20 de junio de 2024

Marchas contra el bloqueo a Cuba: «La solidaridad no se puede bloquear»

Este domingo se realizó una nueva jornada mundial de protesta contra el criminal bloqueo económico que Estados Unidos mantiene contra Cuba. El fin fue pedirle al presidente Joe Biden que terminara con las medidas coercitivas contra la isla.

Desde países como Panamá, Dinamarca, Honduras, República Dominicana, Bolivia, Kazajastán, Bahamas, Brasil, Uruguay, Belice, Argentina, España, Canadá y otras regiones, llegaron los mensajes y los pedidos por la situación de Cuba. Incluso en Miami se realizó una caravana llamada Lazos de Amor para reclamar el fin del bloqueo.

El presidente de la República de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, agradeció las voces que se levantaron a nivel global. «Mil veces gracias a los amigos que se han sumado este domingo en más de una veintena de ciudades del mundo para exigir el fin del Bloqueo a Cuba», escribió en la red social Twitter.

«Los Puentes de Amor son indestructibles, llegan a nuestra Isla venciendo cualquier obstáculo», continuó el mensaje. «La solidaridad no se puede bloquear».

CUMBRE DE LAS AMÉRICAS

La nueva movilización se da en el contexto de la convocatoria a la IX Cumbre de las Américas donde Estados Unidos decidió excluir a Cuba, Venezuela y Nicaragua. La misma se desarrollará a partir del 6 de junio en la ciudad de Los Ángeles.

Varios mandatarios de la región se pronunciaron en contra de esta exclusión marcando la discriminación y pidiendo todas las voces presentes. Entre ellos, Alberto Fernández; el presidente de México, López Obrador; el de Chile, Gabriel Borich y la presidenta de Honduras, Xiomara Castro.

Argentina ejerce la presidencia pro tempore de la CELAC

Asimismo, se organizará una cumbre de la CELAC paralela a la Cumbre de las Américas en Los Ángeles. El hecho es impulsado por Argentina que ejerce la presidencia pro tempore de la organización. Allí estarán incluidos los países que Estados Unidos rechaza.

La semana pasada, en una reunión integrada por ministros de Educación de América Latina y el Caribe, Alberto Fernández hizo referencia al bloqueo criminal que sufre la isla y que ya lleva seis décadas. «En nuestro continente tenemos un país que lleva seis décadas bloqueado económicamente y sobrevive como puede; deberíamos estar muy avergonzados de que eso ocurra«, dijo en esa ocasión.

A la vez se refirió a la situación con respecto a Venezuela: «También tenemos un país que está bloqueado hace cinco años por una disputa política y en plena pandemia lo bloquearon, cuando la solidaridad era más necesaria que nunca». «¡No me calló más!«, sentenció.

EL BLOQUEO A CUBA POR EL PAÍS DE LA «LIBERTAD»

Estados Unidos, el país que se ha vendido a través de los múltiples mecanismos de la industria cultural como sinónimo de «libertad», arrancó este bloqueo comercial, económico y financiero contra Cuba en 1959. En un principio, con la cancelación de la cuota azucarera cubana en el mercado estadounidense para luego ir escalando con los años e imponiendo la agenda a otros países del mundo.

Se oficializó el 7 de febrero de 1962 durante la presidencia de John F. Kennedy. En ese momento se prohibió totalmente la importación de mercancías de origen cubano. Más adelante, y ya entrando en la década del 90, se oficializaron sanciones a terceros países que quisieran comerciar con la isla.

La falacia del discurso de la libertad estadounidense encuentra un claro ejemplo con la situación cubana. Uno entre tantos, si tenemos en cuenta la historia e injerencia a nivel mundial del país imperialista y las múltiples incursiones militares en territorio extranjero.

El objetivo fue el de asfixiar permanentemente la economía cubana para lograr una caída del régimen gubernamental del país. Objetivo que, a pesar de la crudeza de las medidas, no ha conseguido hasta el día de la fecha.

El bloqueo, además de infringir el Derecho Internacional y la autodeterminación de los pueblos, tuvo grandes implicancias económicas para los cubanos. Impide el acceso a materiales, productos y servicios del mercado internacional, y causa daños al sector privado y a terceros países por su carácter extraterritorial.

Marcha en Cuba contra el bloqueo

Según un informe del CLACSO (Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales), entre los años 2009 y el 2016, durante el gobierno de Barak Obama, fueron impuestas 52 multas por violaciones de los regímenes de sanciones contra Cuba y otros países, por un monto de más de 14.000 millones de dólares. «Entre sus daños se encuentran los ingresos dejados de recibir por concepto de exportaciones y servicios, las pérdidas por reubicación geográfica del comercio, el deterioro de la producción y los servicios en el país, la escasez de alimentos, combustibles, medicinas y piezas de repuesto, la dificultad para acceder a tecnologías de punta, la disminución de los servicios a la población, las afectaciones monetarias y financieras, la emigración y eventualmente el fallecimiento de personas a las que se ha negado el acceso a un medicamento o tecnología de salud disponible solo en Estados Unidos», detalla el informe.

«Solo entre abril de 2019 y diciembre de 2020, el bloqueo de Estados Unidos contra Cuba causó pérdidas en el orden de los 9.157 millones de dólares«, sigue. En 2020 y en plena pandemia, el Departamento de Transporte de Estados Unidos denegó la solicitud de varias aerolíneas de entrar a territorio cubano para llevar ayuda humanitaria.

Todas las medidas sancionatorias y de coerción contra Cuba y el resto de los países, se acompaña con una permanente campaña difamatoria sobre la isla, tanto a través de los medios tradicionales, productos de la industria cultural y en redes. Todo reclamo internacional es totalmente ignorado por el país del Norte de América. Esto incluye la permanente votación en rechazo del bloqueo por parte de la ONU, donde solo Estados Unidos e Israel se mantienen por la negativa frente al resto de los países.

La isla se sostuvo gracias a la convicción de que es fundamental administrar los recursos en pos de garantizar los bienes necesarios a la mayoría de la población para su subsistencia. De más está decir que hay ciertos «lujos» a los que los ciudadanos no puede acceder. Pero tienen garantizada la educación de alta calidad, la salud y la alimentación para todos, algo que la mayoría de los países de la región no pueden lograr.

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