Los ingresos de los trabajadores porteños volvieron a quedar por debajo de la inflación durante el segundo trimestre de 2026, pero el deterioro tuvo un impacto especialmente fuerte entre quienes se desempeñan en la informalidad. Según un informe del Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad de Buenos Aires (Idecba), los asalariados no registrados tuvieron una remuneración promedio de $925.126, apenas 5% superior a la del mismo período del año anterior.
El dato implica una pérdida de 27,7 puntos porcentuales frente a la evolución del costo de vida porteño, que alcanzó el 32,7% interanual de acuerdo con el IPCBA. La situación contrasta con el incremento del 59,9% informado por el Indec para los salarios del sector no registrado a nivel nacional.
El relevamiento porteño mostró, además, que el deterioro alcanzó al conjunto de los ingresos. El ingreso total familiar promedio llegó a $2.574.523, con una suba interanual del 27,1%, mientras que el ingreso per cápita familiar se ubicó en $1.357.848, un 26,9% más que un año atrás. En ambos casos, los incrementos quedaron por debajo de la inflación.
Los trabajadores informales, los más golpeados
La evolución de las remuneraciones presentó diferencias importantes según la situación laboral. En promedio, los ingresos provenientes del trabajo aumentaron 23,6% interanual, 9,1 puntos por debajo del IPCBA.
Entre los asalariados registrados, el ingreso promedio alcanzó $1.866.917 y mostró una mejora nominal del 29,6%. Aun así, el aumento quedó 3,1 puntos por debajo de la inflación.
La situación fue considerablemente más desfavorable entre los trabajadores no registrados. Con una remuneración promedio de $925.126, el incremento anual fue de apenas 5%, lo que representó un fuerte retroceso del poder adquisitivo.
Los trabajadores por cuenta propia tampoco lograron acompañar la suba de precios: tuvieron un ingreso medio de $1.363.553, con un incremento interanual del 8,6% y un rezago de 24,1 puntos respecto del IPCBA.
La diferencia entre las mediciones del Indec y la Ciudad
El contraste entre las cifras porteñas y las difundidas por el organismo estadístico nacional aparece como uno de los principales puntos del informe. El Indec registró para el mismo período una variación interanual del 59,9% en los salarios del sector no registrado, muy por encima del 5% calculado por el Idecba para los asalariados informales de la Ciudad.
Una de las diferencias se vincula con la metodología utilizada para relevar los ingresos. El indicador del Indec surge de la información proporcionada por los hogares encuestados mediante la Encuesta Permanente de Hogares (EPH).
Desde fines de 2023, el organismo nacional incorporó modificaciones metodológicas destinadas a captar con mayor precisión distintas fuentes de ingresos. Entre ellas aparecen prestaciones como la Tarjeta Alimentar, las pensiones no contributivas, el programa Progresar y otros programas de empleo.
El informe plantea que la incorporación de estos recursos, junto con ingresos derivados de actividades informales, puede generar diferencias importantes en la medición de la evolución de los ingresos laborales.
Más trabajo para sostener los gastos
El deterioro de los ingresos también aparece reflejado en las estrategias que adoptaron los hogares porteños para afrontar sus gastos.
Durante el período analizado, el 13,3% de la población ocupada —unas 214.000 personas— tenía más de una ocupación. En promedio, quienes se encontraban en esa situación trabajaban 47 horas semanales sumando todas sus actividades.
El endeudamiento también formó parte de las estrategias utilizadas para sostener el consumo. El Idecba señaló que el 51,6% de los hogares recurrió a préstamos o al financiamiento mediante tarjetas de crédito durante el mes previo al relevamiento. A su vez, el 35,6% tuvo que utilizar sus ahorros para afrontar los gastos.
La brecha de ingresos también se refleja entre las zonas de la Ciudad
Los datos también muestran diferencias marcadas según el lugar de residencia. En la Zona Norte, el ingreso per cápita familiar promedio alcanzó $1.709.320, mientras que en la Zona Centro llegó a $1.361.180.
En la Zona Sur, en cambio, el promedio fue de $976.909. De esta manera, el ingreso per cápita de los hogares del Norte fue aproximadamente 1,7 veces superior al registrado en el Sur.
La desigualdad también aparece al observar la distribución de los ingresos: el 30% de los hogares con menores ingresos concentró el 13,9% de los recursos, mientras que el 30% de mayores ingresos reunió el 50,7%.
La brecha salarial entre varones y mujeres
El informe porteño también expuso diferencias de ingresos según género. En la ocupación principal, los varones percibieron en promedio $1.865.807, frente a los $1.455.913 que recibieron las mujeres.
La diferencia representó una brecha del 22% en los ingresos. Si se considera específicamente al universo de trabajadores asalariados, la distancia se ubicó en 17,7%.
Pese a las desigualdades registradas, el coeficiente de Gini mostró una leve mejora interanual en la distribución del ingreso familiar: pasó de 0,424 a 0,415.
Te puede interesar también...
-
Una automotriz amenaza con cerrar sus dos plantas en Argentina y crece la incertidumbre por 5.000 empleos
-
La Iglesia le marca la cancha a Milei antes de la llegada del Papa y exige respuestas por la crisis social
-
¿Dónde está el oro? El papelón millonario de Bausili que le costó u$s1.023 millones al Banco Central
-
Quintela instala la discusión sobre la minería apuntado a quién invierte, quién decide y quién se beneficia
-
El costo oculto del RIGI: Milei regala beneficios por US$8.500 millones a las grandes empresas
