El vocero de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), Salvador Femenía, aseguró que el endeudamiento de los hogares no está vinculado con consumos de lujo, sino con la pérdida de poder adquisitivo. Según explicó, cada vez más familias recurren al financiamiento para cubrir gastos esenciales, entre ellos alimentos y medicamentos.
De esta manera, Femenía rechazó la explicación planteada por el oficialismo sobre el origen de las deudas familiares. Durante su exposición en la Bolsa de Comercio de Rosario, el presidente Javier Milei había atribuido parte del endeudamiento al denominado «efecto Mundial», al señalar que algunas personas compraron televisores para seguir el torneo y luego debían afrontar sus pagos.
En diálogo con Radio Rivadavia, el representante de CAME descartó que los préstamos y las financiaciones estén destinados principalmente a consumos suntuarios. Por el contrario, sostuvo que los gastos vinculados con alimentos, bebidas y farmacia son los que logran sostenerse, mientras que otros rubros enfrentan mayores dificultades.
Femenía vinculó directamente el aumento del endeudamiento con la pérdida de ingresos reales. Explicó que muchas personas recurrieron a las tarjetas de crédito como una herramienta para sostener el consumo, pero luego enfrentaron subas de tasas y límites en las paritarias, factores que derivaron en un atraso de los salarios.
En ese sentido, el vocero de las pymes remarcó que el problema central está en la insuficiencia de los ingresos. Señaló que los salarios no alcanzan para llegar a fin de mes y que existe una restricción sobre los ingresos de la clase media trabajadora, situación que, según advirtió, se refleja directamente en la caída del consumo.

CAME advirtió por una recesión generalizada
Femenía también describió un escenario de recesión generalizada que alcanza a distintos puntos del país. Según su análisis, el estancamiento del mercado interno y la falta de incentivos estatales dificultan una recuperación sostenida de la actividad económica y afectan especialmente a las pequeñas y medianas empresas.
El representante de CAME cuestionó que la recuperación económica que destaca el Gobierno se traduzca en mejoras concretas para la economía real. Entre los principales problemas para las pymes mencionó los altos costos logísticos y la presión tributaria, que impactan sobre la actividad y contribuyen al cierre de comercios y a la pérdida de puestos de trabajo genuinos.
Además, puso en duda el alcance de la recuperación que sostiene el oficialismo al referirse a la situación de los comercios. Advirtió que los establecimientos que cierran no son reemplazados en cantidad ni en calidad y señaló que el fenómeno puede observarse tanto en distintas localidades bonaerenses como en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).
Femenía también relativizó el impacto del comercio electrónico como alternativa frente a la caída de las ventas presenciales. Indicó que las plataformas digitales representan alrededor del 18% del comercio global, por lo que no alcanzan para compensar el retroceso de las tiendas físicas y la pérdida de actividad en los centros comerciales.
Finalmente, el vocero de CAME definió la crisis del consumo como un fenómeno estructural que atraviesa al conjunto de la economía argentina. Según planteó, la situación no se limita a un sector determinado, sino que afecta a los distintos sectores productivos y condiciona la evolución de las pequeñas y medianas empresas.
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