El discurso oficial sobre la evolución de los salarios informales choca con otros datos que surgen de las propias estadísticas del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). Mientras el Gobierno sostiene que los ingresos de los trabajadores no registrados tuvieron una fuerte recuperación desde noviembre de 2023, las cifras sobre remuneraciones y horas trabajadas muestran una realidad muy diferente.
Según el Informe de Salarios del organismo, la remuneración de los trabajadores informales habría registrado un incremento nominal cercano al 700% desde noviembre de 2023, frente a una inflación acumulada del 380%. Esa comparación arroja una supuesta mejora real del 64,4%.
Sin embargo, trasladar esa evolución porcentual a los ingresos concretos de quienes trabajan sin registrar genera valores que no se condicen con las remuneraciones que perciben las distintas categorías laborales. Las estimaciones basadas en las escalas de ingresos procesadas por el propio INDEC ubican los salarios informales en un rango aproximado de entre $650.000 y $820.000 mensuales.
Ese nivel de ingresos representa, en promedio, alrededor de la mitad del valor de la Canasta Básica Total y puede llegar a apenas el 60% de la remuneración de un trabajador registrado que se desempeña en la misma rama de actividad.
La enorme distancia entre un empleo registrado y uno informal
Los datos correspondientes a 2025 permiten dimensionar con mayor claridad la diferencia salarial. Un trabajador asalariado registrado del sector privado percibió, en promedio, $2.282.905 brutos mensuales. Para un trabajador no registrado, el ingreso promedio fue de $556.783.
La diferencia alcanza así una relación de 4,1 a 1: por cada peso obtenido por un trabajador informal, uno registrado recibió algo más de cuatro. Incluso si se compara con el salario formal neto, de $1.894.811,48, la remuneración del trabajador no registrado queda 3,4 veces por debajo.
La magnitud del empleo informal también aparece reflejada en la cantidad de puestos de trabajo. Durante 2025 se contabilizaron 18.987.387 empleos privados. De ese total, 7.309.603 correspondieron a asalariados registrados y 5.595.322 a trabajadores asalariados sin registrar.
Los 6.082.462 puestos restantes correspondieron a trabajadores no asalariados o por cuenta propia. De esta manera, entre quienes trabajan bajo una relación asalariada privada, más de cuatro de cada diez puestos no cuentan con registración.
Menos horas no explican toda la diferencia
La cantidad de horas trabajadas introduce otro elemento en la comparación, aunque tampoco alcanza para explicar la brecha salarial.
Durante 2025, los asalariados registrados acumularon un promedio de 1.774 horas trabajadas, mientras que los informales llegaron a 1.371. Pero cuando se calcula cuánto recibió cada trabajador por hora, la diferencia continúa siendo significativa.
El ingreso horario promedio fue de $15.445 para los trabajadores registrados y de $4.875 para quienes no estaban registrados. En este caso, la brecha fue de 3,2 veces.
Por lo tanto, la distancia entre ambos grupos no responde solamente a que los trabajadores informales hayan trabajado menos horas durante el año. La remuneración que obtienen por cada hora también permanece muy por debajo de la que reciben quienes cuentan con un empleo registrado.
Dónde se concentra el empleo informal
La informalidad atraviesa una parte considerable del mercado laboral argentino. Un estudio del Centro de Estudios Metropolitanos (CEM), elaborado con microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC, estimó que alcanza al 43,3% de los trabajadores ocupados.
El relevamiento también permite distinguir dos situaciones diferentes. Por un lado, el 46,9% de los asalariados informales trabaja en empresas que están formalmente constituidas, pero que mantienen empleados sin registrar.
Por otro, el 21,4% se encuentra dentro de una informalidad estructural vinculada con actividades de subsistencia. Allí aparecen unidades productivas que directamente no están registradas y donde los bajos niveles de productividad se combinan con condiciones laborales precarias.
Las empresas más chicas concentran a los trabajadores sin registrar
El tamaño del establecimiento es otro de los factores que aparece asociado al empleo informal. El 68,9% de los asalariados que no realizan aportes trabaja en comercios, talleres o empresas de hasta diez empleados.
En los establecimientos que funcionan completamente dentro de la informalidad, la concentración es todavía mayor: el 79% de los asalariados trabaja en unidades de hasta cinco personas.
La situación presenta algunas diferencias cuando se trata de empresas que sí están formalmente constituidas, pero mantienen parte de su personal sin registrar. En esos casos, el 41% de los trabajadores afectados se desempeña en microempresas, mientras que el 48,5% trabaja en establecimientos de entre seis y diez empleados.
Construcción, gastronomía y comercio, entre los sectores más afectados
El nivel de informalidad cambia considerablemente según la actividad económica. La construcción encabeza el listado, con una tasa del 68,8% entre sus asalariados.
Le siguen hoteles y restaurantes, con un 55,9%, y el comercio mayorista y minorista, que registra un 45,3%.
En estas actividades tiene un peso importante la presencia de establecimientos pequeños, donde se concentra buena parte del empleo sin registrar.
Los datos, en conjunto, muestran una realidad alejada de la imagen de trabajadores informales con ingresos superiores a los $2 millones mensuales: los niveles de remuneración relevados por las estadísticas oficiales permanecen muy por debajo de ese umbral, mientras la diferencia respecto de los trabajadores registrados continúa siendo considerable.
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