En medio de un contexto de recortes y desprestigio de la investigación científica por parte del Gobierno, un equipo de oceanógrafas, geólogas y biólogas argentinas iniciará a fines de septiembre la expedición “Ecos de 2 Cañones”, destinada a estudiar los cañones submarinos de Bahía Blanca-Río Negro y Almirante Brown, frente a la costa patagónica.
La campaña, a bordo del buque Falkor (Too), durará un mes y utilizará vehículos autónomos, como el ROV SuBastian, para mapear el relieve submarino y analizar cómo la Corriente de Malvinas influye en la vida marina de la región. Silvia Romero, del Servicio de Hidrografía Naval y la UBA, y Laura Ruiz Etcheverry, del Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera (UBA-CONICET), lideran la investigación, con apoyo de la Fundación Williams, el Schmidt Ocean Institute y CNES de Francia.
Ruiz Etcheverry destacó: “En esos cañones, con el ROV que toma muestras, filma, mide temperatura, salinidad, oxígeno y profundidad, es la primera vez. Se había hecho estudio batimétrico, pero con este vehículo autónomo es la primera vez”.
El proyecto toma relevancia tras la histórica expedición “Underwater Oases of Mar Del Plata Canyon: Talud Continental IV”, que entre julio y agosto exploró el cañón submarino Mar del Plata a profundidades de hasta 3.900 metros. La campaña, también a bordo del Falkor (Too), fue transmitida en vivo por YouTube y Twitch, alcanzando casi 18 millones de visualizaciones y permitiendo descubrir 40 nuevas especies marinas.
Ese trabajo anterior mostró la capacidad tecnológica y científica argentina para liderar exploraciones oceánicas de alta complejidad, en contraste con la falta de apoyo estatal. “Fue la primera vez que una campaña científica argentina se transmitió en vivo. Las imágenes captadas desde profundidades de hasta 3.900 metros fueron seguidas por millones de personas que pudieron observar calamares brillantes, langostas rosas y estrellas de mar, además del descubrimiento de cuarenta nuevas especies”, recordó el biólogo Daniel Lauretta, jefe de la expedición.
Durante la próxima campaña, además de cartografiar los cañones y monitorear corrientes, el equipo tomará muestras de fitoplancton, zooplancton y sedimentos para entender cómo los cañones modifican la dinámica de la Corriente de Malvinas y su aporte de aguas frías y nutrientes a la plataforma continental. Ruiz Etcheverry agregó: “Lanzaremos unas boyas derivantes en superficie que tienen GPS, y entonces con la posición del GPS y al saber cuánto tardan en moverse, podremos calcular la velocidad de las corrientes. Las boyas enviarán datos cada diez minutos y así podemos saber cómo cambia la corriente y debido a qué proceso físico”.
El desafío de esta expedición no es solo científico: es un recordatorio de que, pese a la escasa inversión y el desprestigio oficial, la ciencia argentina puede liderar investigaciones de nivel internacional y acercar a la sociedad los misterios del océano profundo. Los avances podrán seguirse en la cuenta de Instagram de la campaña: @ecosde2caniones.
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