La salida de Manuel Adorni del Gobierno no cerró las dudas que venían acumulándose sobre su patrimonio. Por el contrario, el cierre de su paso por la Jefatura de Gabinete dejó en primer plano una investigación judicial por presunto enriquecimiento ilícito que ahora analiza una cadena de gastos millonarios, operaciones en efectivo y compras que no encuentran respaldo claro.
Reformas millonarias en Caballito bajo la lupa
Uno de los focos centrales apunta a una propiedad en el barrio porteño de Caballito. Allí, según consta en la causa, se habrían realizado reformas por alrededor de $14 millones en trabajos de carpintería. El contratista Matías Tabar declaró ante la Justicia que el pago se concretó en efectivo y sin factura, a comienzos de 2026, para la fabricación de mobiliario a medida como mesas, un vajillero, un rack de TV y otros elementos de equipamiento.
El departamento se ubica en Miró al 500, una zona de alto valor inmobiliario, y figura entre los inmuebles bajo análisis del fiscal Gerardo Pollicita, que impulsa la investigación.
Indio Cuá y el circuito de pagos en efectivo
Las irregularidades no se limitarían a una sola propiedad. En el expediente también aparece la casa de fin de semana en el country Indio Cuá, adquirida a fines de 2024. Allí se investigan refacciones por unos u$s245.000, además de una modalidad de pago reiterada: efectivo y moneda extranjera, sin documentación respaldatoria en varios casos.
El mismo contratista declaró que, durante el período de obras, Adorni habría alquilado otra vivienda dentro del mismo barrio privado por u$s13.000. Ese inmueble habría funcionado como residencia temporal mientras avanzaban los trabajos en la casa principal, que incluían cocina, baño, quincho y pileta.
Compras con tarjetas de terceros y tecnología de lujo
Otro capítulo que generó especial atención en la investigación es la compra de equipamiento tecnológico de alta gama. Según la causa, desde su cuenta de Mercado Libre se habrían realizado adquisiciones de productos gamers por casi $5,9 millones, entre ellos un monitor Samsung Odyssey OLED G8 y proyectores, utilizando tarjetas de crédito de dos funcionarios que dependían de su área en la Vocería Presidencial.
Las operaciones, registradas en agosto de 2025, superan incluso el salario mensual que percibía como funcionario, según se desprende del expediente.
Un patrón que repite pagos y sospechas
En el mismo conjunto de pruebas aparece otra transacción bajo sospecha: un pago en efectivo de más de $8 millones realizado por una empleada del Gobierno en un comercio de sommiers y ropa blanca. Según la investigación, esa compra habría estado vinculada a una vivienda asociada a la familia Adorni en Indio Cuá.
Con estos elementos sobre la mesa, la causa avanza sobre un patrón que combina efectivo, divisas extranjeras, bienes de lujo y uso de instrumentos financieros de terceros, mientras la Justicia intenta determinar el origen de los fondos y la coherencia de los movimientos patrimoniales del ex funcionario.
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