La UBA destapó otra mentira de Milei y lo dejó expuesto

Desde Exactas cruzaron al Presidente y a Sturzenegger por usar un caso científico como ejemplo de “éxito de mercado” y omitieron el rol del Estado.

La Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA salió al cruce del presidente Javier Milei y de su ministro Federico Sturzenegger tras un artículo que ambos firmaron en The Economist, donde presentaron a la empresa argentina Beeflow como una prueba de que el mercado puede resolver problemas productivos sin intervención estatal. Desde la universidad advirtieron que el ejemplo elegido se sostiene, justamente, en décadas de inversión pública en ciencia y tecnología.

En el texto publicado en el semanario británico —y reproducido luego por Infobae—, Milei y Sturzenegger titularon su propuesta con la consigna “Poner límites a los reguladores, no a las grandes empresas” y destacaron a Beeflow como un desarrollo privado exitoso. Sin embargo, desde Exactas aclararon que la empresa nació a partir de investigaciones financiadas por el Estado y desarrolladas en universidades públicas y organismos científicos nacionales.

Beeflow se define como “un nuevo paradigma en la polinización de cultivos” y basa su modelo de negocio en técnicas que permiten influir en el comportamiento de las abejas para mejorar el rendimiento agrícola. Ese método no surgió del mercado: se desarrolló en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA y en el IFIBYNE (UBA–CONICET), bajo la conducción del investigador Walter Farina y su equipo, que trabajaron en el entrenamiento de colmenas mediante fragancias sintéticas que reproducen el aroma de las flores.

Investigación pública, aplicación privada

La UBA recordó que Beeflow se construyó a partir de una articulación entre un emprendedor privado y centros de investigación de la Universidad Nacional de Mar del Plata, la Universidad Nacional del Comahue y el CONICET. Esos equipos no solo generaron el conocimiento científico, sino que también participaron de manera activa en la creación de una empresa de base tecnológica para transferir los desarrollos al sector productivo.

El proyecto logró una inversión inicial de la aceleradora regional GridX recién después de atravesar ese largo proceso previo de investigación financiada por el Estado. Incluso la propia historia de la startup ya había sido contada por Infobae en 2021, cuando se destacó el rol clave del sistema científico argentino en su origen.

Beeflow opera hoy con dos licencias exclusivas. Una corresponde a una tecnología del CONICET y la Universidad Nacional de Mar del Plata que fortalece el sistema inmunológico de las abejas y mejora la polinización en condiciones climáticas adversas, como ocurre con los arándanos en Tucumán durante el invierno. Gracias a ese desarrollo, los rendimientos agrícolas crecieron hasta un 90% y bajó la mortalidad de los insectos.

La segunda licencia incluye patentes nacionales e internacionales surgidas del trabajo conjunto entre el CONICET y la Facultad de Exactas de la UBA. Ese avance permite entrenar abejas para concentrar la polinización en cultivos específicos —como girasol, manzana, pera, arándanos o kiwi— y evitar que se desvíen hacia otras flores con mayor néctar.

Un mensaje político en disputa

Para las autoridades de Exactas, el caso Beeflow demuestra exactamente lo contrario de lo que sostiene el artículo firmado por Milei y Sturzenegger. Lejos de ser una creación espontánea del mercado, se trata de un ejemplo del impacto que tiene la inversión pública sostenida en ciencia, tecnología y educación.

Desde la facultad remarcaron que ese es el rol que cumplen los Estados en los países que lograron desarrollarse: asumir los mayores riesgos en las etapas iniciales de generación de conocimiento, formar especialistas, financiar infraestructura y luego transferir innovaciones al sector privado para mejorar la producción.

En ese marco, cuestionaron que el Gobierno nacional abandone ese camino y utilice un caso nacido en el sistema científico público para justificar un modelo que recorta el financiamiento estatal. Según plantearon, recuperar ese rol resulta clave si el objetivo es un país con mayor producción, inclusión y desarrollo.

El texto difundido por la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales lleva la firma del decano Guillermo Durán, la vicedecana Valeria Levi y el secretario de Ciencia y Técnica Sebastián Civallero.

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