Marche preso: Espert quiso blanquear dinero narco con un contrato trucho

La causa avanza sobre maniobras financieras y pone la lupa en vínculos con empresas investigadas en el exterior.

La Justicia federal de San Isidro avanzó con una acusación contra José Luis Espert por presuntas maniobras de lavado de dinero vinculadas a fondos recibidos durante su campaña presidencial. Según la investigación, el economista habría utilizado documentación falsa para justificar el ingreso de 200 mil dólares provenientes del empresario Federico “Fred” Machado.

El fiscal Fernando Domínguez solicitó la indagatoria del exdiputado al considerar que el dinero podría tener origen en actividades ligadas al narcotráfico. En ese marco, también pidió que se investigue al contador Mariano Cosentino y a la firma Varianza S.A., creada por Espert junto a su esposa.

Transferencias bajo sospecha y un contrato sin sustento

La pesquisa detectó que los fondos ingresaron en enero de 2020 a una cuenta en el exterior que no figuraba en las declaraciones ante el organismo fiscal. El dinero provenía de Wright Brothers Aircraft Title Inc., una firma señalada en Estados Unidos por operaciones fraudulentas y delitos financieros.

Para justificar ese ingreso, Espert presentó un contrato de consultoría con una empresa minera radicada en Guatemala. Sin embargo, la fiscalía no logró encontrar pruebas que respalden la existencia real de ese vínculo comercial. Tampoco aparecen registros de viajes ni documentación que acredite tareas efectivamente realizadas.

En el expediente, el fiscal sostuvo: «Solo existe un contrato que reza haberse celebrado en un lugar en el que no se encontraba ninguna de las partes que lo suscribió, y en la ausencia de todo tipo de antecedentes que permitiese suponer que el contrato versaría sobre un objeto de real cumplimiento”.

Autos de alta gama y movimientos financieros

A partir del análisis de comunicaciones, documentación bancaria y archivos digitales, los investigadores reconstruyeron el recorrido del dinero. Según la acusación, los fondos se canalizaron mediante la compra de vehículos de lujo y la adhesión a un fideicomiso inmobiliario en la costa bonaerense.

Entre las operaciones detectadas figuran la adquisición de un BMW y un Lexus, además de inversiones por montos millonarios en desarrollos inmobiliarios. En los intercambios analizados, también aparecen conversaciones sobre estrategias para encuadrar esos ingresos sin declararlos formalmente.

Para la fiscalía, las maniobras encajan en las etapas típicas del lavado de activos: ingreso del dinero al sistema, dispersión mediante distintas operaciones y posterior incorporación a la economía formal. Además, no descartan que existan otros movimientos similares vinculados al mismo esquema.