El mercado de trabajo atraviesa un fuerte retroceso desde la llegada de Javier Milei al poder. Un informe privado, elaborado en base a datos del Indec, señala que la combinación de desempleo y empleo no registrado ya alcanza a cerca de 2 millones de personas en Argentina, en un contexto marcado por la caída de puestos formales y el crecimiento de la precarización.
Según el relevamiento, la tasa de desocupación pasó del 5,7% al 7,5% desde fines de 2023, lo que equivale a unos 1,7 millones de personas sin trabajo. A la par, el empleo informal sumó 376.000 trabajadores, consolidando un desplazamiento hacia modalidades laborales sin cobertura ni estabilidad.
El deterioro también se refleja en la tasa de empleo, que descendió del 45,8% al 45%, mientras que la informalidad trepó al 43% del total de ocupados. Traducido a números, el país cuenta con unos 13 millones de trabajadores registrados frente a cerca de 9 millones en condiciones informales.
Dentro de este universo, más del 60% corresponde a asalariados que no cuentan con aportes ni protección social, mientras que el resto se reparte entre trabajadores independientes. El fenómeno, según la consultora Invecq, no se limita a nuevas plataformas digitales, sino que avanza con fuerza en sectores tradicionales de la economía.
«El crecimiento de la informalidad no se reduce a las nuevas modalidades de trabajo por plataformas —que quedarían capturadas en el rubro Transporte y Comunicaciones—, sino que se extiende a sectores tradicionales. El comercio sumó 210.000 puestos informales mientras los registrados privados en ese rubro apenas crecieron 4.000; mientras que la industria manufacturera sumó 87.000 trabajadores no registrados al tiempo que perdió 63.000 puestos formales”, advirtió Invecq en su informe.
En paralelo, el empleo formal sufrió una caída significativa. El sector privado perdió 182.000 puestos registrados, mientras que el sector público redujo su plantilla en 80.000 trabajadores, lo que da como resultado una destrucción total de 262.000 empleos formales.
El cierre de 2025 profundizó esta tendencia. Los datos oficiales muestran que la desocupación subió con fuerza en el último trimestre del año, en medio de una recesión que impacta de lleno en la generación de empleo y en la calidad de los puestos existentes.
En los principales centros urbanos, más de un millón de personas buscan trabajo sin conseguirlo, lo que evidencia el deterioro del mercado laboral. Al mismo tiempo, creció el empleo precario: la informalidad alcanzó al 43% de los ocupados y también aumentó la cantidad de asalariados sin descuentos jubilatorios.
El avance del cuentapropismo completa el cuadro. En el último año, se sumaron más de 100.000 trabajadores independientes, en muchos casos empujados por la falta de oportunidades en el empleo formal.
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