Máximo Kirchner modificó el tono de sus últimos cruces con Axel Kicillof y dejó abierta la posibilidad de avanzar hacia un entendimiento dentro del peronismo bonaerense. En una entrevista con C5N, el diputado nacional destacó las coincidencias que mantiene con el gobernador y sugirió que espera una invitación para comenzar a discutir un eventual acuerdo electoral.
El dirigente de La Cámpora buscó así alejarse de la confrontación que marcó las últimas semanas. «Estoy convencido que no estamos en veredas opuestas», afirmó al referirse a su vínculo político con Kicillof.
Para respaldar esa postura, Máximo recordó el paso del gobernador por el gobierno de Cristina Kirchner y la disputa que ambos protagonizaron contra los fondos buitre cuando Kicillof era ministro de Economía. También mencionó el discurso de campaña del mandatario bonaerense en 2019, cuando advertía sobre un eventual regreso de la Argentina al Fondo Monetario Internacional.
Máximo Kirchner reclamó una convocatoria de Kicillof
El diputado evitó asumir la responsabilidad por la escalada de las diferencias dentro del peronismo y planteó que está dispuesto a participar de una mesa de diálogo si recibe una convocatoria.
«Yo no adjudico responsabilidades y siempre me hice cargo. Todas las veces que me convocaron a dialogar y a charlar fui. Yo no puedo entrar a lugares sin que me inviten», sostuvo.
La frase fue acompañada por otra definición con la que buscó marcar que no pretende ocupar el lugar que corresponde al gobernador dentro de la estructura partidaria bonaerense: «Yo no soy el gol de la provincia y no soy el presidente del PJ bonaerense».
En ese sentido, el mensaje de Máximo apuntó a que sea Kicillof quien tome la iniciativa para abrir una instancia de negociación de cara a las elecciones del próximo año.
«Hubo gente que adelantó una pelea que yo nunca entendí demasiado», agregó, en una señal de distensión luego de varios meses atravesados por cuestionamientos cruzados.
El escenario electoral que modifica la estrategia
El cambio de tono se produce mientras Kicillof gana terreno en las encuestas y aparece mejor posicionado dentro del espacio opositor. En ese contexto, el sector que responde a Cristina Kirchner enfrenta un escenario diferente al que intentó construir durante las últimas semanas.
Un relevamiento de Casa Tres citado recientemente ubicó al gobernador bonaerense como el dirigente identificado como principal opositor a Javier Milei. De acuerdo con ese estudio, Kicillof alcanzó el 36% en esa medición, mientras que Cristina Kirchner quedó en el 23%.
El dato refuerza el peso electoral del gobernador y suma presión sobre las distintas corrientes del peronismo para definir una estrategia común de cara a los próximos comicios.
Máximo evitó responderle a Aníbal Fernández
Otro dato que llamó la atención fue el silencio de Máximo frente a las críticas que Aníbal Fernández había realizado horas antes. El exministro de Seguridad cuestionó la iniciativa de mostrar carteles con la consigna «Cristina Libre» y apuntó contra quienes promueven esa estrategia.
«Cristina no puede ser candidata, pero primero quiero hacer una aclaración: a mí no me van a ver nunca como un pelotudo con un cartel que dice Cristina Libre, es un horror eso», afirmó Fernández.
Máximo decidió no entrar en esa disputa y evitó utilizar las declaraciones del exfuncionario para profundizar sus diferencias con Kicillof. La decisión fue interpretada en su entorno como parte de una estrategia orientada a bajar el nivel de confrontación y mantener abierta la posibilidad de una negociación dentro del peronismo bonaerense.
De esta manera, el dirigente camporista pasó de cuestionar públicamente al gobernador a remarcar las coincidencias históricas y políticas que los unen. La pelota, según su planteo, quedó ahora del lado de Kicillof.
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