En la Casa de Gobierno bonaerense, Axel Kicillof encabezó junto a Verónica Magario un acto por el Día de la Soberanía Nacional y aprovechó la ocasión para plantear su preocupación por el acuerdo comercial que el Gobierno nacional negocia con Estados Unidos. Con el Salón Dorado lleno de funcionarios, intendentes, representantes sindicales y organismos de Derechos Humanos, el mandatario defendió la necesidad de priorizar la producción local en un contexto que, según describió, golpea a trabajadores y pymes de la provincia.
Kicillof arrancó con una definición directa sobre el concepto de soberanía. “La soberanía no solo se pone en riesgo ante cañones y ejércitos, sino también como consecuencia de relaciones económicas que surgen de la sumisión política: somos una provincia productiva, que no acepta que se negocie con miedo y de rodillas”, dijo frente a la militancia y los invitados.
El Gobernador retomó el ejemplo histórico de la Vuelta de Obligado y lo vinculó con la discusión actual. “La batalla de la Vuelta de Obligado nos trae muchas enseñanzas para comprender el presente. Entre ellas, que cuando un país tiene que negociar no importa qué líder o país te cae simpático: lo único que hay que hacer es defender el trabajo, la producción y el interés nacional”.
En ese tramo, marcó su principal crítica al entendimiento en marcha entre la Casa Rosada y Washington. “Hoy la Argentina está cerrando un acuerdo comercial con Estados Unidos del que todavía no conocemos la letra chica, pero ya hemos visto a otros países que avanzaron en la misma dirección”, remarcó, y agregó un mensaje dirigido al Gobierno nacional: “La diferencia con ellos es que la Argentina tiene una industria que defender: en cualquier convenio, primero hay que cuidar la producción y el trabajo argentino”.
Kicillof también apuntó al impacto social de las políticas económicas vigentes. “El único parámetro para evaluar un acuerdo o una política es si beneficia o no a las grandes mayorías, a los que trabajan y producen: basta recorrer la provincia de Buenos Aires para entender que no hay ningún sector que esté mejorando sus condiciones a partir del programa económico del Gobierno nacional”, sostuvo.
Hacia el final, el mandatario retomó el sentido político de la fecha y apeló al legado histórico. “Por eso, nuestros patriotas no pueden quedar inmóviles en un museo: tenemos la obligación de mantener vivo aquel heroísmo y el amor por la patria que demostraron quienes, como Juan Manuel de Rosas, la defendieron”, expresó. Y cerró con un mensaje movilizador: “No hay exclusión, chicana ni insulto que les sirva a quienes nos agreden: en la provincia de Buenos Aires somos millones los que estamos dispuestos a luchar por nuestra soberanía y por mejorar las condiciones de vida de nuestro pueblo”.
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