Más importaciones, menos industria y una alarma que crece: el reclamo por el contrabando

Las compras externas de productos terminados avanzaron mientras las de bienes de capital retrocedieron. Empresarios reclaman mayores controles en las fronteras.

El comercio exterior argentino volvió a mostrar un fuerte saldo positivo durante 2026, aunque detrás de ese resultado aparecen movimientos que generan preocupación entre los sectores industriales. Mientras las exportaciones registraron un crecimiento significativo, las importaciones mostraron comportamientos dispares según el tipo de producto.

Los datos recopilados por el Instituto Argentina Grande (IAG) indican que el superávit comercial acumulado durante el año alcanzó el nivel más alto de, al menos, los últimos 25 años. Dentro de las exportaciones, el rubro de combustibles y energía encabezó el crecimiento, con una variación interanual acumulada del 48,3%.

Sin embargo, la evolución de las importaciones expuso una dinámica diferente. Las compras de bienes de capital retrocedieron 5,9%, mientras que aumentó la entrada de productos destinados al consumo interno.

En agosto, las importaciones de bienes de consumo alcanzaron los US$941 millones. Según el IAG, ese monto se ubicó 44,6% por encima del promedio mensual correspondiente al período 2015-2019 y 52% por encima del promedio de 2019-2023.

El escenario coincide con un menor nivel de actividad industrial. De acuerdo con los mismos datos, la industria se encuentra 11% por debajo del nivel registrado en 2023.

La advertencia de la industria por el contrabando

La preocupación empresarial no se limita al volumen de productos importados. La Unión Industrial Argentina (UIA) relevó que la competencia desleal y el contrabando aparecen entre los principales problemas para siete de los doce sectores fabriles consultados.

Seis de cada diez empresas consideraron que estas prácticas tienen un impacto alto o muy alto sobre sus actividades. El porcentaje creció cinco puntos respecto del año anterior.

Entre los principales efectos señalados aparecen la caída de las ventas y de la rentabilidad, además de la presión para reducir los precios de los productos fabricados en el país.

El relevamiento también registró cuestionamientos sobre las condiciones en las que ingresan y se comercializan algunos productos extranjeros. La mitad de las compañías consultadas sostuvo que existen artículos de origen externo que llegan al mercado a valores artificialmente bajos, lo que dificulta que los fabricantes locales puedan competir sin resignar márgenes.

A esto se suman otros problemas mencionados por las empresas, como la falta de certificaciones obligatorias, dificultades para garantizar la trazabilidad de los productos y operaciones comerciales sin factura.

Reclamo por los controles aduaneros

Frente a este escenario, una de las principales demandas empresariales apunta a reforzar los controles en las fronteras. Un tercio de los socios de la UIA planteó específicamente la necesidad de fortalecer las tareas de fiscalización aduanera.

El planteo se da en medio de los cambios impulsados por el Gobierno sobre distintos organismos y mecanismos de control vinculados al comercio exterior.

“La Aduana oficia como la primera barrera, que debe impedir el ingreso de productos peligrosos, además de servirle al Estado para recaudar. Si seguís desregulando el comercio terminás matando la industria, la salud y perjudicás la generación de divisas”, comentó en off una fuente del sector.

Así, mientras el Gobierno destaca el resultado del frente externo y el crecimiento de las exportaciones, la industria pone el foco en la composición de las importaciones y en el impacto que, según las empresas, tiene el ingreso de mercadería en condiciones consideradas irregulares.