Gracias a Milei, el desempleo trepó al 7,5% y más de un millón de personas no consigue trabajo

Crece la precarización y se profundiza la presión sobre quienes ya tienen empleo.

El cierre de 2025 dejó un panorama laboral crítico, en línea con el freno económico que atraviesa el país bajo la gestión de Javier Milei. Según datos difundidos por el INDEC, la desocupación escaló con fuerza en el último tramo del año y evidenció el deterioro del mercado de trabajo.

Durante el cuarto trimestre, la tasa de desempleo alcanzó el 7,5%, lo que implica un salto de 1,1 puntos porcentuales frente al mismo período de 2024. En la comparación con el trimestre previo, también se registra un alza, en este caso de 0,9 puntos. En términos concretos, hay alrededor de 1,1 millones de personas que buscan empleo sin conseguirlo.

Menos trabajo y señales de parálisis

El nivel de empleo mostró un leve retroceso y se ubicó en el 45%, reflejando las dificultades para generar nuevos puestos en un contexto recesivo. Al mismo tiempo, la tasa de actividad —que mide cuántas personas participan del mercado laboral— se sostuvo cerca del 48,6%.

Este escenario deja en evidencia una tensión creciente: cada vez más personas salen a buscar trabajo, pero el sistema no logra absorber esa demanda.

Más presión sobre el mercado laboral

Otro dato que marca la gravedad del cuadro es el incremento de la presión laboral, que llegó al 30% de la población económicamente activa. Este indicador no solo contempla a quienes no tienen empleo, sino también a aquellos que, aun estando ocupados, necesitan otro trabajo o más horas para sostener sus ingresos.

Dentro de ese universo, los ocupados que buscan mejorar su situación representaron el 16,5%. A esto se suman los subocupados, que trabajan menos tiempo del que necesitan y ven limitada su capacidad de generar ingresos.

El fenómeno expone un problema doble: no solo faltan empleos, sino que muchos de los existentes resultan insuficientes.

Informalidad y fragilidad laboral

El informe también advierte sobre la persistencia de altos niveles de informalidad. Una proporción significativa de trabajadores se desempeña sin aportes ni cobertura social, lo que incrementa su vulnerabilidad frente a la crisis.

A su vez, buena parte del empleo se concentra en rubros como comercio, construcción y servicios, donde predominan condiciones más inestables.

Los números oficiales confirman así un deterioro sostenido del mercado laboral, donde el acceso al trabajo se vuelve más difícil y, al mismo tiempo, empeoran las condiciones de quienes logran mantenerse ocupados.

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