10 de febrero de 2026

En la previa del índice de enero, el FMI pidió explicaciones por el dibujo inflacionario

A horas de conocerse la inflación nacional, el freno al nuevo IPC suma cuestionamientos externos, ruido interno y señales que incomodan al oficialismo.

En la antesala de la publicación del dato de inflación de enero, el Gobierno enfrenta un frente inesperado: el Fondo Monetario Internacional reclamó explicaciones por la decisión de frenar la actualización del Índice de Precios al Consumidor del INDEC, una jugada política que volvió a quedar bajo la lupa justo cuando el Ejecutivo intenta sostener el relato de la desinflación.

Durante las reuniones que la misión del organismo mantuvo en Buenos Aires, los técnicos preguntaron de manera directa por qué se dio marcha atrás con el nuevo IPC y qué piensa hacer el Ministerio de Economía de cara a los próximos meses. El interrogante no resulta menor: el propio FMI había acompañado el proceso técnico y esperaba que el índice actualizado comenzara a difundirse hacia fines de 2025.

“Hicieron las preguntas habituales: por qué no se va a hacer el cambio del IPC”, admitió una fuente con conocimiento de los encuentros. La revisión del programa, de la que depende un desembolso de US$ 1.000 millones, quedó atravesada por esta discusión metodológica, que el Gobierno esperaba esquivar.

Desde el entorno de Luis Caputo confiaban en que el Fondo no objetara la decisión política de sostener el índice viejo. Sin embargo, los enviados insistieron en una salida de transición: publicar durante un año el IPC actual junto con el nuevo y discontinuar el esquema recién en 2027. La propuesta no prosperó.

“La recomendación del Fondo es que se publiquen los dos índices juntos durante un año, que comience ahora y se discontinúe en 2027, pero el equipo económico no le dio ni cinco de bola, asique quedará como una discrepancia entre ellos, y el Fondo la hará notar en su informe cuando vuelva a Washington”, señaló otra fuente con diálogo fluido con el organismo.

En paralelo, la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, evitó referirse al tema y destacó el “excelente intercambio” con Federico Sturzenegger en Arabia Saudita, donde el ministro participa de un foro internacional. Ninguna mención hubo a la misión que visita el país ni al conflicto abierto por el IPC.

Caputo, por su parte, buscó bajarle el tono a la crisis. Negó presiones externas, aseguró que la salida de Marco Lavagna del INDEC se dio en términos “amigables” y adelantó que la inflación de enero rondará niveles similares a los de diciembre. “Va a estar cercano a lo que fue el mes anterior y por lo que me dijeron Marcos como (Pedro) Lines el nuevo índice da igual o menos”, sostuvo días atrás.

Pedro Lines, quien quedó al frente del INDEC tras la renuncia de Lavagna, dejó señales en sentido contrario. En reuniones con autoridades y gremios del organismo, marcó diferencias y prometió revisar la decisión política. “Voy a guardar la independencia del poder político, la decisión del IPC depende directamente del ministro de Economía, voy a hablar con Caputo para que lo revea lo antes posible”, afirmó.

Mientras tanto, la junta interna de ATE prepara una respuesta. Cuando se difunda el dato oficial este martes a las 16, el gremio lanzará una petición para rechazar lo que considera “una señal de intromisión política” y reclamar la publicación del IPC con nuevas ponderaciones.

El trasfondo técnico resulta incómodo para el Gobierno. El índice vigente utiliza una canasta de consumo basada en datos de hace 20 años, mientras que la actualización —trabajada desde 2022 y con asistencia del FMI— arroja registros sensiblemente más altos en distintos escenarios de medición.

Inflación en la Ciudad: una señal que anticipa el escenario nacional

La inflación de la Ciudad de Buenos Aires volvió a encender las alarmas. En enero marcó 3,1%, un salto que funciona como un anticipo de lo que podría reflejar el índice nacional y que pone en cuestión el discurso oficial sobre una desaceleración sostenida de los precios.

El IPC porteño suele adelantarse al dato del INDEC y tiene mayor peso de los servicios públicos en su canasta, un rubro que viene presionando con fuerza sobre el bolsillo. En este caso, la suba mensual implicó un incremento de casi medio punto respecto de diciembre y volvió a ubicar la inflación por encima del 3%.

El número resulta especialmente sensible porque el índice de la Ciudad se apoya en una encuesta de gastos más reciente, similar a la que se utilizó para construir el nuevo IPC nacional que el Gobierno decidió congelar. En ese contexto, el dato porteño refuerza la sospecha de que la actualización metodológica hubiera expuesto una inflación más alta que la que el oficialismo busca mostrar.

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