Mientras el Gobierno empuja en el Congreso una reforma laboral que recorta derechos históricos, un episodio del pasado personal de Javier Milei vuelve a exponer una fuerte incoherencia entre su discurso actual y su experiencia previa como trabajador. El Presidente cuestiona de forma sistemática las indemnizaciones y los juicios laborales, aunque años atrás recurrió a ese mismo marco legal para sostenerse económicamente durante un largo período sin empleo.
El dato no surge de una investigación ajena ni de versiones periodísticas, sino de un relato en primera persona. Milei lo dejó plasmado en su libro El camino del libertario, publicado en 2022, donde explicó que una demanda laboral contra una empresa en la que trabajaba derivó en una indemnización que le permitió atravesar varios años sin necesidad de volver al mercado laboral.
Según su propio testimonio, ese resarcimiento económico le garantizó una etapa de “mucha austeridad”, aunque también de tranquilidad y autonomía personal. En ese contexto, el entonces economista utilizó ese tiempo para profundizar su formación y construir el perfil público que luego capitalizó políticamente.

“Eso me permitió dedicarme a estudiar, formarme y desarrollar mi carrera”, relató Milei en el libro. De acuerdo con su mirada, ese lapso resultó determinante para consolidarse como referente del ideario libertario antes de ingresar de lleno a la arena política.
La postura que hoy sostiene desde la Casa Rosada va en sentido opuesto. Milei afirma que las indemnizaciones representan un “costo excesivo” para los empleadores, que rigidiza el mercado laboral y desalienta la creación de puestos de trabajo. Ese diagnóstico es uno de los pilares de la reforma laboral que impulsa La Libertad Avanza.
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