El vocero presidencial, Adrián Ravier, se refirió al incremento de la morosidad en los créditos y consideró que una parte del problema responde a las decisiones financieras de los propios consumidores. En ese marco, sostuvo que el aumento de los incumplimientos es una consecuencia esperable en una economía donde volvió a expandirse el acceso al financiamiento.
Durante una conferencia de prensa, el funcionario explicó que el Gobierno analiza la evolución de los indicadores, aunque remarcó que el escenario actual forma parte de una etapa de transición. «Es normal que cuando una economía recupera el crédito aparezca la morosidad», señaló.
Además, apuntó tanto a las entidades financieras como a los usuarios. «El banco tiene que ver a quién le otorga el crédito», afirmó, y agregó que «las personas deben saber hasta dónde pueden tomar créditos», al advertir que muchas veces se utilizan al máximo los límites disponibles y luego resulta difícil afrontar las cuotas.
En ese sentido, Ravier responsabilizó a los deudores por parte de los incumplimientos y expresó: «Ahora tenemos que volver a aprender cuál es el límite que nuestro ingresos nos permiten, hasta qué cuota puedo pagar. A veces la gente misma se expone a riesgos de impago, simplemente por no saber manejar sus propios ingresos y obligaciones».
También aseguró que se trata de un proceso de adaptación tras varios años con escaso acceso al crédito y estimó que la situación tenderá a mejorar con el paso del tiempo, la reducción de las tasas de interés y las refinanciaciones.
La morosidad alcanzó su nivel más alto en años
Las declaraciones del vocero se conocieron luego de que datos de la Central de Deudores del Banco Central mostraran un nuevo deterioro en los niveles de mora del sistema financiero.
En mayo, la morosidad de las familias pasó del 12,1% al 12,7% en apenas un mes, mientras que la de las empresas subió del 3,3% al 3,5%. En el conjunto del sector privado, el indicador avanzó del 7,3% al 7,7%, lo que marcó la decimonovena suba mensual consecutiva.
El informe también advirtió que el impacto es especialmente fuerte entre los menores de 35 años: cuatro de cada diez personas con préstamos activos registran al menos una deuda en atraso. Entre quienes tienen entre 36 y 45 años, esa proporción desciende al 31%, mientras que en el grupo de 46 a 55 años alcanza el 23,5%.
A la vez, las entidades financieras continúan restringiendo el otorgamiento de nuevos créditos y, en la mayoría de los bancos más importantes del país, los niveles de mora registrados en mayo superaron a los de abril. El escenario es todavía más complejo en las entidades no financieras, donde la morosidad escaló al 32,2%, muy por encima de los valores registrados un año y medio atrás.
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