A dos semanas de la reunión que volvió a sentar en una misma mesa a Axel Kicillof, Sergio Massa y Máximo Kirchner y otros gobernadores peronistas, la foto de unidad empieza a ofrecer una lectura menos ligada al gesto político y más vinculada a una primera regla de juego de cara al 2027: competir antes que designar. El Gobierno nacional busca avanzar con la eliminación del principal instrumento que tienen los partidos para dirimir sus internas y el peronismo trabaja para blindar la posición del bloque en el Congreso.
El encuentro del pasado 12 de agosto fue convocado por los jefes del espacio de Unión por la Patria en el Congreso, José Mayans y Germán Martínez, con el objeto de tejer una estrategia común para sostener las PASO, en momentos en que La Libertad Avanza decidió impulsar con fuerza su eliminación en el corto plazo. Aunque, más allá del entendimiento alcanzado alrededor de las primarias, la reunión cumbre dejó una definición que excede la coyuntura parlamentaria.
Desde el entorno de Kicillof señalaron que el encuentro fue positivo porque permitió dialogar y consensuar una posición, pero remarcaron especialmente la necesidad de generar competencia interna. “El próximo candidato no puede ser producto ni de una decisión individual ni de un acuerdo de cúpula”, plantearon desde la Gobernación bonaerense.
La frase contiene, en buena medida, el alcance y también los límites de la cumbre de la que también participaron cuatro gobernadores peronistas. Hubo acercamiento, hubo diálogo y hubo una posición común: defender las PASO como regla de juego, en tanto que el lugar que ocupará cada sector en el armado de 2027 sigue abierto.
Una tregua para ordenar el frente
El saludo y abrazo entre Kicillof y Máximo Kirchner, del que dio cuenta públicamente el jefe del bloque de senadores de Unión por la Patria, fue una de las pocas señales que los protagonistas dejaron trascender de una reunión deliberadamente hermética. El resto del mensaje fue institucional: defender las PASO y coordinar posiciones en el Congreso.
En ese sentido, el encuentro puede leerse como un intento de establecer una zona de convivencia política entre sectores que mantienen diferencias profundas. Una suerte de tregua para ordenar prioridades comunes ante las pretensiones de Nación de cambiar las reglas electorales, sin que eso implique que cada espacio abandone su propia construcción.
Desde el Frente Renovador también valoraron positivamente el encuentro. Una alta fuente del espacio destacó que “simbólicamente mostrar la unidad es muy importante” y consideró que establecer una PASO como mecanismo de competencia es “una buena definición”. El massismo también reivindica su capacidad de diálogo con los gobernadores y dirigentes territoriales que, en distintos momentos, tuvieron vínculos con Sergio Massa.
Quintela y la dimensión federal
La reunión también tuvo una pata territorial que quedó menos visible en la foto nacional. Desde La Rioja sostienen que Ricardo Quintela viene trabajando desde el comienzo para reunir a los gobernadores y que su participación en esa articulación fue central, aunque su papel haya quedado relegado en la cobertura posterior del encuentro.
En la mesa estuvieron, además, los gobernadores Gildo Insfrán (Formosa), Sergio Ziliotto (La Pampa), Gustavo Melella (Tierra del Fuego); y el senador nacional y exgobernador de Santiago del Estero, Gerardo Zamora.
La construcción, entonces, no se limita al vínculo entre Kicillof, Massa y Máximo, ya que para blindar la posición del bloque en el Congreso, deben construirse acuerdos más amplios que contengan la heterogeneidad del peronismo. La tarea consiste en recuperar una dimensión federal en un espacio donde la posición de los gobernadores frente a la Casa Rosada no es homogénea.
El desafío es todavía mayor porque algunos mandatarios peronistas mantienen una relación de diálogo con Javier Milei y sus votos pueden resultar determinantes en el Congreso. La discusión sobre las Primarias funciona así como un primer intento de ordenar una posición común frente al Gobierno, aunque todavía quede pendiente una conversación mucho más amplia sobre el futuro electoral.
