El empresario ultra libertario Eduardo Elsztain es accionista de una empresa británica de Malvinas

El empresario cuestionó las acusaciones que circularon en redes y recordó los antecedentes de argentinos que buscaron ampliar su presencia económica en el archipiélago.

El empresario Eduardo Elsztain salió a explicar públicamente su participación en la Falkland Islands Company (FIC), una firma con presencia histórica en distintos sectores de la economía de las Islas Malvinas. Según relató, comenzó a comprar acciones a mediados de la década de 2000 con el objetivo de utilizar una herramienta empresarial para profundizar los vínculos entre Argentina y el archipiélago.

La participación de Elsztain volvió a quedar bajo la lupa después de que se conociera su presencia accionaria en la compañía, en el marco del renovado debate sobre la estrategia del Gobierno de Javier Milei respecto de Malvinas y la posibilidad de que Estados Unidos tenga algún tipo de intervención en la disputa.

El empresario aseguró que la inversión no respondió a un interés exclusivamente comercial. En su explicación, vinculó la operación con una estrategia de largo plazo basada en incrementar los vínculos económicos y sociales con las islas.

“La idea, que coincide con la estrategia diplomática de nuestro país desde hace décadas, era que estrechar los lazos sociales, económicos, culturales y productivos con las Islas Malvinas a través de una empresa argentina podía ayudar en el reclamo de soberanía”, sostuvo.

El intento de comprar la compañía

Elsztain recordó que la operación tomó otra dimensión en 2017, cuando los trabajadores de la FIC realizaron una oferta para adquirir la empresa. Frente a esa situación, decidió avanzar con una propuesta para intentar obtener una participación mayoritaria.

En su relato, consideró que las reglas del mercado británico permitían que un nuevo oferente pudiera mejorar una propuesta de compra y quedarse con el control de una compañía. Por eso entendió que existía una oportunidad para que capitales argentinos ingresaran de manera más profunda en la economía de las islas.

“Pensé que esa era nuestra oportunidad, así que oferté para quedarme con el control mayoritario de la empresa más importante de las Islas Malvinas”, explicó.

El empresario también aseguró que esperaba que la iniciativa pudiera sumar a otros inversores argentinos y generar una participación más amplia de capitales nacionales.

Sin embargo, la operación no avanzó. Según Elsztain, las autoridades británicas bloquearon la posibilidad de que una empresa argentina adquiriera el control de la FIC.

“Al contrario de la cultura liberal de la bolsa inglesa, la propuesta fue bloqueada y prohibida por las autoridades británicas”, afirmó.

De acuerdo con su explicación, incluso la entonces primera ministra británica Theresa May manifestó públicamente su oposición a que la compañía quedara bajo control argentino.

Finalmente, Elsztain conservó la participación minoritaria que había adquirido en el mercado, cercana al 2%. El control de la firma quedó en manos de Staunton Holdings Ltd.

Elsztain rechazó las acusaciones

El empresario también se refirió a las repercusiones que generó la publicación sobre sus inversiones y denunció la circulación de versiones que vinculó con teorías conspirativas y expresiones antisemitas.

Según explicó, decidió hacer pública su posición porque considera que el tema Malvinas tiene una importancia que excede cualquier discusión empresarial.

“Porque nuevamente veo aparecer en redes sociales teorías conspirativas y antisemitas sobre mi persona, que distan tanto de la realidad concreta de los acontecimientos que a veces me parece hasta ridículo.”

Elsztain recordó además que su interés por la cuestión viene de su historia familiar. Según contó, su abuelo Isaac sostenía que una mayor participación económica argentina en las islas durante el siglo XX podría haber contribuido a evitar el conflicto bélico de 1982.

También mencionó antecedentes de otros argentinos que buscaron adquirir la Falkland Islands Company. Entre ellos ubicó al expresidente Juan Domingo Perón y al empresario metalúrgico César Cao Saravia, quien realizó un intento en 1977.

La inversión y la nueva disputa por Malvinas

La explicación de Elsztain aparece mientras el Gobierno argentino intenta darle un nuevo marco a su política sobre las islas. En los últimos días, Milei incorporó el reclamo de soberanía a una estrategia más amplia que incluye la defensa, Tierra del Fuego, el Atlántico Sur y la Antártida.

La administración libertaria también anunció medidas contra empresas y personas vinculadas con actividades económicas en el archipiélago, especialmente en el sector hidrocarburífero.

El trasfondo económico adquirió mayor relevancia por el desarrollo del proyecto petrolero Sea Lion, impulsado por Rockhopper junto con la compañía israelí Navitas. La expectativa empresarial apunta a comenzar la extracción de petróleo hacia 2028.

En ese escenario, la economía de las islas podría experimentar una transformación significativa si las proyecciones de producción se cumplen. La actividad pesquera y el turismo, dos de sus principales fuentes de ingresos, enfrentan en paralelo distintos niveles de incertidumbre.

La presencia de Elsztain en la FIC agrega así un componente empresarial argentino a una disputa que durante décadas se desarrolló principalmente en los terrenos diplomático, militar y político.

El empresario cerró su explicación reivindicando aquella decisión y dejó abierta la posibilidad de volver a intentarlo.

“Valió la pena, aunque haya fracasado. Si pudiera, no dudaría en volver a intentarlo -y quién dice- quizás vuelva a pasar.”