios.
El mismo informe indicó que el umbral de indigencia también volvió a escalar. Para cubrir únicamente la alimentación mínima, un hogar requirió $665.053, lo que marca la creciente dificultad para acceder a lo más básico.
La evolución de las canastas mostró dinámicas distintas. La canasta básica alimentaria, que mide el piso de consumo para no caer en la indigencia, avanzó 1,1% en abril. En tanto, la canasta básica total —que además incluye servicios esenciales— registró un aumento más pronunciado, del 2,5%. En lo que va del año, ambos indicadores acumulan subas del 12,3%.
Las cifras cambian según el tamaño del hogar. Una familia de tres integrantes necesitó $1.170.106 para no ser considerada pobre y $529.460 para cubrir la alimentación mínima. En el caso de un grupo familiar de cinco personas, los ingresos requeridos treparon a $1.545.872 para superar la línea de pobreza y a $699.490 para no caer en la indigencia.
El dato se conoce en paralelo a la inflación de abril, que se ubicó en 2,6%. Si bien el índice general interrumpió una seguidilla de meses en alza, el impacto sobre los consumos esenciales se mantiene y continúa deteriorando el poder adquisitivo, especialmente en los sectores más vulnerables como jubilados y trabajadores informales.
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