La advertencia que circuló después del encuentro fue explícita: quienes acompañen la eliminación de las PASO “se tendrán que hacer cargo de ayudar a Milei a tener cuatro años más”. Más que una definición sobre candidaturas, el peronismo parece haber encontrado allí un primer límite común para marcar quién está dentro y fuera del movimiento.
Kicillof y su articulación con otros gobernadores
En paralelo a esa búsqueda de coordinación, Kicillof continúa desplegando su propia agenda política. La visita a Chaco realizada después de la cumbre mostró una secuencia que excedió largamente una actividad institucional. El gobernador se reunió con intendentes, dirigentes sindicales, representantes del sector productivo y universidades, participó de un acto de la CGT y mantuvo encuentros con dirigentes políticos de la provincia.
Su discurso volvió sobre una idea que también aparece en su construcción política: el federalismo como respuesta al modelo de Javier Milei y la necesidad de articular entre provincias frente a un Gobierno nacional que, según su planteo, abandona responsabilidades en materia de salud, educación, seguridad, producción y trabajo.
La misma definición apareció este jueves en la sede del PJ bonaerense, donde Kicillof encabezó la apertura del seminario “Peronismo por Peronistas: propuestas para una transformación nacional”, organizado por Julio Pereyra y Julio Alak, con participación de funcionarios y dirigentes de las provincias de Chaco, Corrientes, Jujuy, La Rioja, Salta y Santa Fe.
El gobernador volvió a plantear allí la necesidad de ampliar la conversación dentro del campo peronista. “Mientras denunciamos el desastre que está haciendo la gestión de Milei, es indispensable pensar, debatir y escuchar a todos los sectores para elaborar los programas que nos permitan transformar la realidad”, sostuvo.
En esa línea, Martín Barrionuevo, exsenador provincial correntino, que formó parte del seminario señaló: “Cuando hablamos de construcción federal, no es solamente entre los que pensamos lo mismo, sino también con los que piensan distinto”, señaló al referirse a la visita del mandatario bonaerense a Corrientes en junio pasado.
Las PASO, la mora y una tregua estratégica
En el cierre de su discurso en el seminario en La Plata, Kicillof dejó una definición que, leída después de la cumbre del 12 de agosto, adquiere otra dimensión: “Para terminar con Milei y el experimento de la ultraderecha, la clave es construir con todos, abrazar y escuchar a todos”. Mensaje que llega en una semana en la que el incremento de la mora familiar y la situación de los endeudados ocuparon la agenda mediática, pero también la política, y es otro punto en común entre todos los sectores peronistas.
Sin definiciones de candidaturas, ni resolución sobre las diferencias internas, las tres tribus del peronismo parecen haber alcanzado un acuerdo: la definición será del votante. De hecho, la idea de evitar las candidaturas definidas a dedo volvió a aparecer este jueves en boca del intendente de Florencio Varela, Andrés Watson: “No podemos volver del mismo modo que lo hicimos en 2019, la clave entonces es no ir más a definir a dedo”.
La agenda de Kicillof se mueve así, en dos planos simultáneos: mientras participa de la conversación para ordenar al peronismo nacional, mantiene y amplía una construcción propia que busca sumar volumen territorial y federal. Esta nueva etapa deja entrever una lógica: ampliar la construcción sin resignar la competencia; y un consenso: no es quién será el candidato del peronismo, sino cómo debería resolverse esa disputa. Además de trabajar en medidas para mitigar la situación de deuda de los argentinos que el Gobierno de Milei señala como un problema entre privados del que no va a ocuparse.
La pregunta que queda abierta es si esa regla alcanzará para sostener la unidad hasta que llegue el momento de competir. La cumbre del 12 de agosto no resolvió esa interna. Pero puede haber marcado, al menos, el comienzo de una discusión distinta: primero construir las reglas de la competencia y después discutir quién está en condiciones de ganarla sin dejar de ocuparse de las demandas ciudadanas.
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