La nueva edición del ranking latinoamericano de universidades elaborado por la consultora británica Quacquarelli Symonds (QS) mostró un retroceso general de las instituciones argentinas. De las 46 universidades nacionales incluidas en la medición, 17 bajaron posiciones, mientras que ocho avanzaron y otras 20 conservaron el lugar que habían obtenido en la edición anterior.
Pese al escenario adverso, la Universidad de Buenos Aires (UBA) mantuvo el décimo lugar de la clasificación regional y volvió a ser la institución argentina mejor ubicada. La casa de estudios también obtuvo resultados destacados en los indicadores vinculados con la reputación académica y la valoración entre empleadores: en ambos casos quedó segunda entre las universidades analizadas de América Latina.
El listado también dejó a otras universidades argentinas dentro de los principales puestos. La Universidad Nacional de La Plata (UNLP) apareció en el puesto 21, mientras que la Universidad Austral quedó en el 25 y fue la institución privada del país con mejor ubicación.
Más atrás se ubicaron la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), en el puesto 30; la Pontificia Universidad Católica Argentina (UCA), en el 42; la Universidad de San Andrés (UdeSA), en el 44; y la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), en el puesto 94.
Para la UNC, la edición de este año significó además su ingreso por primera vez al grupo de las 30 universidades mejor posicionadas de la región.
El contexto de ajuste que atraviesa al sistema universitario
La evolución del ranking se conoció mientras las universidades públicas atraviesan una fuerte discusión por el financiamiento estatal y los recursos destinados a investigación.
De acuerdo con las proyecciones elaboradas por el economista e investigador Javier Curcio, de la UBA y el CONICET, entre 2023 y 2025 la inversión nacional en educación se redujo 41,2%. En ese mismo período, los recursos destinados a las universidades públicas disminuyeron 28,9%, mientras que el financiamiento para investigación científica cayó 43,9%.
Las estimaciones realizadas sobre la base de las partidas previstas en el Presupuesto de la Administración Pública Nacional proyectan una contracción todavía mayor hacia 2027. En ese escenario, el recorte acumulado alcanzaría el 44,1% en educación, el 25,2% en las universidades nacionales y el 38% en ciencia y tecnología.
Desde QS señalaron que el retroceso de las universidades argentinas está relacionado, entre otros factores, con el “impacto de las continuas presiones presupuestarias y de financiamiento”. La consultora, sin embargo, aclaró que los resultados responden a un conjunto de factores acumulados y no únicamente a la situación presupuestaria más reciente.
Cómo quedó Argentina frente al resto de América Latina
La clasificación regional reunió este año a 517 universidades de 27 países. Argentina quedó como el cuarto país con mayor cantidad de instituciones representadas.
El primer puesto correspondió a la Pontificia Universidad Católica de Chile, seguida por la Universidade de São Paulo y la Universidade Estadual de Campinas, ambas de Brasil.
En ese contexto, el desempeño de las universidades argentinas presentó resultados dispares: mientras varias instituciones retrocedieron, otras lograron conservar sus posiciones o avanzar en la tabla.
En el caso de la UBA, el rector Ricardo Gelpi resaltó el trabajo realizado por la comunidad universitaria y sostuvo: “El posicionamiento de la UBA entre las mejores universidades de Latinoamérica renueva nuestro compromiso y responsabilidad como institución académica. Es el resultado del trabajo de docentes, nodocentes, científicos, y de todas las personas que conforman nuestra institución, quienes a pesar de la crisis, siguen trabajando para todos los argentinos”.
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