El capricho de Milei con la OMS implicó pagos millonarios para Argentina

El Gobierno tuvo que saldar atrasos, recargos e intereses para avanzar con la desvinculación del organismo.

La decisión del Gobierno de abandonar la Organización Mundial de la Salud (OMS) terminó generando un costo económico significativo para el país. Lejos de tratarse solo de un gesto político, la medida implicó el desembolso de alrededor de 12 millones de dólares para regularizar deudas pendientes y completar los pasos formales del retiro.

Según fuentes vinculadas al organismo internacional, Argentina debió cancelar cuotas correspondientes a 2024 y 2025, además de afrontar intereses por mora y ajustes derivados de la variación cambiaria. “Argentina pagó los dos años de atraso más la parte proporcional hasta el 17 de marzo”, explicó una fuente del organismo.

La salida se dio en un contexto de tensión diplomática, ya que la iniciativa se conoció poco después de que Estados Unidos anunciara una decisión similar. En ámbitos internacionales, el movimiento se interpretó como un alineamiento político con la administración norteamericana, lo que sumó ruido en la relación con otros países y con Naciones Unidas.

El proceso, además, dejó al descubierto un vacío legal. La normativa de la OMS no contempla de manera explícita la posibilidad de que un país miembro se retire, salvo en casos puntuales como el de Estados Unidos, que dejó asentada esa opción al momento de su incorporación. Argentina, en cambio, no cuenta con esa cláusula, lo que derivó en una situación ambigua durante la última Asamblea Mundial de la Salud, donde no se formalizó completamente su salida.

Desde el oficialismo defendieron la medida y cuestionaron el rol del organismo durante la pandemia. El ministro de Salud, Mario Lugones, sostuvo que la OMS promovió políticas “alejadas de la evidencia” y fomentó “cuarentenas prolongadas”. Sin embargo, las decisiones sanitarias durante el Covid quedaron bajo la órbita de cada país.

Impacto y advertencias

La determinación encendió alertas dentro del organismo internacional. Su director, Tedros Adhanom Ghebreyesus, planteó que la desvinculación podría debilitar la capacidad de respuesta frente a futuras crisis sanitarias. «Es en realidad una pérdida tanto para Argentina como para el resto del mundo”, afirmó durante una conferencia en Ginebra.

En la misma línea, insistió: “Creo que la retirada de la OMS es una pérdida tanto para Argentina como para el resto del mundo”, y advirtió sobre las consecuencias de minimizar el impacto de la decisión apoyándose en la continuidad dentro de la Organización Panamericana de la Salud. Según explicó, ambos espacios funcionan de manera articulada, por lo que un distanciamiento afecta también la cooperación regional y los sistemas de vigilancia epidemiológica.

De este modo, la salida no solo abre interrogantes en el plano sanitario, sino que también deja un costo concreto en las cuentas públicas y en la inserción internacional del país.

Fuente: LPO