La presencia de Javier Milei en las redes sociales atraviesa un marcado retroceso. Un informe de la consultora Ad hoc detectó una caída sostenida en las conversaciones digitales vinculadas al Presidente y advirtió que ese fenómeno podría reflejar un deterioro más profundo en la percepción de la gestión.
El estudio, elaborado a partir de métricas de conversación pública y encuestas, señala que el mandatario quedó lejos del nivel de repercusión que había alcanzado durante su primer año en la Casa Rosada. Los especialistas hablan de una etapa de «fatiga digital», que estaría acompañada por un creciente desgaste del oficialismo frente a la opinión pública.
Las menciones a Milei se desplomaron
Uno de los principales indicadores analizados muestra la magnitud del cambio. En febrero de 2025, las conversaciones relacionadas con Milei habían llegado a unos 13 millones de menciones. Para junio de 2026, en cambio, el volumen se redujo hasta 3,7 millones.
El informe ubica al escándalo de $LIBRA como un momento determinante en ese proceso. Desde entonces, la conversación alrededor del Presidente habría mantenido una tendencia negativa que se profundizó con las distintas controversias que atravesaron a la administración libertaria.
La pérdida de centralidad también se observa en el funcionamiento del ecosistema digital que durante los primeros meses del Gobierno tuvo un papel relevante para instalar temas y defender las posiciones oficiales.
Menor impacto de las cuentas libertarias
El retroceso no se limita a las menciones sobre Milei. Las principales cuentas vinculadas al oficialismo también muestran dificultades para generar repercusión.
Según Ad hoc, las 15 cuentas libertarias de mayor impacto registraron una «severa pérdida de capacidad para instalar agenda y traccionar el debate público».
Entre los casos analizados aparece @agarra_pala, una de las cuentas que más publicaciones dedica al Presidente. Entre mayo y julio de 2026, sus menciones sobre Milei bajaron 17,8%. La caída fue todavía más pronunciada cuando se midieron las interacciones, que descendieron 39%.
El estudio vincula esta pérdida de influencia con las dificultades para exhibir resultados de gestión. En ese escenario, la estrategia discursiva habría girado cada vez más hacia los ataques contra dirigentes opositores y periodistas, en lugar de concentrarse en los logros del Gobierno.
A esto se suma una menor actividad del propio Milei. Durante julio, sus auto-menciones se redujeron 28,4% frente al promedio registrado durante 2026.
El mismo comportamiento se trasladó a algunos espacios de streaming cercanos al oficialismo, donde sus apariciones ya no consiguen las audiencias que habían alcanzado durante sus momentos de mayor exposición.
Las divisiones también afectan a la militancia digital
Otro factor señalado por el informe es la fragmentación del espacio libertario en redes. La salida o el distanciamiento de referentes digitales que habían tenido protagonismo durante los primeros años de Milei expuso diferencias internas sobre distintos aspectos de la gestión.
Entre los nombres mencionados aparecen El Presto y Emmanuel Danann, quienes se alejaron del núcleo oficialista a partir de desacuerdos vinculados con el rol de Karina Milei, la llegada de dirigentes de la política tradicional y la orientación internacional del Gobierno.
Para Ad hoc, esta dispersión contribuye a debilitar una estructura digital que anteriormente funcionaba como un mecanismo eficaz para amplificar los mensajes del Presidente.
El problema excede a las redes sociales
El informe plantea que la caída de la conversación digital no debe interpretarse como un fenómeno aislado. «el síntoma de algo más importante: el desgaste del gobierno en la opinión pública», sostiene el documento.
La dificultad para canalizar el descontento representa un desafío diferente para una administración que ya no ocupa el lugar de oposición y debe responder por sus propias decisiones. En ese sentido, los analistas remarcan que «como oficialismo es más difícil canalizar el descontento social».
El escenario también pone en tensión el denominado «doble contrato electoral» de La Libertad Avanza: mantener su discurso contra la denominada casta política y, al mismo tiempo, sostener expectativas de una mejora concreta en la situación económica.
Crece la responsabilidad sobre el rumbo económico
Los datos de opinión pública citados en la investigación muestran un cambio en la forma en que los ciudadanos evalúan la situación económica.
Una encuesta de Pulso Research realizada en julio de 2026 indicó que el 49,2% de los consultados atribuyó la crisis económica a «las decisiones tomadas recientemente por Milei». El 38,8%, en cambio, responsabilizó a la administración anterior.
La diferencia resulta relevante para el oficialismo porque muestra una pérdida de efectividad del argumento de responsabilizar al pasado por los problemas económicos.
Al mismo tiempo, el Estudio de Creencias Sociales de Pulsar UBA registró una reducción en la simpatía hacia La Libertad Avanza. El respaldo pasó del 23% en 2025 al 18% en 2026.
Sin embargo, la caída no se tradujo directamente en un crecimiento de los espacios opositores tradicionales. Por el contrario, aumentó el grupo de personas que no se identifica con ninguna fuerza política.
Ese sector, definido en el informe como «ningunismo», pasó del 35% al 42% de la población en un año. El dato refleja un escenario en el que el desgaste del Gobierno no necesariamente fortalece a sus adversarios, sino que puede profundizar el alejamiento de una parte del electorado respecto de todo el sistema político.
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