El largo camino hacia un cargo estable: más del 60% recién alcanza la titularidad a los 40 años

Un informe sobre la carrera docente mostró que la precariedad se extiende durante buena parte de los primeros años de ejercicio y que el acceso a cargos jerárquicos también se demora.

Un informe de Argentinos por la Educación expuso las dificultades que atraviesan los maestros de nivel primario para conseguir estabilidad dentro del sistema educativo. El relevamiento señala que el 52% de los docentes menores de 25 años se desempeña como suplente y que la titularidad recién se convierte en mayoritaria entre los 40 y 49 años.

El estudio reconstruyó una trayectoria laboral promedio a partir de los estatutos docentes y regímenes previsionales de las 24 jurisdicciones, además de datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) y de los cuestionarios para docentes y directivos de Aprender 2025.

El recorrido comienza con el ingreso a la formación docente, alrededor de los 18 años, y continúa con la llegada al sistema educativo cerca de los 25. Sin embargo, el camino hacia un cargo estable puede extenderse durante aproximadamente 15 años.

La titularidad se demora hasta la cuarta década de vida

Los datos muestran que la inserción inicial está marcada por las suplencias. Entre los docentes menores de 25 años, el 52% ocupa cargos de ese tipo, una situación que refleja la dificultad para acceder rápidamente a puestos permanentes.

La situación tampoco se modifica de manera contundente durante la década siguiente. Entre los 30 y los 39 años, apenas el 40% cuenta con un cargo titular, mientras que el 39% continúa trabajando como suplente.

El cambio más significativo aparece recién entre los 40 y 49 años. En ese grupo, el 61% de los docentes logró la titularidad, aunque todavía existe un 39% que no alcanzó esa condición.

De acuerdo con la investigación, la consolidación laboral se produce, por lo tanto, después de una extensa etapa de inestabilidad. El acceso a un cargo titular no aparece como un paso inmediato luego del ingreso a la docencia, sino como un proceso que puede demandar buena parte de la vida profesional.

El ascenso a cargos directivos llega alrededor de los 50 años

La carrera tampoco termina con la titularización. Para quienes buscan avanzar hacia puestos de conducción, el recorrido suele extenderse todavía más.

El informe ubica alrededor de los 50 años el acceso a cargos directivos, que representan aproximadamente el 10% del total. Esto supone que el salto desde el aula hacia una función jerárquica se produce luego de varios años de experiencia.

Los investigadores estiman que pasan cerca de 15 años entre el primer desempeño frente a estudiantes y la consolidación de la titularidad, un dato que permite dimensionar la extensión del proceso de construcción de estabilidad dentro del sistema.

No existe una única carrera docente en Argentina

El estudio también advierte que las condiciones laborales y las posibilidades de ascenso dependen del lugar donde trabaja cada docente. Argentina cuenta con 24 jurisdicciones y cada una tiene su propio estatuto.

“Buena parte de los estatutos actualmente vigentes tiene varias décadas de antigüedad: 9 de los 24 se originaron en las décadas de 1950 y 1960, 3 en la década de 1970, 7 en los años 80, 2 en los 90 y 3 a partir del año 2000. Todos fueron incorporando modificaciones posteriores en distintos momentos”.

Aunque existen diferencias entre provincias, buena parte de las normas actuales mantiene una estructura vinculada con el Estatuto Nacional del Personal Docente de 1958. Las principales variaciones aparecen en los mecanismos de ingreso, los sistemas de puntaje y las condiciones para ascender.

Incluso nueve jurisdicciones establecen una edad máxima para comenzar a ejercer, con límites que oscilan entre los 35 y los 50 años, aunque algunas contemplan excepciones.

El puntaje define buena parte del recorrido profesional

Una vez que ingresan al sistema educativo, los docentes avanzan principalmente mediante mecanismos de evaluación y puntaje.

“una vez dentro del sistema, el avance profesional está organizado principalmente mediante sistemas de puntaje”, señala el informe, que inmediatamente advierte que “cada jurisdicción pondera de manera diferente los antecedentes”.

La antigüedad, los títulos, la formación académica, las capacitaciones y el concepto profesional aparecen entre los elementos considerados. También pueden tener peso la producción académica, el trabajo en contextos desfavorables y otros antecedentes.

Sin embargo, los especialistas identifican una limitación estructural: las alternativas para progresar profesionalmente sin dejar el aula son reducidas.

“La estructura actual ofrece posibilidades acotadas de desarrollo profesional sin abandonar el aula. Históricamente, la principal vía de ascenso ha sido vertical, hacia cargos directivos y de supervisión, mientras que existen pocas alternativas de carrera horizontal que permitan asumir nuevas responsabilidades o lograr reconocimiento profesional permaneciendo frente a estudiantes”.

Los mayores ingresos aparecen en las etapas más avanzadas

El relevamiento también analizó cómo evolucionan los ingresos a lo largo de la trayectoria laboral. Según el estudio, la mejora salarial se concentra especialmente en los grupos de mayor edad.

En comparación con los ingresos correspondientes al tramo de 18 a 24 años, el promedio aumenta un 42% entre los 25 y 34 años. El máximo se alcanza entre los 45 y 54 años, cuando los ingresos son un 93% superiores a los del grupo más joven.

Así, el informe plantea una carrera profesional en la que tanto la estabilidad como una mayor remuneración se concentran en etapas relativamente avanzadas. Para buena parte de los docentes, los primeros años transcurren entre suplencias, mecanismos de puntaje y una espera prolongada antes de acceder a un cargo titular.