El crecimiento acelerado de Temu en el comercio electrónico argentino dejó al descubierto una contradicción incómoda para Marcos Galperin. El fundador de Mercado Libre, históricamente identificado con el ideario del libre mercado y la mínima intervención estatal, impulsó una denuncia contra la plataforma china por competencia desleal y publicidad engañosa y pidió la intervención del Estado para limitar su expansión.
La ofensiva se canalizó a través de una presentación ante la Dirección Nacional de Políticas para el Desarrollo del Mercado Interno, que ordenó como medida preventiva el cese de campañas publicitarias de Temu mientras avanza la investigación administrativa. El argumento central apunta a promociones extremas, descuentos que rozan el 100% y condiciones que, según la denuncia, no se informan con claridad al inicio del proceso de compra.
Del discurso libertario al pedido de regulación
El reclamo resulta llamativo por el perfil público de Galperin, uno de los empresarios que con más énfasis defendió la autorregulación del mercado y cuestionó históricamente la intervención del Estado. Sin embargo, frente al avance de un competidor que opera con precios muy por debajo de los valores locales, Mercado Libre solicitó reglas más estrictas y homogéneas para todas las plataformas que venden en el país.

Desde la compañía sostuvieron que el ingreso masivo de productos chinos afecta a las pequeñas y medianas empresas, que concentran cerca del 90% del volumen de ventas dentro de su marketplace. El planteo, no obstante, convive con la posición dominante que la propia firma de Galperin construyó en el ecosistema digital argentino.
Publicidad engañosa y disputa judicial
La acusación contra Temu se apoya en supuestas prácticas de publicidad engañosa, con campañas en redes sociales que prometen productos gratuitos o descuentos totales difíciles de concretar sin cumplir condiciones adicionales. Esa estrategia, según la denuncia, genera confusión en los consumidores y distorsiona la competencia.
Temu respondió con una estrategia de confrontación abierta. La empresa asiática negó las irregularidades, cuestionó la legalidad del procedimiento administrativo y acusó a Mercado Libre de utilizar su peso en el mercado para bloquear a un nuevo jugador capaz de ofrecer precios más bajos. Además, recurrió a la Justicia para frenar la medida dispuesta por el Gobierno.

El expediente atravesó dos cámaras de apelaciones que se declararon incompetentes, lo que derivó en un conflicto de competencia entre tribunales. Ante ese escenario, el caso fue elevado a la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que ahora deberá definir qué juez interviene en la causa.
Un conflicto que trasciende a las empresas
Mientras la Corte analiza el expediente, sigue vigente la orden administrativa que obliga a Temu a suspender la publicidad cuestionada. La resolución final puede marcar un antecedente clave para el comercio electrónico argentino, en un contexto de fuerte expansión de plataformas asiáticas impulsadas por la apertura de importaciones.
Más allá del resultado judicial, la disputa dejó expuesta una paradoja difícil de disimular: cuando el mercado juega en su contra, uno de los empresarios más identificados con el credo libertario opta por pedir auxilio al Estado para frenar a la competencia. Un giro que tensiona su propio discurso y reabre el debate sobre los límites reales del libre mercado.
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