INDEC con números viejos: la brecha inflacionaria expone el maquillaje del Gobierno
La diferencia con el índice porteño vuelve a poner en foco el impacto real del ajuste sobre ingresos, tarifas y alquileres.
La diferencia con el índice porteño vuelve a poner en foco el impacto real del ajuste sobre ingresos, tarifas y alquileres.
El índice oficial salió en medio de la crisis interna del organismo y volvió a exponer la decisión del Gobierno de no aplicar el nuevo método de medición.
A horas de conocerse la inflación nacional, el freno al nuevo IPC suma cuestionamientos externos, ruido interno y señales que incomodan al oficialismo.
La decisión de no actualizar el IPC responde a una estrategia fiscal, tal como revela un informe de la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia. Al medir el costo de vida con una canasta de 2004, el Estado subestima la inflación real y ahorra en gasto social lo que no puede ajustar por ley.
Los números oficiales muestran un leve rebote estadístico, pero la mesa argentina cambia por necesidad y no por elección.
La interna por la medición de precios escala en el Palacio de Hacienda y abre interrogantes sobre el uso político de la información oficial.
La salida se dio a una semana de difundirse el IPC con una canasta más actual, un cambio metodológico que el Gobierno decidió frenar.
El encarecimiento de los cortes básicos profundiza la crisis alimentaria y golpea con más fuerza a los hogares de medios y menores ingresos.
El retiro de subsidios benefició a las prestadoras, pero el ajuste no se tradujo en mejoras ni en inversiones en infraestructura.
La senadora bonaerense Malena Galmarini cruzó a la legisladora porteña Pilar Ramírez, jefa del bloque