El dato que golpea al modelo Milei: casi un tercio de la fuerza laboral busca changas

Un informe elaborado sobre datos del INDEC advierte que casi un tercio de la PEA atraviesa alguna situación de presión laboral y señala un fuerte avance del trabajo independiente.

La presión sobre el mercado laboral alcanzó al 30,8% de la Población Económicamente Activa (PEA) durante el segundo trimestre de 2026, según un análisis del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP) realizado a partir de los datos del INDEC. El indicador reúne a desocupados, trabajadores que buscan otro empleo y personas que, aunque no buscan activamente una ocupación, están disponibles para trabajar más horas.

El organismo estadístico informó que la tasa de desocupación fue del 7,9% entre abril y junio de este año, sobre el total de 31 aglomerados urbanos relevados por la Encuesta Permanente de Hogares. La tasa de actividad llegó al 48,9% y la de empleo al 45%.

El informe del IPyPP, titulado La consolidación del modelo changa y firmado por Walter González, Claudio Lozano y Ana Rameri, plantea que el desempleo abierto no alcanza para dimensionar todas las dificultades que atraviesan quienes participan del mercado laboral.

Desocupación ampliada: casi 16% de la PEA

Una de las mediciones utilizadas por el trabajo incorpora a los subocupados demandantes junto con las personas que no tienen empleo. Se trata de trabajadores que cumplen jornadas inferiores a 35 horas semanales, quieren trabajar más y buscan otra ocupación.

Con esta metodología, la denominada desocupación ampliada llegó al 15,9% de la PEA en el segundo trimestre de 2026. El registro había sido del 15,5% un año antes y del 13,6% en el mismo trimestre de 2023.

“La existencia de alguna ocupación no implica una inserción laboral suficiente ni estable, ya que se trata de trabajadores/as que disponen de pocas horas y siguen buscando activamente empleo, por lo que su situación puede considerarse muy próxima a una desocupación efectiva”, explicaron desde el IPyPP.

El dato oficial del INDEC muestra que los desocupados abiertos representaron el 7,9% de la PEA. En términos absolutos, el informe estima que esa proporción equivale a unas 403.000 personas sin trabajo, al extender los resultados de la EPH al conjunto de la población.

Más trabajadores bajo presión laboral

El análisis también toma una categoría más amplia elaborada por el propio INDEC: la presión total sobre el mercado de trabajo. Allí se incluyen los desocupados, los ocupados que buscan otra actividad y quienes tienen un empleo pero están disponibles para ampliar su jornada.

El resultado fue un 30,8% de la PEA durante el segundo trimestre de 2026, frente al 27,8% registrado en igual período de 2023. De acuerdo con los cálculos del IPyPP, la diferencia representa aproximadamente 832.000 personas adicionales alcanzadas por alguna de estas situaciones desde el inicio de la gestión de Javier Milei.

El indicador oficial busca mostrar que una persona puede tener una ocupación y, al mismo tiempo, continuar ejerciendo presión sobre el mercado laboral por necesitar más horas o buscar otro empleo.

Menos asalariados y más cuentapropistas

El estudio también observa modificaciones en la composición del empleo. Entre el segundo trimestre de 2023 y el mismo período de 2026 se perdieron 485.000 puestos asalariados, de acuerdo con el procesamiento de los datos realizado por el IPyPP.

Dentro de esa caída, unos 457.000 puestos correspondieron a asalariados registrados, es decir, trabajadores que cuentan con descuento jubilatorio. El informe calcula que los asalariados pasaron de representar el 74,2% del empleo total al 70,5%.

En sentido contrario, el cuentapropismo aumentó su participación, del 22,3% al 25,3% del total de ocupados.

El documento plantea este proceso como un cambio en la estructura del mercado laboral y señala que el avance del trabajo independiente no necesariamente implica una mayor autonomía económica.

“El crecimiento del cuentapropismo constituye una de las expresiones más claras del modelo changa, que equivale a menos empleo asalariado protegido y una mayor transferencia hacia los propios trabajadores de los costos y riesgos de sostener una inserción laboral”, puede leerse en el informe.

El empleo registrado perdió participación

Otra comparación realizada por el IPyPP permite observar la evolución de las distintas formas de inserción laboral.

En el segundo trimestre de 2023, los asalariados registrados representaban el 46,9% del total de ocupados. En ese momento, los asalariados no registrados y los trabajadores por cuenta propia reunían el 49,6%.

Tres años después, la participación de los asalariados registrados cayó al 43,8%, mientras que el conjunto compuesto por asalariados no registrados y cuentapropistas llegó al 52,2%.

Según el informe, la distancia entre ambos grupos pasó de menos de tres puntos porcentuales a más de ocho. Además, el INDEC registró que en el segundo trimestre de 2026 el 62,1% de los asalariados contaba con descuento jubilatorio.

“El deterioro de la estructura ocupacional no proviene entonces de una mera expansión del empleo asalariado informal, sino de la contracción del núcleo más protegido del mercado laboral y de su reemplazo por formas de trabajo independiente (el modelo changa). En el segundo trimestre de 2026, el INDEC registra que apenas el 62,1% de los asalariados cuenta con descuento jubilatorio”, indicaron desde el IPyPP.

El avance del trabajo por plataformas

El informe también incorpora al análisis el crecimiento de las actividades independientes vinculadas con plataformas digitales. El planteo del IPyPP apunta a que la expansión del cuentapropismo puede desarrollarse en mercados donde las condiciones de acceso, precios y comisiones son determinadas por empresas de gran escala.

“La expansión del trabajo independiente no supone necesariamente una dispersión del poder económico. Puede coexistir —y cada vez más lo hace— con mercados altamente concentrados en los que grandes plataformas, marcas y empresas controlan las mediaciones decisivas para acceder a clientes, comercializar, construir reputación o simplemente poder trabajar. La individualización jurídica y contractual del trabajador puede avanzar al mismo tiempo que se concentra el control sobre las condiciones de acceso al mercado. El trabajador aparece como responsable de su propia actividad, pero enfrenta reglas, precios, comisiones y mecanismos de acceso definidos por actores de una escala económica muy superior”, aseveraron Walter González, Claudio Lozano y Ana Rameri.

El documento concluye que el cambio en la composición del empleo no se limita al aumento del trabajo informal. Su principal señal de alerta está puesta en la combinación entre mayor presión laboral, menor participación del empleo asalariado registrado y crecimiento del cuentapropismo.

“El cuentapropismo constituye una de las expresiones más claras del modelo changa, que equivale a menos empleo asalariado protegido y una mayor transferencia hacia los propios trabajadores de los costos y riesgos de sostener una inserción laboral”, concluyó el IPyPP.