El endeudamiento de los hogares argentinos profundiza su deterioro y deja una señal de alarma en el sistema financiero. En febrero, el nivel de morosidad de las familias alcanzó el 11,2%, el registro más elevado desde 2004, en un contexto de caída del poder adquisitivo y actividad económica debilitada durante la gestión de Javier Milei.
Los datos surgen de un relevamiento de la consultora 1816, elaborado en base a información de la Central de Deudores del Banco Central. El informe marca una tendencia sostenida: hace 16 meses consecutivos que crece la cantidad de personas con dificultades para cumplir con sus obligaciones. En enero, el indicador se ubicaba en 10,6%, y un mes después escaló hasta el 11,2%.
El contraste con el inicio de 2025 resulta contundente. En ese momento, apenas el 2,67% de los créditos de los hogares presentaban irregularidades. Hoy, más de 11 de cada 100 familias arrastran atrasos, lo que configura el peor escenario en más de dos décadas.
En el segmento empresarial, la situación aparece más contenida, con niveles de incumplimiento cercanos al 2,9%. Sin embargo, al considerar el total del sector privado, la morosidad también muestra un leve deterioro: pasó del 6,4% al 6,7%, con una suba de 0,3 puntos porcentuales.
El panorama se vuelve más delicado al observar los créditos no bancarios. En ese universo, la mora de los hogares trepó al 30% en febrero, con un salto superior a los dos puntos respecto de enero. Las cifras reflejan la creciente dependencia de financiamiento alternativo ante la pérdida de ingresos.
Las billeteras virtuales tampoco quedan al margen. En plataformas como Mercado Pago, el nivel de incumplimiento llegó al 14,7% en el último año, muy por encima del 5,5% registrado previamente. En algunos casos dentro del sistema no bancario, la morosidad incluso alcanza picos del 36%.
Pese a este escenario, desde el Gobierno relativizan el fenómeno. El ministro de Economía, Luis Caputo, minimizó la problemática durante una entrevista televisiva y defendió el avance del crédito como parte de un cambio en los hábitos de consumo.
«Hay un consumo diferente. Hoy la gente se pueda dar el lujo porque hay crédito», sostuvo el funcionario, quien además remarcó: «en la mayoría de los países la gente vive con deuda, lo que pasa es que las honra».
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