Endeudarse para comer: casi 6 de cada 10 argentinos recurren a deudas para comprar alimentos

Un relevamiento en los barrios populares expuso el peso del crédito sobre los hogares de menores ingresos y advirtió por el impacto de las tasas sobre el costo real de la comida.

El acceso a los alimentos se convirtió en una de las principales razones por las que los hogares de barrios populares recurren al endeudamiento. Un informe del Instituto Periferias, elaborado a partir de un relevamiento en distintos puntos del país, indicó que el 59,8% de las personas consultadas tuvo que pedir dinero prestado o asumir una deuda para poder comprar comida.

El dato fue registrado en barrios populares de 15 provincias y refleja una creciente dependencia del crédito para afrontar gastos básicos. Para el organismo, el fenómeno no solo expone las dificultades que atraviesan los ingresos familiares, sino que también incorpora un costo adicional: los intereses que deben afrontar quienes recurren a préstamos para llegar a fin de mes.

Daniel Menéndez, sociólogo y director del Instituto Periferias, planteó la necesidad de incorporar una nueva variable al análisis del costo de vida. «entendemos que es preciso hablar de una ‘inflación para endeudados’ para describir el sobrecosto financiero que existe en el acceso a los alimentos. El precio en góndola no es el que paga la gente. De hecho, este precio se multiplica por la tasa de interés que hoy tiene características de usura. Es decir: hay un abismo entre lo que pagan las entidades financieras por el ahorro y lo que cobran por prestar. Y sobre este último punto cabe resaltar que las condiciones del endeudamiento no son las mismas para todos, pudiendo elevarse considerablemente los costos para quienes tienen más dificultades económicas».

El costo de financiar la comida

El informe puso el foco en la diferencia entre el valor de los alimentos al momento de la compra y el monto que finalmente desembolsan las familias cuando necesitan financiar ese consumo.

Menéndez tomó como referencia los $229.131 correspondientes a la canasta básica alimentaria relevada por el INDEC y comparó ese valor con el costo financiero de algunas alternativas de crédito disponibles en el mercado.

«La dimensión del problema se vuelve aún más evidente», continuó Menéndez, «cuando consideramos el monto de $229.131 que el INDEC tiene relevado sobre la canasta básica alimentaria. Para dar un ejemplo, Mercado Pago informa que sus tasas vigentes para línea de consumo, préstamos personales y tarjeta de crédito pueden tener un costo financiero total efectivo anual de 956,54%. Esto implica que haya argentinos que hoy en día están pagando casi el triple por los mismos alimentos. Financiar esa suma en doce cuotas da como resultado $659.317. Si seis de cada diez se endeudan para comprar comida, podemos empezar a preguntarnos si los números de pobreza e indigencia no están siendo afectados gravemente por esta crisis».

De esta manera, el estudio sostiene que el endeudamiento modifica de manera significativa el gasto efectivo de los hogares. Una compra destinada a cubrir necesidades inmediatas puede terminar representando un desembolso mucho mayor cuando se realiza mediante crédito.

La deuda como síntoma de la crisis de ingresos

Para Periferias, el nivel de endeudamiento registrado en los barrios populares debe analizarse junto con la evolución de los ingresos. La necesidad de pedir préstamos para adquirir productos esenciales aparece, en ese sentido, como una señal del deterioro de la capacidad de compra de las familias.

El director del instituto vinculó además esta situación con los niveles de morosidad y reclamó medidas destinadas a reducir el peso financiero que soportan los hogares con menores recursos.

«Si no se recompone el poder adquisitivo de la gente, difícilmente vamos a poder observar algún alivio en el tema de la deuda. Como indicamos al inicio, los niveles récord de morosidad son también un síntoma de esta crisis de ingresos. Es en ese cambio en el patrón de comportamiento donde hay que tomar nota para dar una solución. Urge que haya una respuesta estatal que le ponga un freno a la usura y alivie el gasto de las familias en los bienes de primera necesidad».