Detrás del cierre de Fate: aumento de importaciones, caída del consumo y una reorganización empresarial

Tras el cierre de la empresa productora de neumáticos diferentes estudios privados intentaron explicar la situación que llevó a la decisión que dejó sin trabajo a 920 personas. En 2025 la importación de neumáticos en 2025 llegó a las 239.969 toneladas, la más alta registrada en el siglo, mientras que la producción local registró una caída del 68,9% en los últimos dos años.

Mediante la resolución 172/2026 publicada el 23 de febrero en el Boletín Oficial, el Gobierno quitó los aranceles a la importación de hojas de aluminio provenientes de China, una medida que tiene a una única empresa productora perjudicada en Argentina: Aluar, propiedad de Javier Madanes Quintanilla, también dueño de Fate, la compañía que había anunciado su cierre pocos días antes. Algunas voces oficiales entendieron el momento del anuncio como una maniobra política previa al tratamiento en el Senado de la ley de reforma laboral impulsada por el Ejecutivo. “¿Conspiranoico yo? Fin», tuiteó en ese preciso momento el Presidente. Y, en la apertura de sesiones legislativas el primero de marzo también le dedicó unas palabras al sector: “¿Les parece bien pagar los neumáticos tres o cuatro veces más caros, contra la extorsión de tirar 920 trabajadores a la calle mientras se negocia la protección para el sector del aluminio?”, sentenció.

Lo cierto es que lo que llegó, tras el cierre, fue la suspensión de estos aranceles del 28% establecidos desde 2020, que vencían el 5 de marzo y que Aluar había pedido extender, cosa que no sucedió. Aun cuando la misma resolución cita un informe de la Subsecretaría de Comercio Exterior de la Secretaría de Industria y Comercio del Ministerio de Economía en el que puede leerse lo siguiente: “En cuanto a la posibilidad de recurrencia del dumping, del análisis de los elementos de prueba relevados en el expediente permitiría concluir que existiría la probabilidad de recurrencia en caso que la medida fuera levantada”.

Conspiración o no, la realidad es que 920 personas quedaron sin trabajo. Diferentes estudios privados intentaron explicar las razones y llegaron a las mismas conclusiones. “Es una clara señal de que el ratio de sacrificio del programa anti-inflacionario oficial es alto”, señalaron desde la consultora PxQ. Entre 2023 y 2025 el precio de los neumáticos medido en dólares cayó 34,2% algo que “se dio a costa de una reducción del empleo a casi la mitad (-46,1%)” y en un marco “donde las importaciones crecieron 34,7%”, agregan en un informe.

La crisis del sector, afirman, no se explica solamente por la política de apertura de las importaciones impulsada por el Gobierno sino también por la “abundancia de ofertas”, ya que la demanda interna es cada vez más débil.

El Instituto Argentina Grande reportó, por su lado, que la importación de neumáticos en 2025 llegó a las 239.969 toneladas, la más alta registrada en el siglo. “Contra 2024 subió un 128% y contra el segundo año más alto de la serie (2022) subió un 83%”. El 67% de estas importaciones provienen de un solo país: China. “Esto explica, en parte, la caída de la producción local (-68% desde el cambio de gestión), que está siendo reemplazado por la importación de este producto”.

Fuente: IAG.

En este contexto, relevaron también, la producción cayó un 68,9% en los últimos dos años. “Con el cierre de Fate y el despido de 920 empleados, esta industria es un gran ejemplo de que una reforma laboral de corte regresivo de la mano de una apertura indiscriminada de las importaciones no es capaz de crear empleo”, recalcaron.

Detrás del cierre de Fate: una desindustrialización planificada

El Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP) realizó un análisis profundo de la situación de Fate y de todo el grupo económico del que dependía la empresa. En términos generales, concluye que no se trata de un caso aislado: “Es un episodio concentrado de una orientación económica que busca desarmar la industria orientada al mercado interno y desplazar el eje de acumulación hacia actividades con rentas extraordinarias y con destino exportador”. De lo que se trata, postulan en el documento, es de una “desindustrialización planificada”.

El estudio también repasa la historia de Fate y del grupo económico que está detrás: Madanes Quintanilla, dueño además de Aluar (monopolio productor de aluminio y con sólida inserción exportadora, aclaran) y de una unidad de negocios energéticos que incluye el control de Hidroeléctrica Futaleufú S.A. y Transpa S.A. (que se dedica al transporte de energía eléctrica). Lo que sostiene el documento es que, en el marco de una desregulación, caída del consumo y apertura de las importaciones, el grupo decidió priorizar sus otras unidades de negocio y cerrar Fate, una compañía que venía en declive desde la devaluación de 2023. Después de esa decisión, explican, “mejoró la rentabilidad de los bienes con orientación externa, especialmente commodities” y a la vez los sectores orientados al mercado interno experimentaron una pérdida de poder adquisitivo por el shock inflacionario y “una mayor competencia externa derivada de la apertura comercial”.

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