El sector metalúrgico volvió a registrar una fuerte contracción en agosto y sumó otro indicador negativo para la actividad productiva. De acuerdo con el relevamiento de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA), la producción cayó 6,1% respecto del mismo mes del año anterior y 3,9% frente a julio.
La utilización de la capacidad instalada también expuso la magnitud de la retracción: alcanzó apenas el 39,6%. Es decir, cerca de seis de cada diez unidades de capacidad productiva permanecieron sin utilizar durante el mes.
En ese contexto, el senador Jorge Capitanich difundió un informe en el que cuestionó la distancia entre los indicadores macroeconómicos que destaca el Gobierno nacional y la situación que atraviesan empresas, trabajadores y consumidores.
“Cuando las familias compran menos, los comercios venden menos y las industrias producen menos. Eso es lo que está pasando en la economía real”, señaló.
Menos producción y capacidad ociosa
El deterioro no se limita a la industria metalúrgica. Según el análisis presentado por Capitanich, el conjunto de la industria utilizó en julio el 58,2% de su capacidad instalada, uno de los niveles más bajos para ese mes desde 2016, con la excepción de 2020, marcado por la pandemia.
La rama metalmecánica fue una de las más afectadas: el uso de su capacidad instalada cayó 10,7 puntos porcentuales en términos interanuales. También se registraron retrocesos en minerales no metálicos, automotriz, caucho y plástico, tabaco y textiles.
El informe vincula la menor actividad fabril con la evolución del consumo y la inversión. En ese sentido, señala que el Producto Bruto Interno (PBI) se contrajo 0,6% durante el segundo trimestre y quedó nuevamente en niveles similares a los del año anterior.
“Se trata de un modelo económico que hace crecer a muy pocos sectores, pero afecta a la gran mayoría de trabajadores, formales e informales. Las pequeñas y medianas industrias están sufriendo por la caída del consumo, producen menos y pierden trabajadores”, señaló Capitanich.
Empleo: menos puestos registrados y más informalidad
El mercado laboral también aparece entre los principales puntos señalados en el informe. Durante el segundo trimestre, la desocupación llegó al 7,9%, mientras que el estudio estima que unas 120.000 personas se sumaron al desempleo en comparación con un año atrás.
A su vez, la informalidad laboral alcanzó el 45%. De acuerdo con el documento, más de 500.000 personas se incorporaron a empleos informales durante el período analizado.
La caída también se refleja en los puestos registrados del sector privado. Durante el primer semestre se perdieron casi 46.000 empleos y, desde el inicio de la gestión de Javier Milei, la reducción acumulada llegó a unos 246.000 puestos.
A esto se suma la baja en la cantidad de empresas registradas. El informe contabiliza 17 meses consecutivos de retroceso y calcula que durante la actual gestión desaparecieron 31.342 empresas registradas.
“La falta de consumo se siente en todo el país, en las distintas regiones. Afecta a panaderías, lecherías, comercios de cercanía y también a sectores vinculados al campo y a la industria. Hoy vemos claramente y con preocupación la caída de la industria metalúrgica y sus consecuencias”, agregó Capitanich.
El consumo, otro frente de preocupación
El escenario industrial se combina con una evolución desfavorable de otros indicadores vinculados a la demanda interna. El informe menciona una nueva caída del consumo y la inversión, mientras que la inflación mayorista llegó al 2,1% en agosto.
Para Capitanich, estos datos permiten observar las dificultades de la economía cotidiana más allá de los resultados fiscales que reivindica la administración nacional.
Críticas al Presupuesto 2027
El análisis también incorpora una evaluación del proyecto de Presupuesto 2027 y sostiene que el Gobierno mantiene una política de reducción del gasto sobre distintas áreas consideradas prioritarias.
“Si bien no hay grandes cambios en la estrategia fiscal entre 2026 y 2027 (en buena parte porque ya no hay margen para seguir ajustando), se sostiene el recorte sobre varias partidas cruciales para el bienestar de nuestra sociedad en comparación con 2023: transferencias a universidades, gastos de capital, FONID, discapacidad, políticas de asistencia social, bono previsional, etc.»
El documento plantea así un escenario en el que la menor utilización de las fábricas, la pérdida de empleos y empresas y el retroceso del consumo aparecen como algunos de los principales indicadores de la situación de la economía real.
Para ver el informe completo: https://drive.google.com/file/d/1Nxi3g6gbx2pR3t_nD7upmZEp1H-btWKu/view
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