La comida le ganó al salario: el ingreso mínimo perdió cientos de kilos de poder de compra

Entre octubre de 2023 y septiembre de 2026, los ingresos de referencia quedaron rezagados frente a los precios de productos esenciales como carne, leche, aceite y pan.

El salario mínimo vital y móvil llegará a $383.000 en septiembre de 2026, pero su capacidad para cubrir las compras básicas quedó muy por debajo de la que tenía casi tres años atrás. Una comparación entre los valores de octubre de 2023 y los precios registrados en julio de este año muestra fuertes retrocesos en la cantidad de alimentos que puede adquirir un trabajador que cobra el ingreso mínimo.

El análisis toma como referencia los precios promedio relevados por el INDEC en el Gran Buenos Aires. En octubre de 2023, el salario mínimo era de $132.000, mientras que para septiembre de 2026 alcanzará los $383.000. Aunque el ingreso tuvo una suba nominal cercana al 180%, varios productos esenciales aumentaron a un ritmo considerablemente mayor.

Carne, leche y aceite: los productos donde más se achicó el poder de compra

La carne vacuna aparece entre los casos más claros del deterioro. Con el salario mínimo de octubre de 2023 se podían comprar aproximadamente 42,6 kilos de asado. Con el ingreso vigente en septiembre de 2026 y tomando el precio de julio, la cantidad se reduce a 22,9 kilos, lo que implica una pérdida de casi la mitad.

El retroceso también alcanza a otros cortes. La cantidad de paleta que podía comprarse pasó de 43,1 a 22,3 kilos, mientras que el cuadril bajó de 35 a 18,2 kilos. En ambos casos, la capacidad de compra se redujo alrededor de un 48%.

La carne picada tampoco quedó al margen: pasó de 63,9 kilos a 36,3 kilos, una caída superior al 43%.

Entre los productos de consumo cotidiano, el aceite de girasol registra uno de los mayores deterioros. El salario mínimo permitía comprar unas 114 botellas de 1,5 litros en 2023, pero ahora alcanza para aproximadamente 57. La reducción llega al 50%.

La leche entera también muestra una diferencia significativa: de 319,4 litros posibles con el salario mínimo de 2023 se pasó a 191,6 litros.

Qué pasó con el resto de los alimentos

La pérdida de poder adquisitivo no fue uniforme. Algunos productos tuvieron aumentos que superaron ampliamente la evolución del salario, mientras que otros exhibieron una mejora relativa.

La comparación muestra:

  • Pan francés: de 122,6 a 80,9 kilos (-34%).
  • Pan de mesa: de 183,9 a 103,1 unidades (-44%).
  • Galletitas dulces: de 379,3 a 255,2 paquetes (-33%).
  • Galletitas de agua: de 381,6 a 241,7 paquetes (-37%).
  • Harina: de 489,8 a 375,6 kilos (-23%).
  • Arroz: de 167,3 a 208,3 kilos (+25%).
  • Fideos secos: de 255,3 a 226 paquetes (-12%).
  • Pollo entero: de 120 a 79,7 kilos (-34%).
  • Huevos: de 100,5 a 99,3 docenas (-1%).
  • Papa: de 218,2 a 205,3 kilos (-6%).
  • Azúcar: de 131 a 247 kilos (+89%).
  • Queso cremoso: de 46,8 a 27,4 kilos (-42%).
  • Yogur firme: de 248,5 a 138,1 unidades (-44%).
  • Yerba mate: de 143,9 a 147,9 paquetes (+3%).

Si se consideran en conjunto las cantidades perdidas en los distintos alimentos analizados, la diferencia acumulada supera los 300 kilos de comida respecto de lo que podía comprarse con el salario mínimo de octubre de 2023.

Los precios aumentaron por encima de los ingresos

La evolución de los valores explica buena parte del deterioro. El salario mínimo pasó de $132.000 a $383.000, pero varios productos tuvieron incrementos mucho mayores.

El aceite de girasol es nuevamente un ejemplo: la botella de 1,5 litros pasó de $1.157 en octubre de 2023 a $6.685 en julio de 2026, un aumento cercano al 478%.

La carne también experimentó fuertes subas. El kilo de asado pasó de $3.097,23 a $16.708,23, mientras que la paleta aumentó de $3.062,96 a $17.186,26. En el caso del cuadril, el precio pasó de $3.771,93 a $21.005,06.

De esta manera, el aumento nominal del ingreso mínimo no alcanzó para sostener la misma cantidad de productos que podía adquirir un trabajador en 2023.

El impacto alcanza a trabajadores que no cobran el salario mínimo

Aunque el salario mínimo no representa el ingreso efectivo de todos los trabajadores, su evolución funciona como referencia para otros sectores laborales. En particular, el problema adquiere mayor dimensión entre quienes trabajan de manera informal y no cuentan con una negociación salarial que acompañe la inflación.

Según los datos del INDEC mencionados en el relevamiento, hacia fines de 2025 la remuneración promedio de un trabajador no registrado no llegaba a los $600.000.

El resultado deja una señal sobre la evolución de los ingresos frente al costo de los alimentos: en casi tres años, el salario mínimo aumentó en términos nominales, pero perdió una parte importante de su capacidad para llenar la canasta cotidiana.