El año 2025 fue festejado por el gobierno como el inicio del “despegue” de la economía y el aumento del empleo. Luego de la crítica situación de diciembre de 2023, la posterior liberalización de las tarifas y la devaluación del peso, proceso que derivó en una inflación galopante y un ajuste brutal al salario, el gobierno comenzó a elaborar un relato de “mejora” de la macro y por efecto de la microeconomía, sobre todo al comparar 2025 contra 2024. Sin embargo, la realidad muestra otro escenario. El sólo hecho de contrastar un año supuestamente “bueno” con otro “muy malo” resulta una estrategia poco convincente, sólo creíble por un fanático o un distraído. Además, ese efecto “rebote” sólo expresa un crecimiento económico “empujado” por unos sectores de elevada productividad, en particular la minería y el agro, que no requieren demasiada mano de obra. Una economía que crece a expensas del empleo tiene como resultado una Argentina para pocos.
Senderos diferentes
Veamos los datos oficiales. La evolución del Valor Agregado Bruto(VAB) a precios básicos mostró un incremento 3,48% en 2025 respecto de 2024. Si se compara contra 2023, la evolución supone un incremento de apenas el 2,02%. Mucho menor es la diferencia si se compara con el denostado 2015, apenas un aumento del 0,78%. Incluso, en el más largo plazo el VAB se estanca desde el año 2011, sin ninguna diferencia sustantiva durante los dos años de gobierno que lleva la actual gestión respecto de la tendencia más general. Además, el VAB per cápita de 2025 es semejante al de 2022.
Los sectores que “empujaron” este leve aumento de la economía en 2025 comparado con 2023 fueron la “agricultura y ganadería” (+40,4%), la “explotación de minas y canteras” (+16%) y la “intermediación financiera” (+18,9%), los cuales apenas emplean al 9,8% del total de ocupados de la economía.Además, este incremento de la actividad económica no necesariamente supuso un aumento significativo de puestos de trabajo. Según los datos del INDEC (Cuentas Nacionales) el sector agropecuario y ganadero creó unos 61 mil puestos de trabajo lo que representa una suba de apenas el 4,4%, muy poco para semejante crecimiento económico. Incluso, el mayor porcentaje de puestos creados son asalariados “en negro” y no asalariados. En cambio, los sectores de la minería y la intermediación financiera redujeron su nivel de empleo en un -3,7% y -0,5%, respectivamente.
Cabe destacar que, los sectores primarios de la economía fueron los más beneficiados por el gobierno con importantes rebajas en los derechos de exportación y por el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) con fabulosas exenciones impositivas. Según la página oficial del gobierno nacional habría 16 proyectos aprobados, con inversiones equivalentes a 29.892 millones de dólares, que generarían unos 52.495 empleos directos e indirectos. Si a estos proyectos sumamos a otros 25 “en evaluación” con inversiones de 111 mil millones de dólares y con creación estimada de empleo para unos 143 mil trabajadores, el resultado es la creación de poco menos de 200 mil puestos de trabajo. No resulta nada sustantivo si lo pensamos para una economía que hoy tiene a cerca de 20 millones de ocupados.
En cambio, hubo sectores que mostraron fuertes caídas en el valor agregado bruto y el nivel de actividad económica entre los años 2024 y 2025, fundamentalmente, la construcción (-14%), la industria manufacturera (-8%), el comercio (-3,8%) y la pesca (-8,8%). Se trata de los sectores que históricamente estuvieron más vinculados al mercado interno y protegidos a través de subsidios, presupuesto para la obra pública y aranceles a la importación. Cabe destacar que los tres primeros son los sectores que mayor cantidad de mano de obra emplean: 9,6%, 12,9% y 21,8%, respectivamente. Industria y construcción tuvieron destrucción neta de 116 y 82 mil puestos de trabajo, lo que representa una caída de -4,5% y -4,3%, respectivamente.
La crisis en el empleo
El propio gobierno festeja el aumento de puestos de trabajo, un síntoma de que al parecer la economía gozaría de buena salud. Efectivamente, si observamos los datos de las Cuentas Nacionales (Generación del Ingreso) notamos la creación de +290 mil puestos de trabajo en el sector privado entre los años 2024 y 2025. Cabe destacar que la abrumadora mayoría de los puestos creados son informales. Sin embargo, el INDEC también informa, para el mismo período, un incremento de la tasa de desocupación a través de los datos relevados por la Encuesta Permanente de Hogares. Pero entonces, ¿hubo creación o destrucción de empleo?
No es lo mismo “puesto de trabajo” que “persona ocupada”. Esta última puede emplearse en más de una ocupación. En efecto, la expansión del pluriempleo crea esta situación que parece contradictora pero no lo es: hay más gente sin trabajo y más gente con más de un empleo, un proceso que expresa la intensificación laboral para complementar los ingresos mensuales por el brutal ajuste económico. Paralelamente, más personas salen a buscar trabajo y no lo consiguen, razón por la cual crece la desocupación abierta medida oficialmente.
A su vez, estamos en presencia de un pasaje del empleo formal y estable al informal y precario. En los dos primeros años de gobierno se destruyeron puestos de trabajos formales, los mejores pagos de la economía. En cambio, se incrementó el empleo “informal”, precario y mal pago, sobre todo, los monotributistas (los que facturan en el mundo registrado y deben usar su propio salario) y los asalariados “en negro”, o sea, obreros en relación de dependencia a quienes sus patrones no les descuentan sus aportes y se ahorran fortunas millonarias.Esta es la economía que predica el gobierno libertario: el mundo en negro y “flexible”, en condiciones de ser contratado y expulsado a piacere del patrón, a costo cero.
Una Argentina para pocos
La evolución de la actividad económica y del empleo en 2026 muestra que las tendencias previas se mantienen. Los sectores con mayor dinamismo siguen siendo el agro, la minería y la actividad bancaria. La destrucción de empleo asalariado formal en contraposición a la creación de puestos de trabajo “en negro” o monotributistas pone de manifiesto la expansión de la inestabilidad laboral, en un contexto en que la tasa de desocupación se mantiene en los niveles de trimestres anteriores. Para peor, los indicadores de desigualdad se intensificaron, o sea, hay cada vez menos personas con mayor riqueza y una masa enorme de la población que se amontona en la pobreza, proceso que avizora el hecho de que más personas saldrán a buscar trabajo sin éxito. Una economía donde el horizonte se coloca en el sector primario,en la que sólo crece la informalidad laboral en un contexto de destrucción de empleo es una Argentina a la que le sobran millones de personas.
* Nicolás Villanova es sociólogo e investigador del CEICS, responsable de la Oficina de Estadísticas Sociales.
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