La Asociación Trabajadores del Estado (ATE) llevó a cabo una jornada de protesta en las sedes de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) de todo el país, tras confirmarse el despido de casi 100 trabajadores del organismo. El acto central se concentró en las puertas de la sede principal, donde la militancia denunció el vaciamiento y la desarticulación de áreas científicas clave.
En ese marco, la secretaria general adjunta de ATE Nacional, Mercedes Cabezas, trazó un fuerte paralelismo entre el fervor popular y el rol de los trabajadores estatales: “Ayer vibramos con el partido de Argentina y abrazábamos la bandera, pero quienes trabajamos en el Estado abrazamos esa misma bandera todos los días. Construimos soberanía desde nuestros puestos de trabajo, ya sea en una tarea administrativa o en el día a día. Estamos convencidos de que ponerse la camiseta de Argentina y luchar por un Estado soberano es el compromiso que asumimos quienes lo sostenemos cotidianamente”.

A raíz de lo que el sindicato califica como «cesantías ilegales» y el desmantelamiento de sectores estratégicos, la conducción de ATE adelantó que convocará la próxima semana a sus instancias orgánicas para evaluar la implementación de un paro nacional.
Finalmente, de cara a la fecha patria, Cabezas concluyó con una fuerte impronta política: “Estamos apenas a unas horas del 9 de Julio y seguimos peleando por nuestra segunda y definitiva independencia; una que nos permita repensarnos como un proyecto de país donde todas y todos quepamos y tengamos lugar”.
Una entrega de la soberanía nuclear
Diputados de la oposición habían expresado un enérgico repudio la semana pasada ante la ola de despidos perpetrada en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y lo enmarcaron en un «plan de desmantelamiento» y «vaciamiento» del sector que pone en severo riesgo la soberanía nuclear de la Argentina. La controversia escaló la semana pasada luego de que las autoridades del organismo oficializaran la desvinculación de decenas de trabajadores contratados -que desempeñaban funciones profesionales, técnicas y administrativas- mediante notificaciones digitales.
La ola de cesantías provocó la reacción inmediata de los gremios del sector, principalmente de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) y la Asociación de Profesionales de la CNEA (APCNEAN). Desde el entorno de las autoridades de la CNEA intentaron minimizar el impacto afirmando que las bajas correspondieron a contratos iniciados durante el año 2023 y que no se verían afectados ingenieros nucleares ni personal técnico-especializado. No obstante, los listados oficiales exponen que el recorte barrió con puestos de las gerencias en áreas clave.
Entre las iniciativas presentadas destaca el proyecto de resolución impulsado por la diputada nacional de Unión por la Patria Adriana Serquis para expresar el «más enérgico repudio institucional». El texto advierte que bajo la gestión de Javier Milei, el presupuesto de la CNEA sufrió una reducción del 45,4%, acumulando una caída del 53,8% desde su pico en 2022, lo que ubica la inversión por debajo de los niveles del año 2009. Asimismo, se detalla un desplome del 53,4% en bienes de capital y un fuerte deterioro de la masa salarial, con sueldos profesionales que, en muchos casos, quedaron bajo la línea de pobreza. Según se detalla, los salarios perdieron un 32,1% desde noviembre de 2023 y un 58,2% desde 2015.
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